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PACO VALLEJO

"Conseguí salir vivo de la batalla contra 'Deep Blue"

"De la actual elite mundial, he ganado a todos menos a Anand"

Brazos cruzados: posición poco común en Vallejo.
"Conseguí salir vivo de la batalla contra 'Deep Blue"
OLIVER DUCH

Su rubia cabellera de chaval travieso, el pedugo que le ganaba a los mayores, Paco Vallejo fue el niño prodigio del ajedrez hispano.

Casi no percibía lo que ocurría a mi alrededor. Jugaba en casa al ajedrez desde muy pequeñito. En mi familia había afición. Con cuatro años, ya le decía posiciones a mi abuelo. Con apenas cinco, comencé a ir a la Escuela Villa Carlos en Menorca. Allí había jugadores de 15 años.

Todos eran conscientes de que había nacido un genio.

El entrenador, Guillem Simó, le dijo a mis padres que veía en mí grandes posibilidades, que hacía cosas que no eran propias de mi edad. Él me decía que quería disfrutar del momento conmigo.

Carpe diem entre el rey, la reina, el caballo y la torre.

Había aprendido a leer y a sumar muy pronto. Iba a clase al colegio con las monjitas del Corazón de María.

Lo intuía: Paco Vallejo está bendecido.

No sé, no crea. Soy católico. Fui bautizado, pero todavía no he comulgado

Así no será excomulgado?

Cuesta decirlo, pero siendo un niño ya no tenía tiempo ni para acudir a la catequesis. Había comenzado a destacar de forma poderosa y entrenaba con mucha intensidad. Con solo siete años, ya jugué mi primer mundial.

¿Con siete años? ¿Antes de que le robara los dientes el ratoncito Pérez?

Si, con siete años.

Estoy flipando.

Quedé cuarto. Fue en Estados Unidos. Era la primera vez que salía de Menorca. Había muchos jóvenes talentos rusos, grandes promesas mundiales. Rápidamente, salté a la prensa internacional.

Un rubiales español de sonrisa angelical amenazaba con derribar el Telón de Acero.

Un año después, fui segundo en el Mundial de Polonia. Por fin gané el Mundial Sub 18 en el año 2000. Se disputó en Oropesa.

Cerca del mar, porque usted nació en el Mediterráneo?

Con 11 años había marchado a Galicia para acelerar mi progresión. Ingresé en el Balneario de Mondáriz para estudiar y centrarme por completo en el ajedrez. Con 16 años ya era Gran Maestro, el único en España en alcanzarlo a esa edad.

Lamentablemente, no se puede trasladar al papel el tono humilde con el que detalla sus hazañas. Por eso querría enfatizarlo, pues los datos, las gestas de su currículo, resultan irrebatibles.

De la actual elite mundial, he ganado a todos menos a Anand. Con Kasparov hice tablas en el Torneo Internacional de Linares y en Moscú.

Incluso se atrevió con la supermáquina 'Deep Blue'.

Y empaté.

Procede precisar quién es 'Deep Blue': un cerebro electrónico capaz de calcular 20 millones de jugadas por segundo.

Kasparov perdió contra la máquina. Yo conseguí salir vivo de la batalla contra una 'Deep Blue' más avanzada si cabe. Ahora utilizan la máquina para investigar simulaciones económicas.

Falta hace con la crisis actual.

También la usan para farmacología, predicción meteorológica y para la simulación de pruebas atómicas.

Y yo que pensaba que la maquinita solo sabía hacer jaques mates y defensas sicilianas?

Pues no.

Este fin de semana se encuentra en Aragón.

Estoy trabajando para colarme en el Top 10 mundial. Hoy jugaré 20 partidas simultáneas con 20 destacados jugadores aragoneses. Además, soy el padrino del IV Torneo Internacional de Alcubierre. Están haciendo una gran labor en este pueblecito de Monegros. Apenas hay 400 habitantes, pero el trabajo de su alcalde, Álvaro Amador, por el ajedrez es sensacional.

Por allí ya han pasado Karpov, Topalov y Boris Spaski.

Entre todos estamos consiguiendo que sea un punto de encuentro del mundo del ajedrez.

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