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Sociedad
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ABUSOS A MENORES

Doce años de cárcel para un monitor de Barcelona que abusó de tres niñas

La Audiencia de Barcelona ha condenado a 12 años de prisión a un monitor de un colegio de Cubelles (Barcelona) que abusó sexualmente de tres niñas de 4 y 5 años a las que cuidaba a la hora de comer y a la entrada y salida del centro.

La sentencia también le condena a indemnizar a las familias con 24.000 euros y le prohíbe residir o acudir a la localidad durante 21 años y medio y trabajar atendiendo a menores de edad.

Según la sentencia de la Sección Novena, Sergi B.G., que en mayo de 2006 tenía 23 años, aprovechaba la ausencia de otros monitores y la corta edad de las víctimas para llevar a los niños al cuarto de material, al lavabo o a una esquina apartada del patio y abusar de ellos.

El tribunal considera probados tres abusos por tocamientos y penetración bucal a una niña de 4 años y a otras dos de 5 años, pero no que otros menores vieran los abusos ni que les fotografiara, ya que había formateado su ordenador pocos días antes de ser arrestado, según comprobó la Guardia Civil. Tampoco considera acreditado que abusara de otros niños o mostrara ante ellos actitudes sexuales.

La Fiscalía pedía 32 años de prisión por abusar sexualmente de ocho niños y de exhibirse ante otros seis y una indemnización total de 72.000 euros para los niños del CEIP Vora del Mar. En concreto, pedía diez años de cárcel por un delito de abuso sexual con acceso carnal, otros 21 por siete abusos sexuales continuados y a otro año de cárcel por exhibicionismo.

Algunas monitoras explicaron durante el juicio que el acusado se quedaba solo con los alumnos a menudo y, como ellas, también les acompañaba solo a los lavabos. Además, una de ellas dijo que el procesado desapareció con una niña durante unos minutos.

Una de las compañeras de Sergi B.G., Mireia A., explicó que el 9 de mayo de 2006 encontró un muñeco de una de las niñas en el suelo, aunque la pequeña nunca se separaba del peluche. Descubrió que la menor y el acusado habían desaparecido sin decir nada, algo inusual porque "siempre" se avisaban.

Ambos aparecieron cinco minutos después con una cartulina en la mano y diciendo que habían ido al aula de manualidades. A la mañana siguiente, acudió al despacho del director y le comunicaron que había habido un "incidente en horario laboral" y supuso que el acusado había abusado de la menor. "Asocié ideas", explicó Mireia A., quien relacionó la desaparición del día anterior.

Sergi B.G. fue detenido ese mismo día a raíz de la denuncia presentada por los padres de una menor, aunque quedó en libertad provisional, si bien tenía prohibido acercarse a menos de mil metros de la niña. Tres días más tarde, ingresó en prisión preventiva porque se descubrieron tres nuevos casos.

La coordinadora de monitores, María Teresa F., explicó que, en teoría, Sergi B.G. supervisaba a los niños de primero de Primaria desde enero, cuando fue apartado de parvulario. El cambio se debió a las quejas que recibió la dirección del colegio por parte de una madre, quien denunció que el acusado gritaba a los más pequeños, aunque ella dijo que no era agresivo.

También explicó que el procesado se quedaba solo con los menores cuando hacían manualidades y psicomotricidad en el gimnasio, aunque afirmó que en el patio siempre había varios monitores.

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