Despliega el menú
Sociedad
Suscríbete

TOROS

El Juli, sobresaliente, triunfa en la séptima de feria de San Sebastián con un toro de Victoriano del Río

Seis toros de Victoriano del Río. Terciados los tres primeros, astifinos. Cuajados los tres últimos, Segundo, tercero y cuarto dieron buen juego. De mala nota el quinto. De pobre empleo el primero. Inválido el sexto.

Abrió un toro terciadito, sacudido y ligero. El Juli se lo sacó hasta la boca de riego con seis lances a pies juntos rematados con media jacarandosa. A pies juntos también. No iba a volverse a ver torear de capa, salvo en lances de mera brega, hasta la segunda salida de El Juli. Aunque el cuarto de corrida, de poderosísimo cuello y soberbia alzada, echó las manos por delante, El Juli le sacó los brazos y, después de cuatro lances de tanteo, dibujó con primor tres verónicas de corto vuelo y mucho ajuste. Como pétalos. Lo que iba ser una media de remate devino de pronto en una chicuelina muy envuelta.

No hubo más detalles con el capote en toda la corrida. Pero sí un quite providencial del propio Juli al banderillero de Manzanares, Juan José Trujillo.

Ya banderilleado, el quinto, de rara conducta, pegó a Trujillo una especie de arreón a contraquerencia. Al arrear ganó velocidad, a Trujillo no le daba ya tiempo a ganar la tronera y soltó el capote. Cuando parecía inevitable la cogida, salió El Juli de un burladero y cortó al toro. Ni una palma. Y eso que acababa de firmar con el cuarto de la tarde una preciosa faena. Fue el toro de cuello como de oso que, pese al volumen, cupo en los engaños. Lo picó muy bien Diego Ortiz. El Juli se empleó en una faena rica y variada, con una segunda tanda que fue exhibición perfecta de lo que es el toreo al toque. El último desplante, encajado entre pitones, fue de sacar pecho. Y luego, lo mató por arriba y al salto de media estocada trasera. Punto final para esa mezcla de imaginación, poder y resolución.

Además de la sal de El Juli con el cuarto toraco, hubo, justo antes, una distinguida faena de Perera a uno de los tres toros notables de la corrida de Victoriano del Río. Un tercero bien cortado, suelto de varas y con querencia indefinida. Pero de mucha bondad. Larga sin mayor razón, la faena de Perera tuvo dos mitades. Una primera espléndida por su suavidad, firmeza, ajuste y ritmo. Y una segunda parte igual de firme pero menos brillante, salvo cuando en dos o tres embestidas celosas, el toro forzó el de pecho tras el natural. Entonces se vieron las dimensiones de fondo del torero, que se fue tras la espada con fe ciega.

No mucho más. El propio Perera se pasó diez minutos encima de un sexto inválido. Manzanares, refinado en una tanda excelente con la derecha, no pasó, en faena ligera, de despegado y apático calígrafo con un segundo toro de interés. Y luego se atragantó con un quinto probón o a la huida que no hizo más que defenderse.

Etiquetas