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Sociedad

DESCIENDE EL NÚMERO DE VOCACIONES

Homenaje a las hermanas de Santa Ana, tras dejar el Colegio de Infantes

Por la falta de vocaciones, la congregación se retira del centro y no realizará la limpieza y planchado del ropero del Pilar y la Seo.

María Luisa Galindo ha cambiado las vistas del Pilar por las del Moncayo, "que está precioso, nevado". Esta mujer de 76 años es una de las últimas Hermanas de la Caridad de Santa Ana que trabajó en el Colegio de Infantes de Zaragoza. El mes pasado se jubiló, y ayer la Congregación de Santa Ana le rindió un homenaje junto con todas las monjas que han pasado por el colegio de los infanticos en 55 años. Ante la falta de vocaciones, las hermanas de Santa Ana se retiran del colegio y dejan de prestar también el servicio de limpieza y planchado del ropero del Pilar y de la Seo.

María Luisa tiene una memoria estupenda: "Entré a trabajar en el colegio de infantes el 8 de septiembre de 1982 y estuve hasta el 15 de octubre de 2008". Ha sido profesora -de Lengua y Literatura, sobre todo-, directora del colegio y encargada del internado. Ahora vive en una residencia de la Congregación en Tarazona. "Es un cambio total, pero es lo que había que hacer. Hay que saber dar el paso. Los años no perdonan y la salud se resiente", comenta. Ayer cogió un autobús y vino a Zaragoza a la misa homenaje en el Pilar y después a un encuentro en la Casa de la Iglesia.

El Colegio de Infantes de Nuestra Señora del Pilar es una institución única en España, mantenida por el Cabildo Metropolitano. Su origen se remonta al siglo XIII. Niños de 8 a 12 años cursan sus estudios de 3º a 6º de Primaria, reciben una educación musical y religiosa, y ayudan en diversas tareas en el Pilar y La Seo. Cantan en misa, hacen funciones de monaguillos y pasan a los niños por el manto de la Virgen. El colegio es también internado, en el que viven la mayoría de los chavales. La Congregación de Marta y María (de Guatemala) se encarga ahora de atender el colegio-residencia, además de los profesores seglares. Y las Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote atienden el ropero de las dos catedrales.

Trece niños en el colegio

Las hermanas de Santa Ana se reencontraron ayer con sus ex alumnos. María Luisa reconoce que el colegio ha cambiado mucho en los últimos años. Cada vez hay menos alumnos y el mantenimiento del centro es más difícil. Este curso hay 13 chicos, de los que 8 son extranjeros. "Se ha perdido el espíritu inicial del colegio. La gente no responde y los padres no llevan a los niños. En el centro se hace una gran labor educativa y social con las familias. Se ayuda a los que no tienen trabajo y sufren problemas económicos", cuenta la ex directora.

Hace años, hasta nueve monjas atendían el colegio de Infantes y el ropero del Pilar. "Hay escasez de vocaciones y nosotras ya somos mayores para llevar el colegio. A mí los niños siempre me han gustado mucho, pero era una labor dura", afirma María Luisa. Ahora es una de las más jóvenes de la residencia de Tarazona, donde viven 12 religiosas. "Aquí estoy muy contenta y feliz", subraya.

Su vida ha estado siempre muy vinculada a la labor social y religiosa. Nació en Fustiñana (Navarra). Estudió Magisterio y a los 23 años se marchó del pueblo a Zaragoza. Primero estuvo seis meses en el hospital de Nuestra Señora de Gracia (el Provincial), después dos años haciendo el noviciado y en 1958 la Congregación le mandó a fundar un colegio de Las Anas en Alagón. Allí permaneció hasta 1982, cuando se trasladó al colegio de los infanticos. La Congregación de las Hermanas de Santa Ana realiza su labor social en diversos colegios y residencias de Aragón.

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