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HERALDO ABIERTO

A la espera de una beca que nunca llega

Una joven zaragozana critica que ocho meses después de su convocatoria, sigue sin conocerse la lista de beneficiarios de las becas FPU, concedidas por el Ministerio de Educación.

Ana Cristina L. revisa las explicaciones que el Ministerio de Educación da a la demora.
A la espera de una beca que nunca llega
ESTHER CASAS

Ana Cristina L., una joven zaragozana licenciada en Historia del Arte, está pendiente de una resolución. En noviembre de 2009, solicitó la beca del Ministerio de Educación para la Formación del Profesorado Universitario (FPU), una ayuda de algo más de mil euros al mes para la investigación del doctorado. Ocho meses y aún no sabe si se la han concedido. Como ella, otros cuatro mil jóvenes en toda España llevan todo este tiempo a la espera de la resolución, de la que depende el futuro de su doctorado.

Estas becas, conocidas como 'la joya de la corona' por sus buenas condiciones, financian durante cuatro años los gastos derivados de la investigación para elaborar la tesis: precios públicos de la matrícula en el doctorado, libros y traslados temporales al extranjero, por ejemplo.

La convocatoria se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 17 de noviembre. En el artículo 34 de dicha convocatoria se especifica que "la resolución de la concesión de las ayudas se llevará a efecto dentro de los seis meses siguientes a la finalización del plazo de presentación de solicitudes". Ese plazo terminó el 6 de diciembre, así que la resolución debía haberse hecho pública a primeros de junio. Han pasado casi dos meses y no hay noticias.

Ante este retraso en la publicación, varios afectados, miembros de la Federación de Jóvenes Investigadores, se reunieron con representantes del Ministerio de Educación. "En la reunión, se dijo que la resolución se publicaría en las tres primeras semanas de julio. Estamos en la cuarta y seguimos sin saber nada", denuncia Ana Cristina.

Las causas del retraso, según el Ministerio, se deben a la falta de personal para gestionar este tema, y al aumento del número de solicitudes, en torno a cuatro mil. Además, el hecho de tener que informar a los solicitantes retrasa su trabajo, y parece que han tomado la callada por respuesta. "No contestan al teléfono ni mucho menos a los correos, y cuando lo hacen no saben dar una respuesta", asegura Ana Cristina, un hecho que ha podido constatar este periódico.

La demora puede ir a más, teniendo en cuenta que en agosto las secretarías de las universidades suelen estar cerradas. "Si declaran agosto inhábil y hay que presentar los papeles de aceptación de la beca en septiembre, habrá que esperar a que salgan las listas definitivas y hasta octubre o noviembre no se empezará a cobrar el dinero de las becas. ¡Habrá pasado casi un año!", se lamenta esta joven.

Un año en el que muchos de los solicitantes se habrán dado por vencidos. "En una investigación necesitas dinero: para libros, para viajes... Si trabajas te deniegan la beca, entonces, ¿de dónde sacas el dinero durante todo el tiempo que te hacen esperar?", se pregunta Ana Cristina.

A todo esto hay que añadir la incertidumbre ante el futuro. "Si te dan la beca, puede que hayas dejado colgado el proyecto durante un tiempo, pero lo puedes retomar. Pero si no te la dan y no tienes otro modo de sacar adelante la investigación, puede decirse que ha sido casi un año tirado a la basura".

Mientras, Ana Cristina sigue esperando la beca que nunca llega.

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