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LOS LUNES AL SOL

''Hay que ser optimista: encontrar trabajo es difícil, pero no imposible''

Tras volver de México, donde ha pasado un mes como voluntaria de una ONG, Sandra se ha reencontrado con el paro. Esta diplomada en Magisterio en Educación Especial lleva seis meses desempleada.

Sandra Molinero, maestra de Educación Especial.
''Hay que ser optimista: encontrar trabajo es difícil, pero no imposible''
J.M. MARCO

Tras volver de México, donde ha pasado un mes como voluntaria de una ONG, Sandra se ha reencontrado con el paro. Esta diplomada en Magisterio en Educación Especial lleva seis meses desempleada, desde que en febrero se terminó la baja que cubría en una escuela para niños con parálisis cerebral. En este último empleo estuvo durante nueve meses, pero la andadura de esta zaragozana en el mundo laboral comenzó hace siete años.

Sandra Molinero tiene 25 años y empezó a trabajar con 18, cuando entró en la Universidad de Zaragoza para cursar Magisterio en Educación Especial. "Como muchos estudiantes, me puse a trabajar para sacarme un dinero para mis gastos, para pagarme el carné de conducir...", explica. Mientras estudiaba, pasó por varios empleos: "Mi primer trabajo fue de dependienta en una tienda de lámparas. Luego estuve en más tiendas, en bares, en una heladería... Vamos, los típicos trabajos de estudiante". También fue monitora de actividades extraescolares en varios colegios, hasta que en 2008 empezó a trabajar como cuidadora en un centro de afectados por parálisis cerebral.

En octubre de ese mismo año empezó a prepararse las oposiciones de maestro de Educación Especial del Ministerio de Educación, hasta que llegó su primer trabajo como maestra. Le llamaron para cubrir una baja por maternidad en una escuela para niños con parálisis cerebral. La baja duró nueve meses, un tiempo en el que Sandra se terminó de convencer, si es que ya no lo estaba, de que la Educación Especial es lo suyo: "Es un trabajo que me llena mucho. A veces puedes sentirte un poco frustrada, porque los niños avanzan muy despacio, pero cualquier pequeña mejoría merece muchísimo la pena", cuenta.

En febrero de este año, volvió la persona a quien estaba sustituyendo y Sandra tuvo que marcharse de la escuela. Desde entonces, ha hecho varios cursos ofrecidos por un sindicato de profesores: de expresión corporal, de dinámicas de grupo... También ha enviado su currículo a centros de toda España, pero no ha obtenido ninguna respuesta.

Ante todo, optimismo

A pesar de todo, Sandra se muestra optimista y ya está pensando en prepararse de nuevo las oposiciones del Ministerio de Educación, ya que suspendió en la anterior convocatoria. Reconoce que el ámbito de la educación especial es "una carrera de fondo": "Sé que de un día para otro no voy a encontrar nada. Esto lleva su tiempo, hay que tener paciencia". No se ha puesto plazos para encontrar un trabajo, pero está dispuesta a irse de Zaragoza si le surge alguna oferta fuera de su ciudad: "Aquí tengo a mi gente, pero soy joven y no tengo ninguna carga familiar; si me tengo que ir, me iré".

Además, asegura que su experiencia de un mes en un pueblecito de la sierra de Oaxaca, en México, le ha cambiado la mentalidad: "Aquí vivimos para trabajar, allí trabajan para vivir. En un sitio así te das cuenta de que no necesitas un gran sueldo, una casa enorme o un cochazo para vivir. Quiero un trabajo que me permita vivir sin demasiados apuros económicos, con lo justo. No por tener más dinero vas a ser más feliz".

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