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Sociedad
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Zaragoza

De centro educativo a desván

Las antiguas universidades laborales siguen estando abiertas, con otros usos, en la mayor parte de España. La de Zaragoza, que cuenta con una gran extensión, de veinte hectáreas, se ha quedado como un almacén.

Entrada a la antigua Universidad Laboral, hoy almacén de la DGA.
Entrada a la antigua Universidad Laboral, hoy almacén de la DGA.
Esther Casas

Hoy casi parece una ciudad fantasma en la que todavía queda el eco de la gran cantidad de alumnos que cursaron sus estudios en la Universidad Laboral de Zaragoza. Inaugurada en 1967, durante la etapa de Franco albergó alumnado exclusivamente femenino. Allí se ubicaron escuelas universitarias como la de Ingeniería Técnica Química y la de Asistente Social; posteriormente se añadieron la de Magisterio e Ingeniería Técnica de Confección, para más tarde convertirse en un centro mixto, en el que se impartían bachilleratos y algunas ramas de formación profesional como Administrativo, Confección y Delineación.

Tres décadas de formación

En la Laboral llegaron a estudiar hasta 3.500 alumnos y tuvo 300 profesores y educadores. Al principio, el centro dependía del Ministerio de Trabajo, hasta que, en los años de la Transición, se transfirió al Gobierno aragonés. El centro disponía de residencia y contaba con unas instalaciones deportivas envidiables, pero en 1997 tuvo que echar el cierre por problemas de aluminosis en algunos de sus edificios. La mayor parte del alumnado se derivó entonces al instituto Ítaca del barrio de Santa Isabel.

Los terrenos ocupan 20 hectáreas y están situados en el polígono industrial de Malpica. Fuentes del Gobierno de Aragón explican que "el complejo se cerró por deficiencias estructurales, sobre todo en los edificios destinados a residencia de estudiantes. Los pabellones de aulas se han acondicionado y se utilizan como almacén".

En cuanto al futuro de las instalaciones, la DGA no cuenta con un proyecto a corto plazo y añade que "la Universidad Laboral cuenta con malos accesos de comunicación con la ciudad", algo que podría obstaculizar su utilización en el futuro.

Entre los objetos que alberga su almacén se encuentra la estatua ecuestre de Franco procedente de la Academia General Militar, que llegó a compartir espacio con los restos óseos de algunos reyes de Aragón, además de fondos sin exponer del Museo de Zaragoza y de otras procedencias, como el Archivo Histórico. Por ejemplo, allí estuvieron los restos de la cúpula desplomada de la iglesia zaragozana de la Mantería para su recomposición.

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