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Duelo de talentos en la recta final de la pasarela de París

Karl Lagerfeld deslumbró con su despliegue de volúmenes y detalles florales. Pilati optó por la esencia en su colección para la 'maison' Saint Laurent.

Volantes de Saint Laurent.
Duelo de talentos en la recta final de la pasarela de París
EFE

Con un desfile verdaderamente majestuoso, Karl Lagerfeld marcó ayer en París un hito en la pasarela 'prêt-à- porter' para la temporada primavera/verano 2010 de mujer, mostrando lo mejor que se ha visto hasta el momento.

Bajo la imponente cúpula del Grand Palais se recreó un palacio barroco, y una orquesta sinfónica interpretaba clásicos modernos mientras las modelos desfilaban con una cuidada coreografía.

La variedad de diseños que presentó, modernos pero sin caer en el 'mainstream', robaban el aliento. Se vieron vestidos de tenis blancos con faldas plisadas y abrigos negros 'tweed', jeans grises con apliques combinados con elaborados corpiños, vestidos de corte recto con acabado brillante y largos vestidos negros de seda con detalles en tul. Ligeras plumas y delicados bordados adornaron muchos modelos. Además, coloridas perlas y estampados florales al estilo años 70 atrajeron las miradas tanto como los parasoles en forma de enormes sombreros al estilo de la propia Coco Chanel.

Los diseños en los que Lagerfeld trabajó claramente con el volumen lucieron ligeros pero imponentes. Junto a algunas modelos estrella desfiló también un adolescente enfundado en una chaqueta de Chanel. Pero la estrella del desfile fue la musa de Lagerfeld en los 80, la bella ex 'top model' Inès de la Fressange. La parisina lució un vestido de cóctel negro con una parte superior semitransparente y caminó del brazo del modisto. Y entre el público los contemplaba, también vestida de Chanel, Claudia Schiffer.

Por otro lado, el diseñador de Yves Saint Laurent, Stefano Pilati, se dirigió a lo esencial: Pilati jugó en numerosos vestidos con soluciones muy llevables en forma de T, de modo que los hombros y brazos quedaban desnudos.

Los peinados de las modelos, con moños altos, recordaban ligeramente la maliciosa reserva de las rubias de Hichtcock. La paleta de colores de Pilati se movió entre el blanco con beige, el marino y los tonos naranjas intensos.

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