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CIENCIA

José Manuel Sánchez Ron: "El Universo nos aguarda más sorpresas de las que creemos"

El científico, que abrió ayer el ciclo de conferencias "CAI en el siglo XXI", intenta situar la ciencia dentro de la vida.

PREGUNTA.- La historia de la ciencia española tiene nombre propio...

RESPUESTA.- Santiago Ramón y Cajal no solo es el nombre propio de la ciencia española. Además, es uno de los grandes de la historia de la ciencia de todos los tiempos. Es uno de esos nombres que el futuro, si tiene memoria, recordará... Sus contribuciones le sitúan en el Olimpo de la ciencia.

P.- Según este ilustre aragonés, al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia...

R.- La contribución de España a la ciencia no se corresponde con el lugar que ocupa dentro de la historia. En las disciplinas humanísticas, como la literatura, la pintura, o incluso la música, la influencia española en la cultura universal está muy por encima de la de la ciencia. Es nuestra gran asignatura pendiente.

P.- La ciencia ha sido capaz de lo mejor. ¿También de lo peor?

R.- Yo no lo diría así. La ciencia es conocimiento, y el conocimiento se puede aplicar para el bien o para el mal. En el siglo XX la ciencia ha ayudado a crear el armamento atómico, pero ahora la esperanza de vida es mayor y las posibilidades en el ámbito de la salud pública o las comunicaciones son infinitamente superiores. Son aquellos que aplican el conocimiento los que tiran las bombas.

P.- En su discurso de ingreso en la RAE dijo que su objetivo era situar la ciencia dentro de la vida...

R.- A pesar de todo lo que nos aporta, la cultura científica es un cuerpo extraño, no es objeto de interés para una gran parte de la población. Me gustaría acercar la ciencia a la sociedad en la que vivo, y me gustaría hacerlo de una forma más próxima al ensayo, conmover con la ciencia.

P.- ¿Es la ciencia la que se ha alejado de la sociedad?

R.- La ciencia tiende hacia la especialización, y de esta forma se aleja de la sociedad. Es difícil que una persona ajena a este mundo entienda determinados teoremas matemáticos, pero puede comprender su importancia. Cada vez hay un mayor número de científicos que escriben más y mejor, hay más páginas dedicadas a la ciencia en los periódicos... Caso aparte es la televisión, un medio muy importante cuya contribución para acercar la ciencia a la sociedad es penosa.

P.- ¿La historia de la ciencia ayuda en esta tarea?

R.- La historia de la ciencia no sería posible sin la ciencia, pero sirve para ponerle vida a las ideas, a las teorías y experimentos. Es importante conocer a los protagonistas y las circunstancias e instituciones de la época, por qué se produce un avance en un determinado momento y no antes. La Historia de la Ciencia puede hacer que la propia ciencia sea más accesible.

P.- ¿Cual es el reto de la ciencia en el siglo XXI?

R.- Los principales retos son la neurociencia y el Universo. Sin embargo, el futuro está más abierto de lo que se creía. Eso está bien y mal a la vez. Conocer tan poco es una decepción, pero al mismo tiempo una esperanza, un reto. El Universo nos aguarda más sorpresas de las que creemos, todavía no nos hemos asomado más que a los alrededores del barrio.

P.- Hablando del Universo, ¿es usted de los que cree que el fin del mundo podría empezar en Ginebra?

R.- No creo en eso de los mini agujeros negros... Pero los defensores de esta teoría se lo han tomado en serio y han calculado incluso las posibilidades de que ocurra.

P.- Como científico y humanista, ¿cree que las ciencias y las letras están enemistadas?

R.- A un científico, igual que a un fontanero o un abogado, le pueden gustar las letras o no, porque también vive en la calle, va al teatro, lee... Sin embargo, entre las personas de letras hay cierto temor hacia una cultura tan exigente como es la científica.

P.- ¿Cómo llega un físico a la RAE?

R.- Eso deberías preguntárselo a ellos... Supongo que ha ayudado mi relación con la escritura. Soy profesor de Física, pero también escribo ensayos, he hecho algunos pinitos en la Filosofía y colaboro con algunos periódicos.

P.- ¿José Manuel Sánchez Ron es científico o historiador?

R.- Historiador. La ciencia, o la haces, o eres un mero observador. Ya pasó la época en la que intenté hacer las dos cosas a la vez, la transición. En la actualidad, de científico no tengo nada. Sin embargo, no cambiaría la Facultad de Física por la de Historia.

P.- ¿Por qué los profesores obligan a sus alumnos a leer a Cervantes y no a Darwin?

R.- Esa es otra de mis luchas personales. En primer lugar, por ignorancia. Es cierto que casi nadie puede leer los "Principios matemáticos de la filosofía natural" de Newton, pero sí "El origen de las especies", de Darwin. En algunos libros científicos hay literatura, e incluso retórica.

P.- Einstein dijo que lo más importante es no dejar nunca de hacerse preguntas...

R.- Y tenía razón. La curiosidad es la madre de la ciencia. Los seres humanos somos curiosos por naturaleza, por eso no me resulta natural que no nos aficionemos más a la ciencia.

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