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Sociedad
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TERCERA JORNADA DE LA JMJ

El Papa anima a las vocaciones en La Almudena

La Jornada Mundial de la Juventud, «una brisa de aire puro y juvenil, con aromas renovadores» para la Iglesia, en palabras del Papa, se traslada a su escenario principal, el aeródromo de Cuatro Vientos.

Misa de Benedicto XVI en la catedral de La Almudena
El Papa anima a las vocaciones en La Almudena
EFE

El Papa ha inciado su tercer día en la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en el parque del Retiro, donde la JMJ ha instalado más de doscientos confesionarios por los que, a lo largo de toda la semana, han pasado centenares de peregrinos para recibir el sacramento de la confesión.

Allí, en estos jardines de origen Real, mandados construir por Felipe IV como finca de recreo para la Corte, el Papa ha confesado a cuatro peregrinos en alemán, inglés e italiano.

Desde allí se ha dirigido a la catedral de Santa María la Real de la Almudena, patrona de los madrileños, para oficiar una misa en la que estará rodeado por seminaristas de toda España y de otros países.

Reitera el celibato sacerdotal en un mundo dominado por el placer

Benedicto XVI reiteró el celibato sacerdotal y pidió a los seminaristas que no se dejen intimidar "por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia".

Benedicto XVI les exhortó a afrontar el reto sacerdotal "sin complejos ni mediocridad". Asimismo, les dijo que no teman que los "menosprecien", ya que eso ocurre con quienes evocan "metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran".

El Papa dijo que los sacerdotes deben ser santos, para no crear una contradicción "entre lo que somos y la realidad que queremos significar". "La santidad de la Iglesia es ante todo la santidad de la misma persona de Cristo, de su evangelio y de sus sacramentos, la santidad de aquella fuerza de lo alto que la anima e impulsa. Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre lo que somos y la realidad que queremos significar", afirmó.

El obispo de Roma les invitó a vivir la formación sacerdotal con "profunda alegría, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad al Evangelio". Benedicto XVI manifestó que la entrega total a Cristo es la que inspira "la decisión de vivir el celibato por el Reino de los cielos, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia sincera y sin disimulo".

Benedicto se refirió al proceso de formación de los seminaristas y señaló que deben ser años de silencio interior, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia.

Iglesia que es -añadió el Papa- comunidad e institución, familia y misión. El obispo de Roma les animó a vivir los años de formación, además de con profunda alegría y docilidad, con lucidez y "radical fidelidad evangélica, así como en amorosa relación con el tiempo y las personas en medio de las que vivís".

El pontífice señaló que en cualquier circunstancia en la que se halle, y por dura que esta sea, el sacerdote ha de fructificar en toda clase de obras buenas, guardando para ello siempre vivas en su interior las palabras del día de su ordenación, "aquellas con las que se le exhortaba a configurar su vida con el misterio de la cruz del Señor".

A este respecto, les pidió que estén muy cerca de los enfermos, de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad.Benedicto XVI dijo que el sacerdocio exige "valentía y autenticidad" y les exhortó a obedecer las disposiciones de la Iglesia.

En nombre de los seminaristas, habló el español Pablo Lamoca, que le dio las gracias por el cuidado pastoral que les presta, y señaló que hoy día "no resulta fácil" la misión de ser sacerdotes. "Nos cuesta mucho llegar a nuestros hermanos alejados o no creyentes. Sin embargo, queremos ofrecer la esperanza del Evangelio con nuestra futura entrega sacerdotal", afirmó el seminarista.

Tras la misa, comida, descanso y vigilia

La Jornada Mundial de la Juventud, «una brisa de aire puro y juvenil, con aromas renovadores» para la Iglesia, en palabras del Papa, se traslada a su escenario principal, el aeródromo de Cuatro Vientos, donde cientos de miles de peregrinos orarán junto al Pontífice y pasarán la noche en vigilia.

En este mismo lugar de la periferia sur de Madrid, en donde se ha levantado para la ocasión un enorme escenario, de casi doscientos metros de largo, el predecesor de Benedicto XVI, el ya beato Juan Pablo II, reunió en mayo de 2003, con motivo de su visita a Madrid, a cientos de miles de jóvenes, más de un millón dijo entonces la organización.

Esta misma cifra de asistencia es la que se baraja para la vigilia de oración que el Papa compartirá, en la tarde noche de , con los peregrinos llegados a Madrid desde casi doscientos países de los cinco continentes, y que el jueves por la tarde le tributaron una más que calurosa bienvenida en la plaza de Cibeles, el otro gran escenario de la JMJ.

El mayor campamento jamás montado

Cuatro meses de trabajo han permitido a cerca de un millar de operarios de diferentes oficios convertir el aeródromo de Cuatro Vientos en el mayor campamento jamás montado en España, ante el que el Papa oficiará el domingo por la mañana la misa que pondrá fin a la JMJ.

En Cuatro Vientos, Benedicto XVI hablará a los jóvenes y dirigirá la oración y la Adoración del Santísimo -para tan histórica ocasión, ha viajado a Madrid la custodia de Arfe de la catedral de Toledo-, que se prolongará durante toda la noche en una vigilia que mantendrá despiertos a los peregrinos.

Para acoger a tal multitud, el aeródromo, el más antiguo de España, con una pista que data de 1911, ha sido dividido en parcelas de una hectárea (casi dos campos de fútbol), rodeadas de viales de circulación para permitir el paso de los servicios de emergencias y del propio "Papamóvil".

Cuarenta y ocho torres de sonido, veinte pantallas gigantes, 4.000 cuartos de baño y casi 2.000 grifos de agua potable, además de decenas de kilómetros de cable eléctrico, cable óptico y tuberías, repetidores de telefonía móvil e, incluso, un sistema de alcantarillado dan cuenta de la magnitud del operativo.

Aparte de los casi doscientos metros de largo, el escenario, con capacidad para 2.040 personas y desde el que Benedicto XVI presidirá la oración la misa del domingo, tiene 38 de fondo y 22 de alto.

Diseñado con la forma de la falda de una gran montaña blanca, en la mitad del gran escenario se yergue lo que se ha llamado el «árbol de la vida», debajo del cual estará el altar mayor. Un sistema de agua pulverizada hará más soportable el calor que se espera durante todo el día de hoy y la jornada de mañana.

Vistia a la fundación San José

Antes, y por expreso deseo suyo, Benedicto XVI visitará la sede de la Fundación Instituto San José, próxima al aeródromo, en la que los Hermanos de San Juan de Dios llevan más de un siglo dedicados al cuidado de enfermos, personas discapacitadas y ancianos.

Almuerzo para celebrar el cumplaños de Rouco

En la Nunciatura, la embajada vaticana en Madrid, residencia del Papa durante su primera visita a la capital, Benedicto XVI celebrará un almuerzo al que están invitados, entre otros comensales, los cardenales españoles, y un encuentro con el comité organizador de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud

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