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Sociedad
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SESIÓN DE FOTOS

Cuando marzo mayea, mayo... ¡cachaza!

Los Bomberos de Zaragoza reeditan su calendario benéfico, que estará a la venta a comienzos de diciembre.

Los bomberos Iñaki Rubio y José Ángel Casamayor, 'trabajando' a pecho descubierto como si tal cosa.
Cuando marzo mayea, mayo... ¡cachaza!
CARLOS MONCíN

Qué no harán algunas (y algunos) para que sus desvalidos gatos se encaramen a los árboles y haya que llamar a 'marzo' o a 'mayo' o a cualquiera de los mozos gallardos, gallardísimos, de los parques de Bomberos de Zaragoza. Estos días los fornidos hombretones ultiman las sesiones fotográficas para su ya tradicional calendario benéfico que saldrá a la venta a principios de diciembre. Ayer se tomaron algunas instantáneas bajo el (momentáneamente impío) Arco del Deán, poco antes de que el improvisado 'photo call' se trasladara hasta el puente de Piedra para obtener unas tomas con el Pilar de fondo.

La mañana era fría y eso se plasmaba en los cuerpos, aunque "la expectación mediática calienta mucho", bromeaba José Ángel Casamayor, unos de los 'alma pater' de la idea. Rodeado de micros y cámaras, Casamayor explicaba que son ya cuatro los años que los Bomberos llevan reeditando su calendario solidario. En 2011 repartirán los beneficios entre la Asociación de Mujeres Aragonesas de Cáncer Genital y de Mama (Amac-Gema) y la Fundación Aragonesa de Esclerosis Múltiple (Fadema). Además, parte de lo recaudado también lo reservarán para las Olimpiadas de Bomberos y Policías Locales, en las que los aragoneses acostumbran a hacer un buen papel, y que en 2011 se celebran en Nueva York con unos 17.000 participantes.

"Mira aquí, gira la cabeza, coge la sierra radial, tensión, tensión, ahora, tensión?". El fotógrafo Alberto Coarasa daba ayer instrucciones mientras ajustaba los objetivos de su cámara. "Después habrá un poco de postproducción, de retoque en los fondos y los colores, pero no en los cuerpos de los modelos porque, salta a la vista, no lo necesitan", explicaba Coarasa, desmintiendo que el tan traído y tan llevado Photoshop tenga cabida en el calendario. La novedad de este año es que se incluyen fotos en estudio y, también, que hay más variedad de escenarios: un puñado de bomberos aparecerán ligeritos de ropa en los vestuarios, otros lucirán bíceps rapelando y habrá buzos que emerjan de entre las aguas. Este año las fotos, también, son más corales y no todos van posar en paños menores: "Se convocó un castin de participantes, pero al final se ha acabado contando con todos los que querían colaborar, porque -al fin y al cabo- se trata de una causa benéfica", explican.

Todas las sesiones de fotos se realizan en tres días y el almanaque ha de estar finalizado en dos semanas. Se prevé que se impriman unos 30.000 ejemplares y, si la inflación no hace de la suyas, el precio será de cinco 'euricos'. A primeros de diciembre ya estarán listos para que los voluntarios los voceen por la calle y, cuidado, porque se los quitan de las manos y suelen agotarse...

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