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Sociedad

CURIOSIDADES

Los budistas de Panillo, a por el éxito del verano

El lama Drubgyu, director espiritual del templo ribagorzano, y su mujer ponen las voces al primer disco de esta comunidad.

El lama Drubgyu, en el centro, durante la grabación del disco junto a su mujer, Sonam Deki, y Guillermo Quero, coproductor.
Los budistas de Panillo, a por el éxito del verano
ÁNGEL GAYúBAR

¿Será el éxito musical de este verano? El grupo Dra Yang Project, surgido del lamasterio de Panillo, acaba de publicar 'Six elements', una subyugante amalgama de sonidos donde la música techno-chill out se fusiona con cantos tradicionales tibetanos e instrumentos milenarios creando un universo sonoro único.

Son doce canciones producidas por Javier y Guillermo Quero, que surgen fruto de un largo trabajo que, por distintos motivos, se ha alargado más de tres años y que tienen como eje de toda la composición sonora el templo Dag Shang Kagyu de Panillo. Esta comunidad budista es la que inspira la música recopilada en un disco cuyos beneficios se van a destinar a la financiación de los trabajos de ampliación y mejora de sus instalaciones. El propio templo actúa como compañía discográfica en el lanzamiento de este trabajo que no será el último de los producidos desde Panillo.

El lama Drubgyu, director espiritual del centro, es la voz principal en el que es su primer trabajo discográfico orientado al mercado de la música popular. Le acompaña su mujer, Sonam Deki, quien ya había grabado un cedé con el compositor y productor estadounidense Richard Plage. Junto a ellos, Javier Quero -músico, compositor, arreglista, programador y productor- y su hermano Guillermo -ingeniero de sonido con grupos como U2, Björk, Mecano, Juan Perro, Celtas Cortos, Jorge Drexler o Amaral- han realizado los arreglos musicales y han producido este disco. Además, han contando con la colaboración desinteresada de músicos como Tino di Geraldo, Víctor Iniesta, Miguel Campello o Justo Bagüeste.

El resultado es una atractiva fusión muy cercana a las últimas corrientes musicales que, contra lo que pudiera parecer, no busca favorecer la meditación o la relajación de sus oyentes sino que tiene una clara vocación comercial.

Javier Quero explica que "la idea surgió a comienzos del verano de 2007 después de varias visitas que realicé al templo, de escuchar al lama Drubgyu, su voz, y de comprobar que existían muchas posibilidades de hacer algo diferente mezclándola con música electrónica para sacar al mercado un producto diferente".

Tras convencer al lama de la viabilidad del proyecto, en septiembre de 2007 comenzó la grabación en Panillo donde se improvisó un pequeño estudio. "Creo que no sabía donde se metía, pero dijo que sí y empezamos a trabajar", recuerda Javier. Fue la fase más breve, pero más dificultosa ya que "ni el lama ni su mujer estaban acostumbrados a hablar de compás, ritmo o medida".

Concluida la grabación, comenzó la segunda fase de producción en Madrid que se prolongó hasta hace unas semanas en que el disco ha empezado a distribuirse desde el lamasterio ribagorzano.

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