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Sociedad
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CARAVANA UNIVERSITARIA POR EL CLIMA

Grillos y ranas que saltan cuando les da el sol

La caravana verde universitaria ha estado este jueves en Sabiñánigo y acaba su periplo hoy en Zaragoza.

Los voluntarios comparten sus experiencias con el alcalde de Sabiñánigo, Jesús Lasierra, y la concejala de Medio Ambiente, Elena Margelí.
Grillos y ranas que saltan cuando les da el sol
LUCíA ARESTé/LAURA CARNICERO

“A veces la gente cree que son muy caros, pero en realidad solo cuestan unos siete u ocho euros”. Brezo de Clemente, estudiante de Ingeniería Química y una de las coordinadoras de la Caravana Universitaria por el Clima, ha mostrado este jueves a los vecinos de Sabiñánigo el funcionamiento de los grillos, coches y ranas que se mueven gracias a la energía fotovoltaica. Se trata de curiosos juguetes para los que no son necesarias las pilas. Sirven para una demostración, pero las posibilidades de la energía solar son mucho más amplias. Y la cocina solar, donde hoy los voluntarios han preparado una suculenta manzana asada con miel, es un ejemplo.

Setenta universitarios aragoneses han recorrido la comunidad y han acercado el mensaje verde a Barbastro, Ejea de los Caballeros, Alcañiz. Este jueves le ha tocado a Sabiñánigo y la ronda acabará hoy en Zaragoza. El objetivo de la Caravana es comprobar los hábitos de la población a la hora de reciclar y ahorrar, intentar enseñar, corregir las deficiencias que puedan mejorarse y mostrar productos ecológicos e innovadores. Sabiñánigo es una ciudad interesante para los voluntarios por su compromiso y visión de la preservación del medio ambiente, ya que en el pasado siglo sufrió algunos problemas medioambientales a causa de su industrialización.

Adrián Sanmiguel, estudiante de Administración y Dirección de Empresas, ha explicado el funcionamiento de los juguetes solares. El cochecito, por ejemplo, lleva una célula fotovoltaica que absorbe la energía del sol y mediante una reacción química la transforma en energía eléctrica. Dentro, el artilugio está provisto de un rotor que transforma la energía eléctrica en movimiento. En el eje hay un engranaje que ensambla con el eje de las ruedas delanteras. Brezo de Clemente ha añadido que el funcionamiento de los grillos es similar. La única diferencia es que el motor incorpora un vibrador que hace que el juguete salte. Pero, claro, el problema es que si llueve o está nublado el ingenio no funciona. Y es que el mecanismo no cuenta con un acumulador de energía.

“Aún hace mucho ruido”

Según Beatriz Jiménez, la coordinadora más joven y estudiante de Ingeniería Técnica Mecánica, la energía solar es la que más aplicaciones prácticas tiene. De todas ellas, las que mejor podrían ser trasladadas a la vida cotidiana son la cocina y el horno solar. Este último “alcanza hasta 200 grados centígrados”, apuntó Brezo de Clemente. Beatriz Jiménez añadió que la energía minieólica también podría tener aplicaciones domésticas, “pero hace mucho ruido y todavía debería estar más desarrollada”. Estos y otros secretos fueron contados ayer en los institutos de secundaria San Alberto Magno y Biello Aragón; los colegios de educación primaria Montecorona, Puente Sardás y Santa Ana; las asociaciones de las Amas de Casa y la Tercera Edad y en la carpa instalada en la Plaza Santa Ana de la localidad.

Mientras los voluntarios montaban la carpa por la mañana, los vecinos de Sabiñánigo se han acercado sin saber qué era aquello. Los más veteranos y curiosos no dudaban en preguntar y en explicar sus actuaciones y su visión personal sobre el cuidado del medio ambiente y el desarrollo sostenible. “Los de a pie solo podemos contribuir tirando cada basura al contenedor que le corresponde y ahorrando agua y energía, pero es importante controlar las industrias porque aunque han mejorado con el tiempo, queda mucho por hacer”, ha comentado un abuelo que observaba el montaje de la carpa.

Una linterna para ir al huerto

Sabiñaniguenses de todas las edades se han acercado a la carpa durante toda la jornada. Unos querían informarse y ver qué era aquello; algunos han llegado allí siguiendo el olor de las salchichas, el beicon y las patatas asadas cocinadas con energía solar; y otros se acercaban porque querían que les regalaran un colador de aceite usado, una bolsa reutilizable, o una linterna ecológica… “Para ir al huerto”, han dicho algunos.

La jornada también tuvo su momento oficial con el recibimiento del alcalde, Jesús Lasierra, y la concejala de Medio Ambiente y Juventud, Elena Margelí. Lasierra agradeció la presencia de la Caravana Universitaria en la localidad serrablesa que para él constituye “un aliciente más para que todos pongan su granito de arena”. El alcalde ha recordado la raíz industrial de Sabiñánigo. Y ha reconocido el arduo trabajo que conlleva mitigar las secuelas de una industrialización que en el siglo pasado no tenía en cuenta los efectos sobre el medio ambiente.

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