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Sociedad

CIENCIA

Juan Carlos Abánades: "Nadie con dos dedos de frente puede cuestionar ya el cambio climático"

Este zaragozano, licenciado en Químicas, es coautor del informe "El cambio climático en España" y miembro del Grupo de Expertos de Naciones Unidas que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2007.

Juan Carlos Abánedes, director del grupo de captura de CO2 en el Instituto Nacional del Carbón en Oviedo, dependiente del CSIC, dio ayer una charla en Huesca.

¿Hay una receta para mitigar los efectos del cambio climático?

La única forma es reducir pronto y drásticamente la emisión ingente de gases de efecto invernadero a la atmósfera, hasta el punto de que dentro de 30 años tenemos que conseguir emitir la quinta parte de lo que expulsábamos en los años 90. Eso no exige medidas cosméticas, sino adoptar actitudes y políticas serias.

Una de esas fórmulas es la captura y almacenamiento de CO2, de la que usted es un experto a nivel mundial. ¿En qué consiste?

En separar el CO2 de las centrales térmicas y otras industrias que se emite directamente a la atmósfera, comprimirlo, transportarlo e inyectarlo al subsuelo para que permanezca allí encerrado miles o millones de años.

¿Hoy en día ya es factible?

Sí. Esta tecnología ya se utiliza en el sector del petróleo y del gas para otras aplicaciones y, por tanto, solo hace falta la decisión política. Además, los expertos coinciden en que si se buscan bien, hay formaciones geológicas profundas donde se puede almacenar cantidades ingentes. Por eso, lo más importante es que ya no tenemos que esperar décadas a que los investigadores descubran grandes cosas, ya las conocemos.

¿Esto quiere decir que ya no haría falta ahorrar energía?

En absoluto. La captura y almacenamiento no pretende ser la solución única. Lo que no puede ser es que sigamos derrochando energía como ahora. Por eso, las políticas de ahorro y de eficiencia siguen siendo la opción más racional y la más barata. También hay que potenciar las renovables, pero por desgracia, cuando hoy en día se les pide cubrir una gran parte del pastel energético, siguen siendo muy caras.

¿Sale barato derrochar energía?

Mucho. Habría que hacer políticas más radicales e impositivas, que ya funcionan muy bien en áreas como el consumo de agua. Los políticos tienen una gran responsabilidad en ello no aumentando la presión fiscal, sino haciéndola progresiva para castigar el derroche y premiar el ahorro o el uso de energías limpias.

¿Ha pasado ya el tiempo de debate sobre el cambio climático y ha llegado la hora de actuar?

Lo que sí que ha pasado ya hace años es el debate sobre si existe o no el cambio climático, porque nadie con dos dedos de frente puede cuestionarlo, ni que la causa somos los propios humanos. Ya no hay excusas para no hacer nada, se acaban las palabras y ha llegado el tiempo de reducir las emisiones. España ha aumentado las emisiones un 50% desde 1990, por lo que cumplir Kioto va a ser muy difícil, si no imposible.

¿Qué opina de los científicos que todavía se muestran escépticos?

Esto es como si la Organización Mundial de la Salud dice que fumar es malo y que un médico, y si es extranjero mejor, sale diciendo a título particular que no. ¿Decimos entonces que hay dos posturas? Sorprendentemente, con el tema del cambio climático sigue ocurriendo que los informes que elabora el Grupo Gubernamental de Expertos de la ONU, donde participan científicos de más de cien Gobiernos, se ponen en la misma balanza con lo que dice un científico escéptico que dice ser independiente. Eso es injusto. De hecho, hay científicos más creíbles que se quejan de que la visión de estos informes es demasiado conservadora y optimista.

Las medidas para combatir este fenómeno son muy caras. Una crisis económica como la actual, ¿puede influir a la hora de que se lleguen a aplicar de verdad?

Sin duda. Luchar contra el cambio climático exigirá sacrificios, aunque también creará un escenario con nuevas oportunidades económicas para las empresas y países que sepan moverse. Además, todos los economistas coinciden en que el coste de mitigar el cambio climático es diez o veinte veces superior a lo que supondría adaptarse a sus efectos.

¿Qué le parece el papel de Al Gore en esta lucha?

El trabajo para divulgar este problema es tan grande que es importante que figuras como él, con acceso millones de personas, hablen de ello.

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