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SALUD DEL MENOR

Gafas de sol, también para niños

Las gafas de sol, ese invento de los jueces chinos para ocultar la expresión de sus ojos en los tribunales, han experimentado una transformación en su usos desde que se inventaron allá por 1430. En la sociedad moderna, las gafas de sol han hecho la transición desde ser un complemento estético hasta convertirse en instrumento de protección solar, pero hasta ahora tan solo los adultos se beneficiaban de su protección contra el astro rey.

Sin embargo, los profesionales de la visión y pediatras especializados instan a los padres a que protejan a sus hijos con gafas de sol, especialmente en la época de verano cuando la radiación ultravioleta es hasta tres veces superior que durante el invierno.

El presidente de la Asociación Visión y Vida, Javier Cañamero, explica que los niños son especialmente sensibles a los rayos ultravioleta, es decir, a las radiaciones invisibles del sol. "Los medios transparentes del ojo -los que son dañados por la radiación del sol-, como la córnea, son aún más transparentes en los niños que en los adultos y, por lo tanto, los más pequeños soportan una gran entrada de las radiaciones visibles, pero también de las que no pueden ser observadas".

Cañamero desmonta así el mito de que los niños tienen una protección especial en los ojos. "Igual que todo el mundo acepta que la piel de los niños es sensible y tiene que ser protegida con cremas solares especiales, parece que la protección de los ojos no se ha entendido así y eso es un error porque les perjudica gravemente en su salud".

Para el presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Alfonso Delgado, "diversos estudios han demostrado que la exposición prolongada a los rayos del sol sin utilizar ningún tipo de protección puede causar peligrosos problemas oculares que, a lo largo del tiempo, provocarán una pérdida de visión, fruto de cataratas o degeneración macular asociada a la edad".

Hay dos tipos de radiaciones perjudiciales. Por un lado, la ultravioleta, cuyos primeros síntomas pueden ser el dolor de cabeza, conjuntivitis y escozor en los ojos, pero con el tiempo puede aparecer una catarata prematura que ocurre cuando se va acumulando el ultravioleta sobre el cristalino. Lo normal es que aparezca con 60 ó 65 años pero con la exposición a los rayos ultravioleta "puede surgir en un tiempo mucho anterior", asegura el experto. Por otro lado, están las radiaciones consecuencia de los rayos infrarrojos, peligrosas porque no se ven en el momento, "ni en un año ni en dos", pero produce a la larga graves quemaduras en los ojos.

Niños morenos y rubios

"El consejo es llevar gafas de sol, pero no cualquiera porque cada niño necesita una diferente. No es lo mismo un niño moreno que un niño rubio, no es lo mismo el sol de la ciudad que el sol en la playa o en el campo. Las lentes necesitan un filtro adecuado porque las gafas de sol tienen una normativa de clasificación, al igual que las cremas de protección solar", indica el presidente de la asociación Visión y Vida. Las lentes tienen una clasificación de 0 a 4 y el consejo que da este experto en visión es que pidan al profesional que les prescriba las gafas de sol adecuadas para cada niño.

El doctor Delgado, por su parte, explica que lo "más importante es que los cristales tengan un filtro de entre 99 y 100 por ciento frente a los rayos UVA y UVB".

La AEP también propone el uso de gorra con visera como protector ocular adicional a las lentes solares. "Es necesario utilizarlos siempre que estemos expuestos al sol durante un tiempo prolongado, incluso cuando esté nublado", explica el presidente de la Asociación Española de Pediatría, Alfonso Delgado.

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