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Sociedad
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ENTREVISTA

Concha Velasco: "Me quiero jubilar y cuidar a mi nieto"

"Me parece una injusticia enorme que Delibes haya muerto sin recibir el Nobel"

Concha Velasco
Concha Velasco: "Me quiero jubilar y cuidar a mi nieto"
DAVID RUANO

Me hacía ilusión Montmeló, pero confieso sentirme fenomenal hablando con usted.

¿Montmeló?

Sí, sí, Montmeló, las carreras de Fórmula Uno.

A mí también me encantan las carreras.

Pero en Barcelona, además de Fernando Alonso, se habla de Concha Velasco, de su éxito en el Teatro Goya.

Tengo una edad y unas vivencias que me ayudan a asustarme cada vez menos. Pero, debo confesarle que estoy entusiasmada con el éxito de 'La vida por delante'.

En cierto modo, el título de la obra encarna su misma vida.

No sé hasta qué punto. Ya he dejado de fumar, he dejado de todo.

¿De todo, Concha? Con lo bien que la veo...

Afortunadamente, no le pego al alcohol, que es lo que suelen hacer las mujeres abandonadas, como es mi caso. Yo respeto y me respeto, quiero y me quiero. Ahora me siento muy feliz, muy tranquila, muy centrada. Procuro no recordar demasiado. Me quedo con lo esencial, con lo que mueve mi vida.

Me encanta cómo piensa. Y cómo habla. ¡Cómo habla, Conchita! El español puro lo articula Concha Velasco y lo escribió Miguel Delibes.

Sentí mucho el fallecimiento de Delibes. Me parece una injusticia enorme que haya muerto sin recibir el Nobel de Literatura. Cuando mi hijo lee el comienzo de 'Señora de rojo sobre fondo gris', siempre dice que eso solo lo puede escribir un premio Nobel.

Alterno llamándola Concha y Conchita. ¿Cómo prefiere?

En casa me decían la Chiti. O sea, como usted prefiera.

La Chiti también fue Teresa de Jesús. Y la Chica Yeyé. Y Mariana Pineda. ¡Esta Chiti es una fenómena!

No, en eso se equivoca. He interpetrado a Teresa de Jesús con su enfermedad, con esa tremenda carga espiritual; y canté con la Chica Yeyé. Pero siempre he sido Concha Velasco. Me niego a afirmar que cada papel haya sido la historia de mi vida. Eso es un grave error. El artista, independientemente del papel que interprete, tiene que tener vida propia.

Ahora representa un personaje durísimo, Madame Rosa.

La versión cinematográfica se tituló así, 'Madame Rosa'. Consiguió un Óscar como mejor película de habla no inglesa. José María Pou la ha adaptado al teatro como 'La vida por delante'. Rosa es la más vieja y la más sabia de la obra, una pobre ex prostituta judía superviviente de Auschwitz que acoge niños en un suburbio de París. Antes, su marido la abandonó y le quitó todo.

Veremos a cuatro actores en el escenario del Teatro Principal.

La historia la cuenta un niño árabe, Momo. A través de ese niño, que interpreta Rubén de Eguía, gira la obra. También actúan Carles Canut y José Luis Fernández. Desde la visión adolescente de Momo se denuncia el racismo, el materialismo, se reflexiona sobre la vejez, la soledad...

Ya llevan un año en cartel.

Sí, más de 250 representaciones. Ahora vamos a Zaragoza. En septiembre iremos a Madrid. No nos hemos dado cuenta y el niño se nos ha hecho grande. Rubén de Eguía medía 170 centímetros cuando estrenamos y ahora ya mide 190... (sonríe).

¿Qué le queda por hacer?

Me quiero jubilar y cuidar a mi nieto, aunque esta profesión la llevo muy adentro.

¿Qué vamos a hacer sin usted?

Todo tiene un principio y un final. Los inicios fueron duros, como también lo es mantenerse. Ahora, Miguel Ríos hace su última gira. Yo también quiero darme un homenaje pronto.

¿No se estará despidiendo de Zaragoza, verdad?

Solo sé que el público de Zaragoza verá a la Concha Velasco de toda la vida. Mi admirada María Carrillo decía que no se podía suspender una función, que había que salir hasta en silla de ruedas. Cuando se tiene éxito, no se puede dejar, que el éxito no se consigue todos los días. De momento, solo pienso en hacer feliz al público de Zaragoza.

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