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AFICIÓN

Aragoneses por el mundo... y con la Roja

La locura por el triunfo de la selección no se quedó en España. Los aragoneses en Londres, Washington y hasta en Ámsterdam lo celebraron igual.

Aragoneses por el mundo... y con la Roja
Aragoneses por el mundo... y con la Roja

En Zaragoza, las plazas del Pilar y de España fueron los centros de peregrinación oficiales -y multitudinarios- una vez que la selección ya se había hecho con el Mundial. Pero ¿y los que no estaban por aquí? Pues se buscaron la vida para celebrarlo igual, aunque a miles de kilómetros de distancia. Así, las hermanas Irene y Silvia Padilla, que residen en Washington, se marcharon junto a unos amigos al restaurante español La Tasca. Tras el partido, la acción se trasladó al Dupont Circle. "Todo el mundo iba con gorras, banderas? Y acabamos bañándonos en la fuente", cuenta Irene. También lejos, en Vancúver, estaba la benasquesa María Ciria, quien cuenta que se emocionó cuando el árbitro pitó el final. Y en otro lugar de Canadá, donde reside habitualmente, se encontraba Berta Morellón, que vibró con el gol de Iniesta en el Centro Español de Winnipeg.

Más cerca de aquí, en Fráncfort, el punto de encuentro fue el Instituto Cervantes. Paella, tortilla de patata, chorizo y pantalla grande fue el menú en el lugar. Nada más acabar, la zaragozana Carola Galindo, que vive en la localidad alemana, y un grupo de paisanos que la visitaron ese día, salieron escopeteados hacia el Alt Oper para mostrar su alegría. El que se quedó con ganas de más, siguió la juerga en el centro gallego de la localidad. "No faltaron las figuras de la gitana y el torero", recuerda Carola.

En Londres, la concentración de apoyo a la Roja recaló en Trafalgar Square. Era más de medianoche cuando los españoles allí congregados se metían a la fuente de la plaza londinense, según cuenta la oscense Guayente Río. Pero hubo aragonesas aún más aventuradas. Elena Cid y Cristina Martín, dos amigas zaragozanas, vieron el partido contra Holanda... ¡en Ámsterdam! "No pensábamos que fuera a coincidir con el Mundial y nos encontramos a todos de naranja, como locos", reconocieron ayer. En terreno enemigo, Cristina aún tuvo la valentía de salir a la calle con la bandera rojo y gualda, los colores que llevan dos días iluminando el Empire State de Nueva York. "Lo vimos en un argentino y, al salir, la Policía nos advirtió que había hinchas buscando españoles. La verdad es que fueron muy civilizados. Aunque, con el paso de las horas, alguno nos increpó y acabamos quitándonos la bandera", señaló Elena. Una experiencia que, seguro, no se les olvidará cuándo les pregunten qué hacían esa ya mítica fecha: el 11 de julio de 2010.

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