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Sociedad
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ABANDONO DE ANIMALES

Seis meses, siete casas

Con apenas seis meses de vida, este cachorro ya ha pasado por siete hogares diferentes. Se trata de Dingo, un perro más entre las decenas de animales que la protectora ZARPA recoge cada año de las calles de Zaragoza.

Dingo espera encontrar, a corto plazo, un hogar definitivo.
La séptima oportunidad de Dingo
A. M.

Acaba de cumplir los seis meses y Dingo ha pasado ya por siete casas de acogida. Fue abandonado al poco tiempo de nacer y busca, de momento con poco éxito, un hogar permanente que le permita olvidarse de los vaivenes que ha soportado desde que vino a este mundo. Su historia no es nada fuera de lo común. Y es que, cada año, decenas de animales son recogidos de las calles de Zaragoza por las protectoras (entre las que se encuentra ZARPA, que gestiona el caso de Dingo). Encontrar un hogar para cada uno de ellos es una tarea realmente complicada.

ZARPA, tal y como recoge en sus estatutos, es una organización altruista que trabaja con la finalidad de «mejorar las condiciones de vida de los animales» y que se autogestiona con las cuotas de sus socios. Entre otros servicios, esta asociación zaragozana busca casas de acogida, a través de las cuales, los voluntarios que así lo quieran pueden acoger a los animales -perros y gatos-, durante el tiempo que transcurre entre que son encontrados y alguien decide adoptarlos de forma permanente.

David Monge, quien junto a su pareja ha decidido dar cobijo temporal a Dingo, asegura que se trata de una grata experiencia: «Hay un intercambio emocional entre ambos. Me acompaña a correr por el parque, en los paseos y en casa. Él gana cariño, compañía y, principalmente, un hogar». Al no poder hacerse cargo de los animales de forma permanente, David aporta su granito de arena acogiéndolos durante los períodos de tiempo que puede. No en vano, Dingo es el tercer cachorro que pasa por su piso.

La gratitud de los animales por el cariño que reciben es innegable. Así lo cuenta David, quien jamás ha tenido un problema con sus inquilinos: «Por mi corta experiencia como casa de acogida, puedo decir que los perros que han pasado por mi piso comparten una serie de características. No sé si a raíz de sentirse abandonados o pasar por un proceso duro se han vuelto muy agradecidos con quien se porta bien con ellos. Han sido siempre perros nobles, cariñosos y que no han dado ningún problema. En concreto, Dingo me sigue a todas partes y acude rápidamente cuando le quito la correa y le llamo».

En cuanto a la posibilidad de comprar un perro, este joven zaragozano se manifiesta abiertamente en contra: «Acoger a un animal es una forma de pensar y de contribuir a la sociedad. Actualmente, el intercambio comercial de seres vivos no tiene sentido, precisamente por el número de animales abandonados y por el número de nacimientos. El hecho de adoptar o ser casa de acogida es una forma de no contribuir al flujo comercial de compraventa de animales y de seres vivos en general».

La adopción

Adoptar un perro es un proceso que requiere un tiempo de reflexión, ya que «lo lógico es estar con él, por él y para él, con todas las consecuencias», señala David, quien lamenta que, por su situación personal –abandonará la ciudad en unos meses-, no podrá quedarse, de forma definitiva, con su actual compañero de piso: «Dingo, en pocos días, me ha demostrado una complicidad especial. Es una pena que, por mi viaje al extranjero, no lo pueda adoptar. Si mi situación fuera otra y estuviera asentado en Zaragoza, probablemente lo haría».

Mientras tanto, David anima a otras personas a hacer un hueco en sus hogares para Dingo pero, previamente, habiéndolo acogido de forma temporal, ya que «tener un animal durante un tiempo provisional puede ayudar a tomar la decisión».

En ZARPA se mantiene una filosofía similar. Y es que, cuando una persona da el paso hacia la adopción, se pone en marcha un período de prueba sin trámite burocrático alguno, de modo que se pueda ver si se cumplen las expectativas, tanto por parte de la familia como del animal. Una vez transcurrido ese tiempo, si el adoptante está de acuerdo, se gestionan los papeles de la adopción. Con un poco de suerte, la próxima en ser tramitada será la de Dingo.

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