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Sociedad

LA RUTA QUETZAL

De Aragón a las selvas mayas

Seis expedicionarios aragoneses inician una aventura de 44 días junto a 264 compañeros de 53 países. Sus pasos los llevarán a través de los antiguos caminos mayas, primero, y luego hasta Santiago de Compostela.

De izquierda a derecha, Paloma, Isabel y Cristina, zaragozanas que parten hoy a la Ruta Quetzal.
De Aragón a las selvas mayas
LAURA URANGA

Seis zaragozanos cambian desde hoy sus paisajes cotidianos por los de las selvas tropicales donde antaño se levantaron las ciudades mayas. Paloma Carreras, Cristina Sánchez, Isabel Cortés, Irene Casale, Noelia Ceballos y Eduardo Muela -todos ellos entre los 16 y 17 años de edad- son los seis jóvenes elegidos en Aragón para formar parte de la Ruta Quetzal, que este año, en el que se celebra el bicentenario de la independencia de México, se adentrará en los 'Caminos blancos' de los mayas (las vías de comunicación de esta antigua civilización). Además, como este 2010 también es Año Jacobeo, la expedición recorrerá un tramo del Camino de Santiago.

Sobre esta peregrinación -en concreto, sobre el arte gallego en la ruta jacobea-, hizo Cristina Sánchez el trabajo que le dio un billete directo a la Ruta Quetzal. "Desde pequeñita había visto por la televisión a estos 'ruteros' y me dije que algún día yo sería una de ellos. El año pasado lo intenté, pero no pudo ser; fue una desilusión, la verdad", cuenta Cristina. Pero no tiró la toalla. Esta vez, pudo decir 'a la segunda va la vencida'. Y este año, finalmente, se llevó una gran alegría al ver su nombre en la lista de seleccionados.

Bien distinta fue la historia de Paloma e Isabel, quienes decidieron probar suerte después de que las hijas de algunas compañeras de trabajo de sus madres les pusieran la miel en los labios. "Reconozco que mi madre me animó mucho, me decía que a ella le hubiera encantado ir", cuenta Paloma, que hizo un trabajo histórico, literario y plástico sobre los mayas.

"A mí siempre me ha gustado viajar. Y esta era una oportunidad única", asegura Isabel, que por su afición a la pintura decidió mandar un cuadro sobre las pirámides mayas de Palenque.

Después de meses de preparativos, visitas al médico para vacunarse y charlas con los monitores y antiguos expedicionarios, el momento de la partida ya ha llegado. "No nos vamos con una idea preconcebida. Nos vamos a la aventura", coinciden estas jóvenes intrépidas. "He repasado un poco el itinerario y he visto que vamos a Cancún y a las selvas mayas. Pero nada de sol y playa", advierte contenta Isabel.

Prohibidos los móviles

Dos pantalones, dos trajes de baño, cinco pares de calcetines y seis camisetas son prácticamente toda la ropa que irá dentro de sus mochilas. "Podemos llevarnos jabón para lavar, pero nos han avisado otros expedicionarios de que casi nunca se usa, así que creo que volveremos algo sucias", prevé Isabel. Y, por supuesto, nada de teléfonos móviles. "Mejor así, será una desconexión total. Va a ser como un sueño", asegura Cristina.

Junto a estos seis aragoneses, marchan otros 264 jóvenes de 53 países diferentes. Un viaje intercultural que en esta edición los llevará por la civilización maya y la peregrinación jacobea, y en el que llenarán su mochila de múltiples experiencias y anécdotas inolvidables. "Somos conscientes de que vamos a andar mucho, comer poco y descansar menos aún, pero estamos muy ilusionadas. Incluso, vamos a pasar una noche rodeadas de tortugas marinas", cuenta Paloma entusiasmada.

El próximo 30 de julio regresarán a sus ciudades de origen. Será el momento de vaciar las mochilas de ropa sucia, descargar las fotos de sus cámaras y contar una y otra vez a amigos y familiares su periplo por la Ruta Quetzal.

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