Sociedad

Violencia callejera

Las bandas latinas arraigan en Aragón con menos violencia

Cuatro testimonios relatan la realidad de este fenómeno social en la comunidad, donde el grado de delincuencia es menor que en América.

Elly Maycoll Morillo

En Centroamérica y los Estados Unidos, las bandas latinoamericans operan desde los años 80. En Aragón, la Policía tiene registrados hasta tres de estos grupos. Al otro lado del océano son considerados uno de los máximos problemas para la seguridad. Con una estética y un lenguaje corporal muy propio, las peleas por controlar zonas y gestionar el tráfico de droga (a gran escala) suceden a diario y se cobran miles de vidas al año.

En Honduras o El Salvador hay un promedio de 11 muertes violentas a causa de estos grupos. En Madrid, según la Policía, se registraron 300 delitos relacionados con pandillas, aunque en España los crímenes de este tipo de grupos son considerados aislados, más aún en Aragón, donde se reportan riñas en discotecas y algún que otro altercado, pero donde las pintadas y las bandas no representan un peligro grave.

En Zaragoza, Joselis Alcántara de la Rosa desconfía de los periodistas cuando le preguntan por su hijo Maycoll, encarcelado en Zuera desde más de un año y condenado a cumplir ocho más por varios delitos, entre ellos uno de lesiones, tráfico de drogas y formar parte de una banda de latinoamericanos. “La policía dice que son pandilleros y así se queda, se les acusa y nadie aporta pruebas, se asume y ya”, dice esta mujer de origen dominicano.

Acepta que su hijo “siempre ha sido rebelde” y ha tenido una vida dura, pero insiste en que “no pertenece ni a los Domincan Don´t Play (DDP) ni a ninguna pandilla de ese tipo”. Según ella, Elly Maycoll Morillo nunca se pudo adaptar a un nuevo país y por eso ha tenido tantos problemas, como ser etiquetado de 'pandillero' por la policía desde 2007.

En España operan varias bandas latinoamericanas, como los Latin Kings, los Ñetas y la MS. Estas dos últimas son las más peligrosas, aunque los DDP y  los Latin Kings son los que tienen mayor arraigo en Aragón. El resto de las 'maras' -como se les llama en América a estos grupos violentos de jóvenes-, también tienen presencia en la Comunidad, pero de forma muy escasa.

Ernesto, que pertenece a los DDP, asegura que “es mentira” todo lo que se dice de ellos. “No hay venganzas ni pleitos de poder”, comenta. “Somos amigos, nos juntamos en parques y ya está. Bebemos, fumamos como todos”, dice sentado en un banco de un parque de Delicias.

No acepta que le tomen fotos porque luego la policía es “muy cabrona” y le pueden “joder” solo por pillarle “con un porro en la mano”. Este joven, que vino de Nicaragua hace 5 años, asegura no haber tenido nunca un “pleito serio” y que eso rara vez sucede en la capital aragonesa: “Son peleas sueltas y casi siempre entre latinos, no porque haya odios, sino porque convivimos más entre nosotros, no sabemos por qué se hace tanta bulla”.

Las peleas

Maycoll afirma que nunca ha formado parte de una de estas bandas, aunque tenga amigos que sí. En 2009 se le acusó de participar en una trifulca en la calle Bretón, que terminó con un apuñalado. Él asegura que le pidieron ayuda y por eso participó, pero no acepta el resto de afirmaciones. La víctima también era dominicano.

Se pidió tres años de cárcel para Morillo, pero por falta de pruebas no se le condenó y solo pagó una multa. “Fue entre dominicanos, a pesar de lo que digan. Unos que venían de Madrid y otros que estaban aquí en Zaragoza”, asegura Joseli.

“Por esa información de la policía ahora Maycoll está en régimen F.I.E.S (Internos de Especial Seguimiento) y le restringen la comunicación y los permisos”, se queja la esposa del interno, Sara, que lo visita casi cada semana en Zuera.

El grupo de abogados que han defendido a Maycoll en varios de sus juicios, han asegurado que no conocen la notificación. “Es algo interno del centro”, han asegurado. Sara asegura que han tenido que informarse por cuenta propia y que su marido ya ha escrito una petición para que ese régimen se anule.

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