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SANIDAD

Las boticas, no sólo para los farmacéuticos

Un estudio defiende que la propiedad de las farmacias deje de estar reservada a los licenciados del ramo. El informe de la Fundación Alternativas aboga por las subastas para asignar las licencias de apertura a las oficinas de farmacia.

En sus orígenes, era lógico que la botica fuera "como el taller artesanal del farmacéutico". "También la consulta del médico era su casa, la herrería era el negocio del herrero y la posada el del posadero". Ahora bien, en la actualidad es una situación cuando menos anómala que para ser propietario, que no dependiente, de una farmacia haya que haber cursado la carrera de esta rama del saber.

Un estudio elaborado por la Fundación Alternativas aboga por abolir la "redundante e ineficaz exigencia" de tener la titulación específica para ostentar la propiedad de una oficina de farmacia, una posición defendida por los colegios de farmacéuticos y otras organizaciones que representan a los farmacéuticos propietarios. El informe, del que es autor Ricard Meneu, considera que esta "rémora clásica" ha perdido en la actualidad todo su sentido y se debe proceder a una reformulación del sector acorde con la realidad actual.

Meneu arguye que "sólo los farmacéuticos pueden tener farmacias, pero no se exige ser sanitario para poseer un hospital". Estima que no es más que una 'rémora histórica', cuya eficacia caducó al exigirse la presencia de un farmacéutico -no necesariamente el propietario durante todo el horario de apertura de la botica. "Dado que la actuación profesional está garantizada con independencia de la presencia del propietario, la exigencia a éste de una titulación de Farmacia resulta inútil". Y es que, mantiene el autor, no parece discutible que la garantía sobre la calidad del servicio prestado se asocia más consistentemente a las capacidades de a quien lo presta que a las del titular de la actividad. "Si quien presta el servicio ha de ser un farmacéutico, la personalidad del propietario resulta indiferente".

Adjudicación de licencias

En cuanto a los mecanismos de adjudicación de licencias de apertura, el autor del informe es también proclive a una redefinición, máxime cuando existen "múltiples formas intermedias entre la clásica funcionarización nórdica en oficinas de farmacia de propiedad pública y la absoluta liberalización". A su juicio, resultaría eficiente recurrir a mecanismos de subasta o concurrencia pública en los que cabría reservar un porcentaje a sorteo entre ofertas técnicamente cualificadas, "sin posibilidad, no obstante, de reventa de licencia, revirtiendo al concesionario si se abandona la actividad".

Para Meneu, la alternativa más obvia al sistema de concesión limitada de licencias, posteriormente negociables entre farmacéuticos, pasa por facilitar la libre apertura de oficinas de farmacia sometidas a una regulación garantista de su eficacia -actuación continuada de un profesional, compromisos de existencia y plazos de entrega, etc...--. "Pero si se renuncia a la libre apertura de farmacias -un escenario muy verosímil en un sector con tan grandes dependencias como éste--, es preciso disponer de mecanismos para asignar del mejor modo posible las limitadas licencias existentes", argumenta.

Sostiene que la transmisión de licencia sería lícita si fueran asignadas a través de un sistema de subasta. Con el sistema vigente, la Administración debería retener la propiedad, impidiendo la transmisión, "ya que no es de recibo que se reclame el derecho a vender y apropiarse de la totalidad de una renta derivada de un privilegio regalado". Se precisa, por tanto, una "profunda reflexión" sobre cómo compaginar la limitación de número de farmacias y la propiedad no restringida a farmacéuticos, es decir, sobre los criterios para asignar licencias de apertura.

Subastas

Una de las opciones básicas que defiende el informe son las subastas, "forma más eficiente de terminar con el insensato sistema actual". Las licencias disponibles en cada momento se concederían a las mejores ofertas, "lo que permitiría a los poderes públicos apropiarse al menos de una parte de los beneficios monopolísticos que son ellos quienes generan".

Pero la aplicación de este mecanismo de licitación no se reduciría a la obtención de la mejor oferta económica, sino a que los candidatos serían seleccionados a partir de criterios de experiencia en el sector, capacidad financiera, oferta de servicios o términos de la concesión, entre otras variables. Otra forma por la que aboga el estudio es reservar una fracción de las licencias, por ejemplo el 20%, para ser otorgada por sorteo -como las viviendas de protección oficial- pero sin posibilidad de reventa de licencia ni transmisión por herencia.

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