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Tercer Milenio

En colaboración con ITA

Las hospitalizaciones aumentan cuando el calor aprieta, con la provincia de Zaragoza a la cabeza

Los datos de 11 millones de hospitalizaciones estivales en España muestran cómo aumentan los ingresos cuando suben las temperaturas.

Esta investigación analiza los ingresos hospitalarios relacionados con las altas temperaturas estivales en España durante más de una década.
Esta investigación analiza los ingresos hospitalarios relacionados con las altas temperaturas estivales en España durante más de una década.
Freepik

Las temperaturas extremas afectan a la salud hasta el punto de, en el peor de los casos, terminar costando la vida. Cada verano contamos cómo aumenta la mortalidad debido a los efectos sobre la salud que tiene el calor, pero ¿qué relación tienen las altas temperaturas con las causas específicas de hospitalización? 

Una investigación liderada por ISGlobal ha analizado más de 11 millones de ingresos hospitalarios en 48 provincias españolas durante los meses de junio a septiembre a lo largo de más de una década, entre 2006 y 2019. Con la ayuda de distintos modelos, estimaron las relaciones entre la temperatura y las distintas causas de hospitalización para la época estival y por provincias. 

Sus resultados, publicados en la revista ‘Environmental Health Perspectives’, muestran que las altas temperaturas aumentan los ingresos por cuestiones relacionadas con la obesidad, la insuficiencia renal y urinaria y la sepsis, entre otras causas.

Por provincias, Zaragoza encabeza la lista, con un aumento de la probabilidad de hospitalización en temperaturas estivales extremas en comparación con las temperaturas de confort de un 16,6%, aunque esta investigación no ha profundizado en las causas. Si bien el estudio analiza los datos de temperatura y hospitalizaciones por provincias, no se han estudiado los factores que puedan haber conducido a esos resultados. Para averiguarlo haría falta un estudio específico.

El doble de ingresos

El grupo de enfermedades donde más se nota el impacto del calor, hasta acabar en el hospital, son los trastornos metabólicos y la obesidad. En estos casos, el riesgo de ingreso hospitalario en los días más calurosos casi se duplicó en comparación con los días de temperatura óptima o de confort. "El calor intenso, sumado a un consumo insuficiente de líquidos, puede provocar deshidratación y esta puede dañar los riñones, propiciar la formación de cálculos renales y aumentar el riesgo de una infección de orina", explicó Hicham Achebak, investigador de ISGlobal, del Inserm (Francia) y coautor del estudio, en una sesión informativa organizada por el Science Media Centre España. "En las personas con obesidad, la pérdida de calor a través de la transpiración se ve dificultada por la grasa corporal, que actúa como aislante y las hace más susceptibles a los trastornos relacionados con las altas temperaturas", añadió.

El equipo investigador también calculó los valores de las temperaturas medias diarias, la humedad relativa media diaria y las concentraciones de diferentes contaminantes atmosféricos. Los días de alta contaminación atmosférica parecían exacerbar el riesgo de hospitalización por calor en el caso de los trastornos metabólicos y la obesidad, así como de la diabetes, pero no en el resto de los resultados de salud. Por su parte, la humedad relativa no pareció desempeñar un papel relevante en la relación del calor con los ingresos hospitalarios urgentes, salvo en el caso del riesgo de bronquitis aguda y bronquiolitis, que fue mayor en los días con menor humedad relativa.

"Observamos que los efectos añadidos de las olas de calor –o temperaturas extremadamente altas durante días consecutivos– eran pequeños y específicos para un subconjunto de enfermedades, principalmente enfermedades infecciosas no respiratorias, trastornos endocrinos y metabólicos o enfermedades del sistema nervioso, entre otras. Por esta razón, creemos que los actuales sistemas de alerta temprana de calor-salud deberían activarse no solo durante las olas de calor, sino también durante temperaturas extremas no persistentes", afirma Joan Ballester Claramunt, investigador de ISGlobal y último autor del estudio.

Qué le pasa al cuerpo

"Siguen sin estar claros los mecanismos subyacentes por los que el calor desencadena resultados adversos para la salud, pero parecen estar relacionados con la forma en que nuestro cuerpo regula su propia temperatura", explica Hicham Achebak, investigador titular de una beca postdoctoral Marie Sklodowska-Curie de la Comisión Europea. "En condiciones de estrés térmico –añade–, el organismo activa la vasodilatación cutánea y la producción de sudor para perder calor". Las reacciones que vienen a continuación "pueden afectar a las personas de forma diferente en función de factores como edad, sexo o condiciones de salud preexistentes. "Sabemos, por ejemplo, que las mujeres tienen un umbral de temperatura más alto a partir del cual se activan los mecanismos de sudoración y son más susceptibles a los efectos del calor".

El estudio mostró diferencias significativas en función de la edad y el sexo. Aunque el calor aumentó el riesgo de hospitalización en todos los grupos de edad, menores de 1 año y mayores de 85 años fueron los grupos más vulnerables, con mayor riesgo de ingreso hospitalario. Además, Achebak comenta que "en los días más calurosos los hombres mostraron un mayor riesgo de hospitalización por lesiones que las mujeres", lo que asocia a "conductas de riesgo como desarrollar más trabajos al aire libre". Ellas tuvieron un mayor riesgo de ingreso por enfermedades parasitarias, endocrinas y metabólicas, respiratorias o urinarias.

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