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LUIS LERA

"Ir de colonias es toda una experiencia"

El zaragozano Luis Lera Cénis, de 18 años y estudiante de ADE (Administración y Dirección de Empresas), recuerda con cariño los años de colonias en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Ahora, las tornas han cambiado. Él será uno de los monitores del campamento que organizan de forma conjunta tres colegios. Más de 100 niños de entre 12 y 15 años de Zaragoza, Bilbao y Madrid se dan cita entre el 1 y el 10 de julio en un colegio de esta localidad riojana.

Luis Lera
"Ir de colonias es toda una experiencia"

El zaragozano Luis Lera Cénis, de 18 años y estudiante de ADE (Administración y Dirección de Empresas), recuerda con cariño los años de colonias en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Ahora, las tornas han cambiado. Él será uno de los monitores del campamento que organizan de forma conjunta tres colegios. Más de 100 niños de entre 12 y 15 años de Zaragoza, Bilbao y Madrid se dan cita entre el 1 y el 10 de julio en un colegio de esta localidad riojana.

Parten hoy de sus respectivas provincias, y se reúnen en Santo Domingo de la Calzada. Durante diez días compartirán habitación, cubiertos, juegos, risas… y tareas domésticas. “Los propios chavales tienen que hacer los servicios, como recoger las habitaciones, los platos, fregar, hacer los baños… Es una forma de adquirir hábitos. Y nunca protestan por ello, saben que tienen que hacerlo”, cuenta Luis Lera. Él mismo recuerda que cuando llegaba a casa después de estos días, siempre estaba más servicial con sus padres. “Al principio llegaba con muchas ganas, luego me iba desinflando”, admite.

Aunque se vayan de vacaciones y el principal objetivo sea divertirse y pasarlo en grande, monitores y niños tienen una agenda “bastante apretada”. A las 9.00 suena el ‘despertador’ por megafonía, se asean, desayunan, recogen las habitaciones y se preparan para el juego de la mañana. Después de comer, participan en otra actividad, y hacia las 18.00, meriendan. Es la hora de preparar la velada para la noche. Cenan a las 21.00 y, más tarde, se juntan todos para la gran velada. A las 23.30 o así, todos a la cama. “La primera y última noche están muy alterados, pero el resto, llegan tan cansados que caen rendidos”, prevé Luis.

Eso sí, cada noche, un par de monitores se queda a las puertas de las habitaciones para vigilar que nada perturbe el sueño de los demás. ¿Y si los niños la arman? ¿Se les saca a correr al recreo? “Eso ya no solemos hacerlo… se les castiga con hacer tareas extra de limpieza, y ya está. A mí sí que me ha tocado alguna vez bajar el patio a correr en mitad de la noche”, rememora.

Luis asegura que ir de campamentos es toda una experiencia. “Todos los años que he podido he ido de colonias. El hecho de salir diez días sin tus padres se nota mucho. De niño te lo pasas genial, y de monitor aún mejor”, dice. Al menos, así lo ha comprobado en las pequeñas acampadas y salidas que han hecho durante el año con los chavales de Zaragoza. “Pero convivir durante diez días todos juntos seguro que dará mucho de sí”, augura.

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