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CIENCIA

Descubren unas variaciones genéticas que incrementan el riesgo de obesidad

El número de células que almacenan grasa no varía en toda la vida, según otro estudio.

Un consorcio internacional de científicos ha descubierto variaciones genéticas que incrementan el riesgo de la obesidad y la resistencia a la insulina en la población, tal y como se explica en dos estudios publicados por la edición digital de "Nature Genetics".

Hasta ahora, solo un gen, el FTO, se había asociado de forma convincente al aumento del riesgo de sufrir obesidad.

Un consorcio internacional de investigadores dirigidos por Mark McCarthy, Inés Barroso y Nicholas Wareham analizó los genomas de más de 90.000 personas y descubrió que una variante cercana al gen MC4R incrementa la susceptibilidad a padecer obesidad. Estudios anteriores habían demostrado que el gen receptor de melanocortina-4 está presente en neuronas en el hipotálamo y es un regulador clave de la ingesta de comida y del gasto energético.

Aunque aún no está claro cómo esta variante afecta a la expresión o función del MC4R, el hecho de que se sepa qué mutaciones en ese gen están en el origen de casos raros de obesidad infantil grave da confianza a esta asociación.

Por otro lado, el número de adipocitos, las células que almacenan los lípidos, se define en la infancia y se mantiene constante durante toda la vida, con una renovación celular de cerca del 10% anual. Así lo certifica un estudio publicado ayer por la revista científica británica "Nature".

Un equipo de investigadores dirigido por Kirsty Spalding, del Instituto Karolinska de Estocolmo, estableció que los dos principales factores determinantes de la obesidad son el número de adipocitos y su medida.

La dificultad de adelgazar

Tras estudiar células procedentes de liposucciones o de reconstrucciones abdominales, los investigadores concluyeron que cuando se supera la infancia, el número de adipocitos sigue siendo constante en la edad adulta, con una renovación regular de cerca de 10% al año.

Así, una disminución de peso importante en la edad adulta solo reduce la masa de las células que, sin embargo, vuelven a adquirir las nuevas células rápidamente. "Las nuevas células que almacenan grasa generada durante y después de la pérdida de peso necesitan enriquecerse rápidamente de lípidos", dijo Arner al subrayar que ello explica, "al menos parcialmente, por qué es tan difícil mantener el peso logrado tras adelgazar".

Los investigadores constataron también que los adipocitos empiezan a desarrollarse más pronto en los obesos -hacia los 2 años de edad- que en las personas con un peso normal -entre los 5 y los 6 años-.

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