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Sociedad

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Benedicto XVI se reunirá en noviembre con personalidades islámicas

En el seminario se analizarán, entre otras, los derechos humanos y el respeto mutuo y al final del mismo los participantes serán recibidos por Benedicto XVI, que les dirigirá, previsiblemente, un discurso.

El papa Benedicto XVI recibirá el próximo noviembre en el Vaticano a una delegación de personalidades islámicas, que asistirán del 4 al 6 de ese mes en la Santa Sede a un encuentro con representantes católicos, informó hoy el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

El anuncio fue hecho tras concluir la reunión de dos días mantenida la sede de este dicasterio vaticano por una delegación de la Santa Sede, presidida por el cardenal Jean Louis Taurna, y otra de personalidades musulmanas, presidida por Abdel Hakim Murad, de la University of the Muslim Academic Trust, de Gran Bretaña.

Durante la reunión se acordó crear el Foro Católico-Musulmán, que organizará su primer seminario del 4 al 6 de noviembre. Al encuentro asistirán 24 líderes religiosos musulmanes.

En el seminario se analizarán, entre otras, los derechos humanos y el respeto mutuo y al final del mismo los participantes serán recibidos por Benedicto XVI, que les dirigirá, previsiblemente, un discurso.

La reunión de estos dos días se ha celebrado tras la carta que el pasado mes de octubre enviaron al Papa 138 sabios musulmanes, encabezados por el presidente del Instituto Aal al-Bayt para el Pensamiento Islámico, el príncipe Ghazi bin Muhammad bin Talal, en la que los firmantes afirmaron que el futuro del mundo depende de la paz entre musulmanes y cristianos.

El encuentro fue calificado por el Vaticano como "técnico" y de preparación de la reunión de noviembre. Además del cardenal Tauran, que es presidente del dicasterio, por parte vaticana también asistieron el secretario de ese departamento, el arzobispo Pierlugi Celata; el encargado para las relaciones con el Islam, Khaled Akasheh; el presidente del Pontificio Instituto para los Estudios Árabes e Islámico, Miguel Ayuso, y el profesor de la Universidad Gregoriana Christian Troll.

Por parte islámica acompañaron a Murad, el jordano Arf Ali Nayed, del Centro de Estudios Estratégicos Islámicos de Ammán; el turco Ibrahim Kail, de la Fundación Seta; el imán italiano Yahya Pallavicini, de la comunidad islámica italiana; y el también jordano Sohail Nakhooda.

Coincidiendo con la reunión, el teólogo Andrea Pacini, consultor de la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Musulmanes, del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, dijo ayer en Radio Vaticano que el "auténtico banco de pruebas" del diálogo con los musulmanes es el respeto de la libertad religiosa.

Pacini subrayó que la libertad religiosa es un tema muy delicado y "fundamental" y recordó que mientras en Qatar hay espacio para los templos cristianos, en otros países está "fuertemente limitado" el ejercicio de la libertad religiosa.

"El diálogo será eficaz en cuento existan normas jurídicas que tutelen la libertad religiosa. Ese es el banco de pruebas", señaló el teólogo italiano.

Las relaciones entre el Vaticano y los musulmanes atravesaron el pasado 2006 unos momentos difíciles después de que Benedicto XVI pronunciara en septiembre de ese año un discurso en la universidad de Ratisbona (Alemania) en el que habló de Mahoma, considerado "ofensivo" por el mundo islámico.

Benedicto XVI citó en el discurso una conversación entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo y un erudito persa, en la que el mandatario decía que "Mahoma no había traído nada novedoso excepto la orden de extender la fe mediante la espada".

Esa frase puso en pie de guerra al mundo musulmán, el Vaticano se apresuró a puntualizar las palabras del Pontífice y el mismo Benedicto XVI recibió en su residencia de Castel Gandolfo a los embajadores musulmanes ante la Santa Sede, a los que expresó su respeto por el Islam.

Las relaciones volvieron completamente a la normalidad durante su visita a finales de ese año a Turquía, cuando se mostró a favor de "ver" a ese país en Europa y entró en la Mezquita Azul, de Estambul, donde durante unos minutos rezó -o meditó, según el portavoz vaticano- ante el Mihrab, el lugar que mira hacia La Meca.

El mundo musulmán supo apreciar el gesto y los diarios resaltaron que se había producido "La paz de Estambul". Después recibió la carta de los 138 sabios musulmanes.

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