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FAMILIA

Adopciones con trastornos pasajeros

Uno de cada cuatro niños adoptados en el extranjero presenta patologías, pero de fácil curación. España sigue encabezando la tasa relativa de prohijados internacionales, con 3.650 en 2007.

El amor y el cariño hacen milagros. Lo suscriben los especialistas en pediatría encargados de realizar el seguimiento de los niños extranjeros adoptados por españoles. A su llegada a nuestro país, entre un 20 y un 25% de estos menores presentan una amplia variedad de patologías. Algunas de las más frecuentes son un retraso leve en el desarrollo de peso y talla, la anemia, problemas dermatológicos y desajustes de alimentación y sueño. Pero, corrobora el doctor Jesús García Pérez, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), hay que 'desmitificar' la gravedad de estos problemas de salud, toda vez que son de fácil curación en escaso tiempo. "Son fácilmente solucionables -arguye--. Entre seis meses y un año, estos niños están perfectamente adaptados a su familia y a la nueva sociedad en la que viven".

El doctor Juan Ruiz-Canela, presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), coincide en que la inmensa mayoría de las alteraciones de estos niños "son banales o curables" y, de hecho, son resueltas de manera satisfactoria en atención primaria o, si es necesario, derivando a los menores a los médicos especialistas. Estas afirmaciones no son baladíes y tienen como objetivo desterrar el estigma de que los prohijados internacionales presentan una alta tasa de trastornos de salud que pueden extenderse durante años. Aunque en España, según denotan las cifras año tras año, no es necesario fomentar los llamamientos a la adopción. De hecho, sigue encabezando en el mundo la tasa relativa de adopciones internacionales y es la segunda nación en términos absolutos, por detrás de Estados Unidos, en prohijados de países extranjeros.

Según datos oficiales del Ministerio de Educación y Política Social, en la década 1997-2007 se adoptaron en nuestro país casi 37.600 menores. En 2007, la cifra de adopciones de países extranjeros ascendió a 3.650, según dijo en la misma comparecencia de prensa Amparo Marzal, directora general de las Familias y la Infancia, del departamento ministerial antes aludido. Según datos de ese mismo año, el 70% de los niños prohijados en nuestro país era menor de tres años y el resto de los adoptados se situaba entre los tres y los cuatro años.

Peculiaridades

Las solicitudes, además, van 'in crescendo'. En 2005 alcanzaron casi las 9.900 y en 2006 las casi 11.890, a pesar de que, indicó Marzal, muchos países exigen cada vez más requisitos o mantienen en suspenso la normativa de tramitación de expedientes.

Esto ha implicado que entre 2004 y 2007 se haya reducido el número de adopciones un 18%, aunque no por falta de demanda, sino de 'oferta'. Los principales países de origen de los niños adoptados son China y la Federación Rusa en los últimos años y les siguen, variando según uno u otro ejercicio, Etiopía, Ucrania y Colombia.

Cuando llegan a nuestro país, estos menores, que han estado expuestos a potenciales factores de riesgo socio-sanitario, evidencian entre "tres y seis meses de retraso por cada año que han permanecido en el orfanato", si bien "se recuperan fácilmente", estimó el doctor García Pérez. Cada niño, en función de su país de origen, presenta unas peculiaridades diferentes y, por tanto, problemas de salud variados. Así, los niños chinos tienen intolerancia 'diferida' a la leche de vaca, por una "tradición genética no generalizada"; los procedentes del Este de Europa presentan en sus exhaustivos informes patologías consideradas graves, pero sólo se debe al interés de estos países a que adopten a los niños con problemas; los del continente africano padecen anemia y tienen parásitos; y los de India o Pakistán tienen normalmente un retraso en su peso, talla y funcionamiento psicomotor debido a la falta de apego y vínculo de cariño necesarios. A veces, lo manifiestan con tristeza, "que no depresión", o con una actitud introvertida.

Lo idóneo, según los expertos, es que todos ellos no sean enviados rápidamente a colegios o guarderías, si no que primero mantengan un vínculo con su nueva familia durante dos o tres meses, máxime cuando pueden interpretar que en la guardería "se encuentran de nuevo en el orfanato". Los niños ucranianos y rusos son más inquietos, "pero no puede ponérseles la etiqueta de hiperactivos".

Requieren, eso sí, de padres con resistencia al estrés. Es recomendable la visita pre adoptiva al pediatra, pero también que la primera evaluación, ya con su nueva familia, no se retrase más allá de dos semanas. O de forma inmediata, como es obvio, si existen signos o síntomas clínicos de enfermedad aguda.

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