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Sociedad

GASTRONOMÍA

La vuelta a España a través del vino

Carlos Falcó dirigió ayer una cata de vinos de las 20 bodegas que forman la Asociación de Grandes Pagos de España.

El marqués de Griñón, Carlos Falcó, al comienzo de la cata que tuvo lugar ayer en Zaragoza.
La vuelta a España a través del vino
pedro etura / A Photo Agency

De pequeño, los frailes capuchinos le daban a probar vino, un claro antecedente de su pasión por la viticultura. Y ayer, Carlos Falcó empezó la semana así, probando caldos. Bueno, él y muchos otros. En el restaurante La Granada de Zaragoza, se celebraba una cata de 20 vinos, procedentes de las bodegas que integran la Asociación Grandes Pagos de España. Y el marqués de Griñón fue el encargado de dirigirla. "Eso es empezar el lunes con buen pie", bromeó.

 

No es su primera visita a Aragón ni será la última. Como productor y presidente de la asociación, formada por 20 bodegueros de distintas regiones del país, ha visitado las bodegas oscenses, la zona de Campo de Borja e incluso el Moncayo, que conoce bien. "Ten en cuenta que también soy marques de Castel-Moncayo", resaltó. Y lo que ha vivido aquí le ha dejado un buen regusto, no solo en el paladar. "En toda la región hay mucha cultura del vino. Además, los caldos aragoneses están teniendo éxito y ya se sirven en restaurantes de todo el mundo". Sin embargo, el marqués de Griñón recomienda no dormirse en los laureles. "No olvidemos que nuestro primer mercado es España y, aquí, está bajando el consumo", planteó momentos antes de iniciar la cata, a mediodía de ayer.

 

Una hora que, en su opinión, resulta ideal para esta empresa. "Las 12.00 es perfecto, porque se hace mejor con el estómago vacío y antes de comer", informó Falcó para los no muy duchos en la materia, a los que recomienda iniciarse. "A esto se aprende jugando, como en el tenis o el esquí, para ir afinando el paladar -explicó-. Y si se hace en compañía, mejor". En efecto, Falcó ayer no bebió solo. Estuvo flanqueado por José Puyuelo, presidente de la Asociación de Sumilleres de Aragón, y Pedro Aibar, gerente y enólogo de Viñas del Vero, cuyo viñedo de Secastilla, descubierto casi por casualidad por la bodega del Somontano de Barbastro, es el único aragonés entre los Grandes Pagos que integra esta asociación. Pagos que, por cierto, se refieren a viñedos y no a dinero a desembolsar. "Pago es sinónimo de finca, aunque un caldo bueno y artesanal como estos también hay que pagarlo", matizó Falcó.

 

Junto a ellos, representantes de más de la mitad de esas veinte bodegas, que mañana celebrarán una asamblea en Barbastro, con Viñas del Vero como anfitrión, en la que decidirán si abren la puerta a algunos productores de cava. Pero lo de ayer era menos institucional y más de disfrute. Una vuelta a España a través del vino, que comenzó con un albariño gallego para ir viajando, entre copas, desde el Mediterráneo hasta las dos Castillas. "Han sido los propios bodegueros los que han elegido los caldos, representando a cada una de las zonas productoras nacionales", señaló Pedro Aibar, con la primera copa en la mano.

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