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DOS DÍAS DE VISITA

Un encuentro "distendido y amable"

Antes de partir hacia Roma, el Papa se ha reunido con Zapatero durante unos diez minutos en el Aeropuerto de El Prat de Barcelona, poco antes de que tuviera lugar el acto oficial de despedida.

Imagen de la misa de consagración del templo
El Papa consagra la Sagrada Familia
EFE

El breve encuentro que han mantenido el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el Papa ha sido "distendido y amable", según han explicado fuentes del Ejecutivo.

El encuentro ha durado unos diez minutos y se ha producido en el Aeropuerto de El Prat de Barcelona, poco antes de que tuviera lugar el acto oficial de despedida del Papa, y ha contado con la presencia del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.

Benedicto XVI ha trasladado a Rodríguez Zapatero su agradecimiento por el "gran esfuerzo" que ha hecho el Gobierno central para que la visita en Santiago de Compostela y Barcelona saliese bien.

Por su parte, Zapatero ha transmitido al Papa la disposición del Gobierno central en colaborar para que la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se hará en agosto de 2011 en Madrid, también sea un éxito.

 

Benedicto dice aidós

El Papa se ha despedido hoy tras una visita de dos días a Santiago de Compostela y Barcelona anunciando que rezará para que "todos los pueblos de España" reciban los "dones celestiales" que les ayuden "a vivir como una sola familia".

En su discurso, pronunciado antes de embarcar en dirección a Roma en el aeropuerto de El Prat, el Papa ha querido "abrazar a todos los españoles" y, aunque ha lamentado que en esta ocasión tan sólo haya visitado dos ciudades, ha recordado que el próximo año estará en Madrid para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud.

Acompañado por los Reyes y otras autoridades civiles y religiosas, Benedicto XVI ha agradecido directamente a los Reyes de España el recibimiento dado a lo largo de estas dos jornadas.

"Agradezco vivamente a todos las continuas y delicadas atenciones que han tenido en estos días con el Papa, y que ponen de relieve el carácter hospitalario y acogedor de las gentes de estas tierras, tan cercanas a mi corazón", ha señalado Benedicto XVI en castellano.

El jefe de la Iglesia ha añadido que con su visita a Compostela he querido primero unirse "como un peregrino más" a todos los fieles que llegan a la tumba del apóstol y por otro recordar cómo el cristianismo llegó "a estas tierras" y enraizó "profundamente" en la idiosicransia de sus gentes.

En este sentido, ha remarcado que "preservar y fomentar ese rico patrimonio espiritual" no sólo refleja el amor de un país hacia su historia y su cultura, sino que es una vía "privilegiada" para transmitir a las jóvenes generaciones los valores necesarios para edificar un futuro de convivencia armónica y solidaria.

El Papa ha abogado porque aquella primigenia fe cristiana, que unía a los peregrinos europeos que viajaban hacia Santiago "más allá de las diferencias nacionales", alcance "nuevo vigor en este continente y se convierta en fuente de inspiración, que haga crecer la solidaridad y el servicio a todos".

En cuanto al templo de la Sagrada Familia, "que Gaudí concibió como una alabanza en piedra de Dios", y que hoy ha consagrado como basílica en una gran ceremonia, así como su visita al centro Niño Dios para niños discapacitados, Benedicto XVI ha remarcado en unas breves palabras en catalán que se trata de dos símbolos de la fecundidad de la fe en la Barcelona de hoy "que contribuye a crear una sociedad más digna del hombre".

"Ha sido un día inolvidable que servirá para la evangelización". De esta forma, el Papa Benedicto XVI ha resumido su visita a Barcelona de este domingo en el transcurso de un almuerzo privado con todos los obispos y cardenales de la Conferencia Episcopal Española.

Antes, el Papa Benedicto XVI ha trasladado un mensaje a favor de la vida desde el momento de la "concepción", a la vez que ha defendido el matrimonio "natural".

Ante 6.500 fervorosos fieles, el Pontífice ha lanzado críticas veladas contra el Gobierno de Zapatero, por la reforma de la ley del aborto, que provocó diferencias entre el Vaticano y el Estado español, así como el matrimonio homosexual.

El Pontífice ha lanzado un mensaje a favor de la vida como "sagrada e inviolable desde el momento de su concepción" y ha pedido que la natalidad sea "dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente".

Benedicto XVI ha remarcado que la Iglesia "se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar", en referencia al matrimonio católico entre hombre y mujer.

Comida típica catalana

Siguiendo el guión, los asistentes han comido productos típicos de Catalunya. El menú lo integraba crema de verduras, cordero y de postres una crema catalana y una réplica en chocolate de 50 kilos y 1,2 metros de altura de la Sagrada Familia, que ha elaborado el Gremio de Pasteleros de Barcelona.

Los obispos se han distribuido en cuatro grandes mesas. En la mesa papal estaba a la izquierda del Pontífice el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, y flanqueado a su derecha por Martínez Sistach.

El resto de comensales en la mesa principal eran el nuncio papal en España, Renzo Fratini, el cardenal Eduardo Martínez Somalo y el cardenal Antonio Cañizares, entre otros miembros de la curia.

Con posterioridad, el Papa Benedicto XVI se ha retirado a descansar antes de desplazarse a las 17.00, media hora más tarde de lo previsto, a la obra benéfica Nén Déu, antes de su partida esta noche hacia Roma desde el Aeropuerto del Prat.

 

Consagración de la Sagrada Familia

Esta mañana, las grandes puertas de bronce de Josep María Subirachs se han abierto por primera vez para dar la bienvenida a Benedicto XVI a la Sagrada Familia, 28 años después de que la visitara su predecesor, Juan Pablo II, en 1982.

