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Sociedad
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ANTE LA DUDA, ES MEJOR DEJARLA EN EL SUELO

Cuidado con las setas

La DGA advierte a los recolectores ocasionales de los riesgos que tiene el consumo de hongos. Intoxicaciones o envenenamientos pueden ser habituales si se desconocen las especies. Además, la recolección exige portar una cesta abierta y no una bolsa, con el fin de que las esporas caigan de nuevo al suelo.

El Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón ha recordado este lunes, ante la recolección y consumo de setas, que es necesario poseer unos conocimientos micológicos elementales para evitar intoxicaciones.

El otoño es la estación micológica por excelencia y, por este motivo, los bosques reciben a un gran número de aficionados atraídos por la variedad de setas que se pueden hallar en ellos, ha explicado el Departamento en un comunicado, en el que efectúa una serie de recomendaciones a tener en cuenta a la hora de su consumo.

No se deben consumir setas que no se conozcan perfectamente y, ante las dudas o el desconocimiento de una especie, hay que abstenerse de consumirla y si se recolecta será únicamente para su clasificación e identificación, son algunas de estas recomendaciones.

Para resolver dudas, se sugiere acudir a las sociedades micológicas, que facilitan ayuda y conocimientos científicos para la identificación de los ejemplares. No consumir las setas si previamente han provocado intolerancia, no tomarlas en cantidades excesivas dada su poca digestibilidad, e informarse antes de consumirlas crudas ya que existen especies que sólo pueden consumirse cocinadas, como la "Morchella spp" de gran calidad gastronómica, son otras advertencias.

Además, existen especies como "Coprinus atramentarius" que no pueden ser consumidas acompañadas de ninguna bebida alcohólica porque su interacción provoca una reacción peligrosa tipo "Antabús", con taquicardia, hipertensión, taquipnea y síntomas de intoxicación enólica.

En el caso de la "Tricoloma ecuestre" (seta de los caballeros), que es considerada tradicionalmente como comestible, hay estudios que relacionan su consumo con casos clínicos en ocasiones graves, como rabdomiolisis o lesiones en musculatura estriada.

Por ello, también se recomienda ser selectivo, no debiendo recoger setas en cantidades que no se vayan a consumir, ni recogerlas envejecidas, inmaduras o parasitadas, y no guardarlas demasiado tiempo sin consumirlas, la mayoría se descomponen rápidamente.

El consumo de las setas que crecen en cunetas, zonas industriales, setos y parques de las ciudades o en suelos enriquecidos con abonos químicos, es sumamente peligroso debido a la facilidad que tienen los hongos por su rápido crecimiento para acumular metales pesados, y otros contaminantes.

También se debe comprobar una a una su identidad, porque es frecuente que especies tóxicas y comestibles muy parecidas compartan hábitat y época de fructificación.

En caso de intoxicación o sospecha de ésta, acudir a un centro sanitario urgentemente, y evitar la elaboración de conservas caseras, por el peligro de botulismo.

Asimismo, el Departamento de Salud y Consumo afirma que hay algunas prácticas y creencias populares que deben desterrarse por ejemplo el que todas las setas que crecen sobre madera, en laderas y márgenes de bosques o en prados y dehesas donde el ganado pace, sean comestibles, o el que sean tóxicas sólo aquellas que cambian de color al corte. Además, es importante que aquellos que decidan recolectar setas no lo hagan con bolsas de plástico. Es mejor portar una cesta de mimbre para que las esporas puedan caer al suelo y se asegure la reproducción del hongo.

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