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La nueva generación de naves espaciales de la NASA se retrasa por falta de fondos

La NASA ha renunciado a su plan de comenzar en 2013 las operaciones de las naves que sustituirán a los actuales transbordadores Shuttle, que quedaran fuera de servicio en dos años, debido a la falta de fondos y a problemas técnicos, según informó ayer la agencia.

La flotilla de tres transbordadores de la NASA será retirada en 2010, por lo que durante el periodo de cinco años que pasará hasta que entren en funcionamiento las nuevas naves, las misiones a la Estación Espacial Internacional serán realizadas por los transbordadores rusos Soyuz. La agencia espacial estadounidense espera que en el año 2015 se pueda llevar a cabo la sustitución de los actuales transbordadores por la nueva generación de naves Orion para retomar el abastecimiento y relevo de tripulaciones de la estación. Estas nuevas naves no son aviones espaciales, sino un diseño modernizado de las cápsulas Apollo.

El plan inicial de la NASA era adelantar a 2013 las operaciones de estas naves en el marco de un nuevo programa llamado Constellation, anunciado por el presidente George W. Bush hace tres años. Con esta iniciativa, Estados Unidos quiere contar además con el cohete Ares, que no solo será capaz de enviar la nueva cápsula hasta la Estación Espacial Internacional, sino también, en su versión más potente, podría llevar de regreso al hombre a la Luna.

Fuentes de la NASA afirmaron que el plan de comenzar las pruebas de Orion en 2013 tenía como objetivo cumplir los objetivos antes de esta fecha, pero se ha frustrado porque el Congreso no ha aprobado nuevos fondos. "La ventana de oportunidad que teníamos para acelerar Orion se ha cerrado", dijo Jeff Hanley, director de programas de la NASA, desde el Centro Johnson de Vuelos Espaciales en Houston (Texas). "La financiación para los próximos dos años es muy ajustada y por eso hemos tenido que reconsiderar el programa", añadió Hanley. Como resultado de esa decisión, las primeras operaciones de las naves Orion no se llevarían a cabo antes de septiembre de 2014.

Inquietud en la agencia

Ahora, la NASA se verá obligada a renegociar varios contratos con las compañías privadas a las que se ha adjudicado el desarrollo del programa Constellation, entre las que figuran Lockheed Martin, que desarrolla la nave Orion, y otras como Boeing y Pratt & Whitney.

El anuncio se hacía el mismo día en que un grupo de asesoramiento de seguridad aeroespacial señalaba que la NASA no ha llevado a cabo suficientes medidas de seguridad a la hora de realizar el diseño de las nuevas naves espaciales. El grupo, que incluye a dos ex astronautas de los transbordadores y fue creado tras el accidente de la cápsula Apolo 1 en 1967, se mostró preocupado, ya que considera que la agencia no ofrece las garantías necesarias. "No se ha proporcionado la protección adecuada contra los peligros que solo se conocerán cuando las naves ya estén en operaciones", señalaron los miembros del equipo asesor.

Además, añadieron que en la NASA existe cierta inquietud por el programa Constellation, ya que "carece de una dirección clara". Sin embargo, funcionarios de la agencia espacial defendieron el programa durante la rueda de prensa, aunque admitieron que existe preocupación entre el personal de la NASA. "Hay algunos que no están cómodos. No hemos terminado todavía ni estamos reduciendo ciegamente los sistemas de seguridad", indicó Hanley.

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