 El papa Benedicto XVI ha consagrado el templo de Barcelona, considerado la catedral del siglo XXI, al que elevó a la categoría de basílica, obra del arquitecto modernista Antoni Gaudí (1852-1926), cuyo proceso de beatificación está en curso. La consagración, "dedicación a Dios", se ha efectuado durante la misa solemne que oficia en el templo, a la que asisten unas ocho mil personas en el interior del templo, entre ellas los Reyes de España, y más de 50.000 fuera.

La dedicación del templo ha comenzado con la presentación al Pontífice del agua, tras los cual el Papa ha dicho en castellano: "Queridos hermanos, al dedicar a Dios nuestro Señor esta santa iglesia de la Sagrada Familia, supliquémosle que bendiga esta agua, criatura suya, con la cual seremos rociados en señal de penitencia y en recuerdo del bautismo, y con la cual se purificarán los muros y el nuevo altar".

Después el Papa ha rociado con agua bendita al pueblo y el altar, a la vez que seis sacerdotes rociaron con agua bendita los muros de la iglesia, mientras los presentes cantaron "Pueblo de bautizados".

Tras la liturgia de la palabra y la lectura del Evangelio, en esta ocasión de Lucas, y pronunciar la homilía, se procederá a la oración de dedicación y se cantarán las letanías de los santos.

El Papa Benedicto XVI se ha reunido con sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía en el templo minutos antes del inicio de la solemne misa. Los Reyes han llegado poco antes al templo, donde han saludado a las autoridades a la entrada de la construcción diseñada por Antonio Gaudí. Allí han recibido al Pontífice, que tras el saludo a autoridades, ha tenido un encuentro privado con Sus Majestades en la Sala Museo de la Iglesia de la Sagrada Familia, que lucía una decoración austera.

En la sala también estaban presentes el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, y el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach.

Durante el encuentro, el Pontífice ha hecho entrega  de un libro, el 'Summorun Romanorun Pontificum historia nomismatibus', sobre la historia de los papas a través de las medallas pontificias, y el Rey le obsequiará con una edición especial facsímil del Códice áureo del siglo XI.

Como representante del Gobierno de Cataluña en la representación de autoridades, el presidente de la Generalitat, José Montilla, ha optado por lucir una corbata amarilla, color de la bandera del Vaticano.También han asistido el presidente del Congreso, José Bono, el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel, el alcalde de la ciudad, Jordi Hereu, y el presidente del Parlament, Ernest Benach.

 

Llegada a Barcelona

Después de ejercer como un peregrino más en Santiago de Compostela, Benedicto XVI llegó a las 21.07 al aeropuerto de El Prat de Barcelona, donde fue recibido por las principales autoridades catalanas.

El presidente de la Geralitat, José Montilla; el vicepresidente, Josep Lluís Carod-Rovira; el delegado del Gobierno, Joan Rangel, y los alcaldes de Barcelona y de El Prat de Llobregat, Jordi Hereu y Lluis Tejedor, respectivamente, así como el obispo de Sant Feliu, Agustí Cortés, dieron la bienvenida al Pontífice, quien pernoctará en el Arzobispado de Barcelona.

La misa inaugural

El Papa oficia desde las 10.00 la misa inaugural de la nave central del templo, que más de 120 años después podrá verse de forma muy semejante a como lo concibió Antoni Gaudí. Benedicto XVI centrará su homilía para consagrar el monumento en tres ejes: el arte, la cultura y la familia.

La gran obra de Gaudí será exaltada por un Papa que siempre ha mantenido que Europa se ha constituido a partir del arte y la cultura cristiana y que ve en la Sagrada Familia un símbolo de sus tesis. Especialmente porque, como su propio nombre indica, la iglesia está dedicada a una de las instituciones primordiales de la Iglesia católica, la familia.

La consagración del templo es el punto central de una jornada que arrancará a las 9.00. A esa hora, el Pontífice recorrerá en el Papamóvil los 3,5 kilómetros que hay entre el palacio episcopal, donde se aloja, hasta la Sagrada Familia.

Desfile por Barcelona

El desfile papal ha sido seguido, según las previsiones, por unos 400.000 ciudadanos que desde hace días han colgado las banderas vaticanas en los balcones de sus casas. Estas rivalizan, eso sí, con las que lucen el lema 'Yo no te espero' y también con las señeras, ya que la sociedad catalana, tal como declaró ayer el president José Montilla, se ha tomado la visita papal como un gesto de reconocimiento a la identidad catalana. "Confío en que Benedicto XVI capte la realidad nacional" del país, señaló Montilla. "Espero que el Pontífice tenga la oportunidad de percatarse del vigor de la sociedad catalana, y de que esta respeta a la Iglesia católica y valora el compromiso cívico de los católicos", añadió.

Voces discrepantes

Aun así, el Papa llega a una Cataluña dividida entre los que le dan la bienvenida, los que muestran más bien indiferencia y los que abiertamente se oponen a su visita, como los movimientos laicos que entre el jueves y hoy han programado una decena de manifestaciones. En la última de ellas, ayer, se registraron por primera vez momentos de tensión, cuando un centenar de sindicalistas de la CGT se enfrentaron a empujones con el gran cordón de seguridad que les impedía acercarse a la catedral.

Además, los colectivos gays han celebrado un besuqueo masivo hoy ante la catedral y una asociación feminista protestará a mediodía en la plaza de la Universidad.

Hacia la 13.00 regresará al palacio episcopal y ya por la tarde visitará una fundación diocesana de atención y discapacitados. A las 18.00 oficiará el acto de despedida presidido por los Reyes y después regresará a Roma.

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