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Sociedad
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TSUNAMI EN EL OCÉANO PACÍFICO

Cientos de personas continúan desaparecidas en Samoa y Tonga

Los equipos de recate siguen buscando a cientos de desaparecidos tras la ola gigante que arrasó aldeas costeras de los archipiélagos de Samoa y Tonga y que causó al menos 153 muertos. Las autoridades samoanas creen que la cifra de víctimas mortales continuará creciendo.

Los equipos de rescate buscan hoy a las cientos de personas desaparecidas tras el tsunami que el pasado miércoles arrasó aldeas costeras de los archipiélagos de Samoa y Tonga y causó al menos 153 muertos.

En Apia, la capital, y en otras poblaciones de Samoa occidental, la policía y voluntarios remueven el lodo y los amasijos de hierros y escombros para encontrar cadáveres o supervivientes del desastre.

Las autoridades samoanas creen que la cifra de víctimas mortales continuará creciendo a medida que los equipos inspeccionen la costa del sureste de Upolo, la segunda mayor isla de Samoa y que alojaba varios complejos hoteleros repartidos por unas 70 aldeas, en su totalidad destruidas por el seísmo y el posterior tsunami.

"Los tres mayores hoteles de aquella zona están completamente derruidos y de un cuarto quedan en pie algunos bungalow", dijo Nynette Sass, del Comité Nacional para la Gestión de Desastres, a Radio Nueva Zelanda.

En paralelo a la búsqueda de víctimas, a los cooperantes de la Cruz Roja samoana se han unido expertos y personal sanitario llegado a Apia a bordo de los dos primeros aviones fletados por el Gobierno de Australia y un equipo de forenses enviado por Nueva Zelanda para participar en la identificación de los cadáveres.

Faltan médicos, cirujanos y sangre

"Nos faltan médicos, cirujanos y auxiliares de enfermería, y también sangre para atender al elevado número heridos", señaló el doctor Ben Makalavea, del hospital general de Apia.

El primer ministro samoano, Tuilaepa Lupesolai Sailele, en un recorrido por las áreas más devastadas en Upolo, se defendió de las críticas de que su Gobierno no alertó con tiempo suficiente de que se aproximaba un tsunami.

El país más afectado fue Samoa Occidental con 110 fallecidos, seguido de la Samoa estadounidense con 34 víctimas mortales y de Tonga, con otras nueve, indicaron fuentes oficiales citadas por los medios locales.

Según datos de la Cruz Roja samoana, el número de damnificados asciende a 32.000, de las que unos 3.000 han perdido sus hogares.

Después del primer seísmo de 7,9 grados, según la medición del Servicio Geológico de Estados Unidos, la región fue sacudida por varias decenas de réplicas superiores a los cinco grados, por lo que gran parte de la población continuó refugiada en las zonas altas.

El primer terremoto derrumbó varios edificios, aunque fue mucho peor el posterior impacto de olas gigantes de hasta seis metros de altura, que se llevaron por delante viviendas y coches, según testigos.

Las imágenes de televisión muestran poblaciones enteras reducidas a escombros, casas reducidas a pedazos de madera y metal y vehículos colgando de los árboles.

En la Samoa administrada por Estados Unidos, el presidente Barack Obama declaró el territorio zona catastrófica y aceleró el envío de varios aviones y buques militares para despachar ayuda a las cerca de 2.200 personas que perdieron su casa y asistir a los heridos.

Las calles de Pago Pago, capital de la Samoa estadounidense, seguía, 24 horas después del tsunami, repletas de automóviles volcados y escombros de edificios derruidos o dañados, aunque el saqueo de comercios había cesado.

El Gobierno de Tonga, por su parte, indicó que cerca del 90 por ciento de las casas de la isla de Toputapu, en la que residían cerca de un millar de personas, habían sido destruidas.

Toputapu está más cerca de Samoa occidental que de la mayor isla de Tonga, Tongapatu.

La potencia del tsunami fue tal que hizo desaparecer varias islas del archipiélago de Niue, otra nación insular de baja latitud y muy amenazada por estos fenómenos.

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