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Sociedad

CIENCIA

Darwin actualizado

El 'año Darwin', en el que se conmemora el bicentenario del nacimiento del investigador inglés y los 150 años de la publicación de 'El origen de las especies', toca a su fin. Y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) ha querido terminar a lo grande con una exposición de altura. 'La evolución de Darwin', organizada en colaboración con la Fundación Banco Santander y la Fundação Calouste Gulbenkian de Lisboa incorpora elementos de la muestra 'Darwin' del American Museum of Natural History (Nueva York) y ha sido posible gracias a la colaboración del Museum of Science de Boston, el Field Museum de Chicago, el Royal Ontario Museum de Toronto y el Natural History Museum de Londres.

La muestra estará abierta desde este viernes y hasta el 11 de enero de 2010, cuando se abrirá otro ciclo importante. "El MNCN cumplirá entonces cien años", señaló Alfonso Navas, director del museo. Durante la inauguración, el secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez Alonso, apuntó que Charles Darwin fue capaz de expresar que la especie humana evoluciona "a partir de las oportunidades del entorno". "Demostró que la adaptación y el progreso son posibles", incidió. La muestra explica la evolución de Darwin: cómo fue su repercusión, los condicionantes de la sociedad del siglo XIX, cuáles eran sus precedentes y qué pasó después tanto en España.

Entre las investigaciones anteriores a Darwin, destacan los gabinetes de curiosidades, famosos en el Renacimiento, que albergaban una fantástica mezcla de especímenes auténticos y artefactos. En Madrid, se podrá ver el gabinete de Ole Worm, que data de 1655, y está formado por piezas de los museos nacionales de Ciencias Naturales y Antropología, pliegos de herbarios y libros de botánica del siglo XVIII, material audiovisual, cartas manuscritas por Darwin, diversos facsímiles y una momia egipcia de Ibis.

Esta situación, según explicó el comisario de la exposición y administrador de la Fundação Calouste Gulbenkian, Diogo de Lucena, obligaba a poner un poco de orden. De esta manera, 'La evolución de Darwin' alude al naturalista sueco Carl von Linneo (1707-1778), una de las figuras más importantes en el campo de la clasificación y descripción de las distintas especies vivas, y a Georges-Louis Leclerc, el conde de Buffon (1707-1788). Este repaso termina con Georges Cluvier (1769-1832), que estableció la extinción de grupos biológicos ancestrales a través de fósiles de mamíferos gigantes de los que no existían especies vivas.

El 'Beagle'

La exposición también explica cómo Darwin, estudiante de la Universidad de Cambridge, se enrola en el 'Beagle' para realizar un viaje alrededor del mundo. A pesar de que el objetivo de la travesía era la cartografía, Darwin tomó docenas de muestras y notas que luego envío a Londres para su posterior estudio.

Comenzaba a hacer historia. Tras su regreso a la capital británica, la exposición muestra aspectos muy personales de Darwin, como las dudas acerca del matrimonio o la rutina diaria que seguía en su hogar de Upper Gower Street. Poco a poco, el padre de la teoría de la evolución iba dándole forma a sus ideas.

Además, Darwin debía comprender la herencia: el modo en el que los caracteres se transmiten de los progenitores a la descendencia.

Éste fue el enigma científico al que Darwin se dedicó hasta el fin de sus días. Por última la muestra recoge la presencia del darwinismo en España, centrado en dos figuras fundamentales: Félix de Azara y Antonio de Zulueta. Azara (Barbuñales, Huesca, 1746- Huesca, 1821) fue citado en múltiples ocasiones por el naturalista inglés debido a los trabajos que realizó en Sudamérica para establecer los límites entre las posesiones españolas y portuguesas.

Darwin uso los profusos comentarios del oscense para compararlos como suyos, fundamentarlos o rebatirlos. En cuanto a Zulueta (1885-1971), se incorporó como observador interino al Museo Nacional de Ciencias Naturales en 1911 y destacó como genetista y traductor de Darwin en España.

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