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Sociedad

CIENCIA

El primer observatorio de sismos del mundo estará listo en 2012 a 6 km profundidad

El primer observatorio de terremotos del mundo, que permitirá examinar de forma directa la actividad terrestre a unos 6.000 metros de profundidad, estará listo antes de 2012 en la fosa de Nankai (Japón), gracias al trabajo de una expedición internacional en la que ha participado España.

Así lo ha explicado en rueda de prensa la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) María José Jurado, que ha representado a España durante la primera fase del proyecto Nantro SEIZE, realizada a bordo del mayor buque oceanográfico del mundo, el Chikyu (Tierra, en japonés).

Durante la primera fase de la expedición, que ha tenido lugar entre septiembre de 2007 y febrero de 2008, el equipo ha realizado el reconocimiento más exhaustivo que se ha llevado a cabo hasta el momento en una zona sismogénica.

Las primeras perforaciones, realizadas hasta a 3.830 metros bajo el nivel del mar, se han llevado a cabo en la zona donde se desarrollará el proyecto en su totalidad: el área de convergencia entre dos placas tectónicas, a unos 100 kilómetros de la costa este de Japón, donde se esperan terremotos de magnitud superior a los 8 grados en la escala Richter en los próximos 30 años.

Para ello, el equipo de científicos, procedentes en su mayoría de Japón y Estados Unidos, ha desarrollado un trabajo de excavación y recogida de muestras de rocas, que les ha permitido identificar abundantes depósitos de hidratos de gas (metano), localizados a una profundidad de entre 220 y 400 metros.

Además de esos depósitos, observados mediante imágenes orientadas de microrresistividad y diversas técnicas de testificación geofísica avanzada, se han registrado cambios en la orientación de los esfuerzos tectónicos (la fuerza a la que se ven sometidos los materiales geológicos terrestres).

Todos esos datos, ha señalado Jurado, deberán cruzarse el próximo año con los recogidos en las dos siguientes fases de este proyecto (integrado en el Programa Integrado de Perforación Oceánica -IODP, en sus siglas en inglés-), con el fin de "poder entender lo que pasa en la Tierra antes de que se produzcan los terremotos".

Jurado ha dicho, además, que es "muy posible" que otras iniciativas de prospección en áreas de Europa de elevada actividad sísmica podrían llevarse a cabo también a bordo del Chikyu u otros buques de "gran capacidad", como el Joides Resolution.

Según la investigadora, el objetivo es "ir al punto en el que se genera el terremoto" para "ver todo lo observable" mediante la instrumentación más avanzada de la que se dispone en la actualidad, algo que, ha incidido, sólo se hace ahora en Japón y en la falla de San Andrés, en California.

La científica ha reconocido que, aunque el tsunami ocurrido en diciembre de 2004 en el Océano Índico "puso en evidencia la falta de una gran red de alerta", "no vamos a poder evitar los terremotos", por lo que el objetivo es "tratar de entender la Tierra y prepararnos para sus movimientos".

"La tierra es así, es revuelta, y hay zonas como Japón, Hawai o Tenerife que existen gracias a esa actividad, que es necesario entender", ha apuntado la investigadora.

Además, ha destacado el interés que la expedición ha suscitado en la sociedad japonesa, donde se ha realizado una película sobre el asunto y donde "la sensibilidad en torno a los riesgos geológicos es muy grande".

Una de las zonas sismogénicas de la fosa de Nankai dio lugar a dos terremotos de magnitudes superiores a los ocho grados en la escala Richter, acaecidos en 1944 y 1946, que provocaron la muerte de más de 1.300 personas, en cada uno de ellos.

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