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"Antes de la Escuela de Artes no había grietas"

Mercedes Ramos muestra una de las grietas, en el cuarto de su hijo.
"Antes de la Escuela de Artes no había grietas"
Esther Casas

Nos sentimos ignorados y estafados. Esto es un acto de vandalismo consentido". Con estas palabras resume cómo se siente Mercedes Ramos, vecina de un bloque de viviendas de la zaragozana calle de María Montessori, en el barrio del Actur.

 

Hace dos años, esta comunidad se levantó para protestar por los desperfectos en fachadas, garaje, patio y viviendas particulares que ocasionaron los trabajos de hinca de pilotes para la cimentación de la futura Escuela de Artes (inaugurada este año). "Imagina unas máquinas golpeando el suelo durante cuatro meses para introducir unas grandes columnas en el suelo", explica Marisol, otra vecina afectada. Dos años más tarde, las grietas siguen sin arreglarse y la DGA ha negado su responsabilidad.

 

"Cuando llegué de vacaciones, me encontré la vajilla rota, cuadros caídos y pequeñas fisuras que antes no había, y que con el tiempo se han hecho más grandes", cuenta Mercedes. A la vista de los daños, la comunidad decidió interponer una reclamación por responsabilidad patrimonial.

 

El 14 de diciembre de 2007, el departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza hizo una inspección técnica por las distintas zonas afectadas, tanto comunes como particulares, y resolvió que podía ser factible, al no haber antecedentes de los daños y coincidir en tiempo y espacio con la ejecución de las obras de cimentación, que los desperfectos se debieran a las mismas. Según entendieron los vecinos, una vez concluyeran las obras, se repararían los daños.

 

"Nosotros no nos opusimos a la obra, sino a la forma en que se desarrolló", insiste Mercedes, quien asegura que su sorpresa fue mayúscula cuando - tras dos años de silencio- descubrió que la DGA había desestimado la reclamación alegando que un estudio de la transmisión de vibraciones del pilotaje indicaba que los valores entraban dentro de lo normal, y eran equivalentes a las producidas por el tráfico rodado de camiones. "Ese informe se hizo una vez terminado el pilotaje. Tenemos la sensación de que nos mintieron en todo momento", denuncia Mercedes.

"¿Por qué ese doble rasero?"

"Si mi hijo rompe una farola, tengo que repararla al momento. En cambio, aquí parece que está permitido cuando claramente hay una relación causa-efecto. ¿Por qué ese doble rasero?", se pregunta Mercedes. Ahora, la única solución que les queda es recurrirlo ante el Juzgado de lo Contencioso-administrativo, "que podría alargarse años", dicen.

La futura Escuela de Idiomas

No obstante, las preocupaciones de esta comunidad surgen ahora por la Escuela de Idiomas que pronto comenzará a levantarse a escasos metros de sus viviendas. "Nuestro miedo es que utilicen el mismo método de cimentación", indica Marisol. Desde la DGA, explican que, de momento, están con trabajos de cata, y es muy pronto para saber qué proceso se seguirá. "Si nos enteramos que lo van a hacer igual que con la Escuela de Arte, el primer día bajamos los vecinos y nos ponemos delante de las máquinas", indica Mercedes.

 

Estos vecinos denuncian, además, que en el plan de movilidad había también diseñado un parquin que todavía no se ha construido. "Tenemos problemas de tráfico cada dos por tres. En dos ocasiones no he podido sacar mi coche por haber vehículos en doble fila, y hasta me han dado un golpe al ir a coger un aparcamiento, dice Mercedes.

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