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Sociedad

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El carné de identidad de las palabras

Desde que se ha jubilado, no para. A sus 84 años, edita un diccionario que estudia el origen de muchos términos españoles

Pascual Martínez, en su mesa de trabajo. Su último libro en la mesa y, en las estanterías, muchísimos más.
El carné de identidad de las palabras
josé miguel marco

Zaragoza. No es probable que Pascual Martínez Calvo se haya quedado alguna vez sin palabras, ni en clase ni con sus fieles, en su larga carrera como sacerdote y catedrático de Griego. Primero, porque es un gran conversador, pero, también, por su conocimiento del idioma. Tanto, que ha querido profundizar en él y, con sus 80 cumplidos, se puso a una ardua tarea: compilar cientos de vocablos y su procedencia. Y así, ha editado 'Diccionario Latino-Castellano Etimológico', casi 900 páginas que ahondan en el origen de miles de palabras castellanas, empezando por el latín, pero también hablando de términos procedentes del vasco, el francés o el inglés. Por poner solo un ejemplo: 'alumno' proviene del latín 'alo', alimentar. Pero bistec surge de la mezcla de 'beef' y 'steak', filete de vaca, en la traducción literal del inglés. Y podría seguir hasta el infinito porque Pascual se emociona hablando del origen de las palabras. Quizá, por toda la formación que tiene detrás: en el Seminario de Alcorisa y luego en el mayor de Zaragoza estudió griego y latín, hizo Clásicas en la Universidad, y además dice defenderse en inglés, francés, italiano? "En Atenas -cuenta-, me pedían que hablara castellano. Les hablaba en griego antiguo y se reían". Pero además de los idiomas, tampoco está reñido con las nuevas tecnologías. Y eso que nació en 1926, en la localidad turolense de Segura de Baños. "Tengo cuatro ordenadores en casa. No tiro ninguno, porque no puedo sacar todo lo que tengo allí", confiesa.

Total, que entre todas estas aficiones, Pascual reconoce que está trabajando "más que cuando estaba en activo". Tiene muchos otros libros en su haber, la mayoría sobre la historia de poblaciones turolenses como Aliaga o Montalbán. Y ya avisa que tiene tantos libros publicados como sin publicar. Hace cinco años, lanzó otro extenso diccionario Enciclopédico y Etimológico y ya prepara una segunda edición. Investiga, recopila y vuelve a sacar a la luz sus antiguos apuntes. Todo para seguir desentrañando misterios del lenguaje e informaciones que, afirma, le hubiera encantado tener de pequeño cuando iba a clase.

"No es como el diccionario que puede usar cualquiera -avisa el autor-, pero puede ser muy útil para el estudioso, para el universitario, para el profesor?". O, por lo menos, eso espera porque, en su opinión, "el que no sabe de latín no puede saber un perfecto español y con la deficiencia de los planes de estudio actuales? La cultura tiene que volver al griego y al latín", se queja. Y echa la vista atrás para acordarse de su escuela, la primera, la de su pueblo. "Recuerdo que, durante la guerra, nos pusieron de maestro a un capitán. Segura era un fuerte republicano y me pedía que recitara el decálogo comunista", explica. Curiosa tarea para alguien que, pocos años después, sería ordenado sacerdote.

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