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Sociedad

SAN FERMÍN 2009

Encierro limpio y sin cornadas

Uno de los momentos del primer encierro
Encierro limpio y sin cornadas
EFE

El rito por excelencia de los Sanfermines, el encierro con toros de lidia acompañados por miles de mozos en las calles de Pamplona, volvió a repetirse un año más, en el día grande de las fiestas que desde ayer lunes vive la capital navarra. El primero de los ocho encierros programados, corrido en dos minutos y medio, no dejó novedad destacada en el parte de lesiones gracias a una carrera limpia y hermanada y un comportamiento noble de los morlacos de la ganadería cacereña de Alcurrucén. Los astados se encontraron en el recorrido con un enorme número de mozos, especialmente a partir de la segunda mitad de la calle Estafeta.

Quince segundos después de las ocho de la mañana estallaba el primer cohete lanzado desde los corrales de San Domingo, donde los morlacos pasan la noche previa a la carrera. Es la señal de apertura del portón de corrales, cuando la manada compuesta por bravos y cabestros salió en estampida cuesta de Santo Domingo arriba.

Uno de los morlacos negros encabezó la manada y sacó algunos metros de distancia en la entrada a la Plaza Consistorial. Para entonces la torada se estiraba en pequeños grupos, pero enseguida se reagrupó a mitad de la calle Mercaderes, cuando el toro que encabezaba la carrera resbaló en el lado izquierdo de la calle. No fue impedimento para reanudar con viveza la carrera y sí sirvió el tropezón para que se agrupara la torada y entrara con limpieza y equilibrio en la curva de 90 grados entre las calles Mercaderes y Estafeta. En ese punto se suelen producir espectaculares caídas de los morlacos por la inercia de la carrera y a menudo el encierro se rompe por completo desde ese lugar, pero hoy no fue así y los Alcurrucén avanzaron conjuntados por la primera parte de la Estafeta.

Entre los cinco toros negros y un colorado, tuvo protagonismo el número 510, 'Afectuoso' de nombre, un morlaco negro girón bragado, y que corría el riesgo de ser confundido con alguno de los cabestros. 'Afectuoso' corrió en los últimos puestos de la torada, sobre todo a partir de la segunda mitad de la calle Estafeta. Junto a otro morlaco entraron en los últimos lugares en el coso pamplonés, pero apenas dieron problemas para su entrada en los corrales de la monumental pamplonesa. Fue en la segunda parte de la Estafeta donde las reses algo más rezagadas prodigaron algunos sustos de escalofrío a corredores que confiaban en que la torada había pasado por completo y al darse la vuelta se encontraron con las astas casi en sus rostros.

Sin heridos por asta

Cuatro corredodores fueron trasladados a los hospitales de Pamplona, ninguno de ellos sufrió cornadas. Según fuentes del Gobierno de Navarra, un madrileño de 31 años sufrió una herida en el brazo en la calle Estafeta. Otro joven de Castellón, de 21 años sufrió traumatismo lumbar. Ambos fueron trasladados al Hospital de Navarra. En el Hospital Virgen del Camino fue atendido un americano con policontusión y una herida en el pabellón auricular izquierdo.

Fue recogido en la calle Mercaderes. Y de la cuesta de Santo Domingo llegó un escocés de 28 años con policontusiones.

Por la tarde, los toros de Alcurrucén serán lidiados en la primera de feria por los diestros Luis Bolívar, Salvador Cortés y Miguel Tendero.

El primer encierro se corrió con algunos intervalos de nubes altas, y temperatura fresca, en torno a los 15 grados. Tiempo suave que acompañará a los pamploneses y visitantes en el día grande en el que la imagen de San Fermín, copatrono de Navarra junto a San Francisco Javier, procesiona por las calles del Casco Antiguo en un acto multitudinario que atrae a miles de ciudadanos.

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