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Sociedad
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INTEGRACIÓN

Licenciados en constancia e igualdad

Estudiantes gitanos con titulaciones medias y superiores contaron ayer su experiencia a alumnos de Secundaria para animarles a seguir sus pasos

José Ramón Motos y María Pérez posan ante un muro cercano al Centro Joaquín Roncal de Zaragoza, donde se celebraron las jornadas.
Licenciados en constancia e igualdad
OLIVER DUCH

José Ramón y María se subieron ayer al estrado. Y no para hacer un examen o presentar un trabajo. Iban a hacer algo quizá más difícil: contar su historia. Él habló sobre sus estudios de Conservación del Medio Natural. Ella, acerca del ciclo de Administración y Finanzas que cursó y de la carrera de Empresariales que ahora lleva entre manos, a distancia, mientras trabaja en una asesoría. Dos testimonios como los de cualquiera. Precisamente, ese era el objetivo: certificar que es posible ser uno más, que se pueden acabar los estudios sin tener en cuenta la raza, la condición, el color de la piel.

 

Y por eso resultó tan valioso lo dicho por José Ramón Motos y María Pérez, dos de las personas que aparecen en el libro 'Historia de vida de 50 estudiantes gitanos y gitanas' y que ayer animaron a unos cien escolares calés de primero y segundo de Secundaria a continuar, a no desfallecer en la tarea. "Aprended todo lo que podáis que, cuanto más aprenda uno, mejor será para cualquier aspecto de la vida", les dijo José Ramón, quien, afirmó, siempre se sintió respaldado en su decisión de formarse.

 

María, por su parte, les alentó a entrar en la Universidad. "Te abre las puertas para trabajar. Y si quieres ascender y ganar más, tienes que seguir estudiando". También quiso dejar claro que no se siente "ejemplo de nada", aunque reconoció que tabús, haberlos, haylos. "A veces, un payo se extraña de que estudies, pero algún gitano también". Por eso, considera que jornadas como la de ayer en Zaragoza son necesarias. Y así opina también, lógicamente, Isabel Jiménez, directora de la asociación organizadora: la Fundación Secretariado Gitano en Aragón. Isabel estaba contenta por la respuesta a este encuentro de estudiantes calés, que ya va por su quinta edición. Eso sí, para nada se siente conforme: "Más del 80% de los chicos gitanos de Secundaria no hacen tercero y cuarto de la ESO -informó-. Y esto es un problema no solo de los gitanos, hay que tener en cuenta factores como la exclusión social o los recursos económicos. No se puede culpabilizar a la víctima". Según los datos de los que dispone, unos 300 gitanos han solicitado ayuda a la Fundación para sus estudios universitarios, una docena de ellos en Aragón. Y la misión, ahora, es multiplicar esa cifra.

 

En ello están en muchos institutos, como el María Moliner de Zaragoza. Sus profesoras Marisa Cebrián y Camino Herrero, presentes ayer en las charlas, creen en la empresa. "Sois capaces", les dijo a los presentes Marisa, antes de que Camino les pidiera un esfuerzo por "evitar el absentismo". Según las docentes, el cambio es lento, pero se está produciendo. Y el ejemplo se lo dio Christian, un alumno del centro que subió a la tarima para reafirmar su compromiso con su educación. "Me gustaría acabar la ESO y estudiar Psicología". Ya le queda menos para lograrlo.

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