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TRAGEDIA EN BARAJAS

Cuatro heridos siguen muy graves y bomberos hallan los dos últimos cadáveres

Cuatro de los diecinueve heridos en la catástrofe aérea de ayer en Madrid continúan ingresados en estado muy grave, mientras que los equipos de bomberos han conseguido localizar a primera hora de la tarde los cuerpos de las dos personas que todavía no habían sido localizadas.

Se trata de un adulto y un bebé, según ha informado el jefe del Servicio de Extinción de Incendios del Aeropuerto de Barajas, Benjamín Olivares, quien con este hallazgo ha dado por finalizadas las labores de búsqueda. Trabajadores que han estado en la zona del accidente apenas quieren hablar del tema para no recordar el "brutal" accidente, la "hilera" de cuerpos carbonizados, y el "amasijo de hierros".

El siniestro del avión de Spanair ayer en el aeropuerto madrileño de Barajas ha dejado 153 muertos y 19 heridos de distinta consideración, entre ellos cuatro con pronóstico muy grave y otros seis graves.

Varias dotaciones de Bomberos de AENA, de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de la capital habían reanudado a primera hora de la mañana el rastreo en la zona en la que cayó la aeronave siniestrada en busca de restos de las dos personas desaparecidas.

Durante toda la noche, decenas de peritos forenses han practicado las autopsias y han procedido a la identificación de los cadáveres, en un clima de profunda consternación, con multitud de familiares esperando angustiados en las instalaciones del recinto ferial de Ifema, donde se ha habilitado un tanatorio provisional.

Hasta el momento han sido identificados 27 de las 59 víctimas a las que habían tomado las huellas dactilares y 10 de ellas han sido entregadas ya a sus familiares. Uno de los muertos es el presidente de la Confederación de Cooperativas Agrarias de España y presidente de la Unión de Cooperativas Agrarias de Navarra (UCAN), José Joaquín Pérez de Obanos.

Los cuerpos de las víctimas que no han podido ser identificados han sido traslados a dependencias del madrileño cementerio de La Almudena, donde la policía científica practicará los correspondientes análisis de ADN, han informado a Efe fuentes municipales.

Así, las familias se preparan para soportar un largo proceso de identificación de los cadáveres, que podría prolongarse hasta 48 horas más, ayudados por numerosos psicólogos.

Por Ifema han pasado desde anoche las primeras autoridades del Estado, como los Reyes y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Una comisión de investigación constituida será la encargada de esclarecer las causas del siniestro, pero no espera tener conclusiones hasta dentro de unas "semanas o incluso meses", según fuentes del Ministerio de Fomento.

Según Spanair, el avión tuvo un problema de calentamiento excesivo de una toma de aire antes de iniciar la carrera para despegar por primera vez, de modo que volvió a la puerta del hangar y el problema "fue tratado y aislado" por el personal de la compañía que lo despachó para volar.

Al mediodía, se ha celebrado una concentración silenciosa en la plaza de Cibeles, organizada por el Ayuntamiento de Madrid, donde miembros de la corporación municipal, de las direcciones del PP y del PSM-PSOE, así como el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y numerosos ciudadanos han guardado cinco minutos de silencio.

Minutos de silencio que también han tenido lugar en numerosas instituciones, públicas y privadas, de toda España, como en el propio aeropuerto de Barajas o a la entrada de los hospitales madrileños de La Paz y del Ramón y Cajal.

Dos centros sanitarios que durante la mañana ha visitado Rodríguez Zapatero, antes de presidir en el Palacio de la Moncloa una reunión con los titulares de los ministerios implicados en los trabajos y en la investigación del accidente.

Precisamente durante su visita al hospital de La Paz, Zapatero ha prometido a un subinspector de Policía, padre de una de las víctimas, que se llegará hasta el final en la comisión de investigación abierta para aclarar las causas del siniestro

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha anunciado que la próxima semana se oficiará en la capital un funeral por las 153 víctimas mortales, aunque todavía no hay fecha ni lugar.

Las historias de dolor se suceden en la puerta y el hall del hotel que ha habilitado Spanair para los familiares de las víctimas, que, envueltos en las mantas de la Cruz Roja, apenas pueden hablar. "He perdido a mi hijo, a mi nuera y a mis dos nietos", acertaba a decir una señora antes de entrar en el autobús que le llevaba a Ifema a identificar sus cuerpos.

El contrapunto al drama ha sido ofrecido por la esposa de uno de los supervivientes de la tragedia aérea, quien ha señalado: "Mi marido volvió a nacer ayer".

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