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Sociedad

VOLVIÓ A AUMENTAR EN 2009

Japón busca reducir su alta tasa de suicidios en medio de la crisis

La cifra de suicidios en Japón se incrementó de nuevo en 2009 hasta más de 32.000 personas, lo que ha llevado al Gobierno a emprender una campaña para frenar a quienes, en medio de la crisis económica, quieren quitarse la vida.

Desde hace doce años, la segunda economía del mundo tiene una escalofriante tasa de más de 30.000 suicidios al año, lo que representa unos 2.500 al mes o más de 80 cada día.

En 2009 el número siguió la tendencia al alza de años anteriores: 32.753 japoneses acabaron con sus vidas, entre ellos 23.406 hombres y 9.347 mujeres, según informó hoy la Agencia Nacional de la Policía.

Para la mayoría de los japoneses, el suicidio no conlleva ningún estigma social e incluso puede estar rodeado de cierto romanticismo trágico; en una ética fuertemente influenciada por el budismo, muchos ven la muerte como un pasaje a otra existencia terrenal.

En cualquier caso, el aumento de los suicidios ha ido en línea con el debilitamiento de la economía nipona.

La primera vez en que se superaron los 3.000 suicidios en solo un mes fue en octubre de 2008, después del hundimiento del gigante inversor estadounidense Lehman Brothers, que hizo temblar los cimientos financieros también de Japón.

A partir de ahí fueron en aumento hasta el pasado septiembre, cuando bajaron ligeramente coincidiendo con el primer cambio de Gobierno en Japón en los últimos 54 años, tras la aplastante victoria electoral del Partido Democrático (PD).

Con cifras que sitúan a Japón, de 127 millones de habitantes, entre los primeros países en tasa de suicidios del mundo, el Gobierno ha decidido tomar medidas para disuadir a los desesperados, indicó hoy a Efe un portavoz de la Oficina del Gabinete.

Se planea, entre otras cosas, colocar carteles en defensa de la vida en lugares "estratégicos" como cajeros automáticos -dirigidos a quienes atraviesan por dificultades económicas y van a sacar sus últimos ahorros- o en las oficinas de desempleo, donde también habrá psicólogos.

Estas y otras medidas se aplicarán en campañas en los medios de comunicación bajo lemas que animen a los ciudadanos a preocuparse por los demás.

En Tokio y otras regiones adyacentes uno de los recursos más frecuentes para quitarse la vida es arrojarse a las vías del metro: según datos difundidos esta semana, en 2008 más de 35.300 trenes tuvieron que retrasar sus operaciones por intentos de suicidio.

Eso a pesar de que en los últimos años se han colocado barreras entre las vías y las plataformas en varias estaciones, además de botones de emergencia en los andenes para que, si alguien ve a un suicida arrojarse a la vía, lo pulse inmediatamente para detener el paso de los trenes.

De forma paralela han nacido otras iniciativas contra el suicidio: algunos templos budistas ofrecen líneas telefónicas para que la gente pueda desahogarse, mientras que han nacido grupos como "Reunión de redes para la vida", que aúna instituciones y empresas privadas.

Este asociación actúa en Yamanashi, una provincia cercana a Tokio y hogar del llamado "bosque de los suicidios", conocido porque algunos acuden allí para no volver a salir. Sólo en 2008, fueron 358 personas las que terminaron con sus vidas en esa arboleda.

Por eso, desde hace meses el grupo organiza eventos para formar a voluntarios capaces de disuadir a los suicidas, con conferencias sobre relaciones personales y el trato que deben ofrecer a personas con graves problemas.

Esos voluntarios reparten folletos en alojamientos, quioscos o estaciones en los que detallan cómo identificar y tratar a un suicida potencial, con algunos consejos básicos: escuchar con tranquilidad, mantenerse sereno y buscar ayuda externa para disuadirle de sus intenciones.

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