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Los abuelos también vuelven al colegio: "A veces se confunde y me llama 'mamá'"

Según un estudio del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, un 95% de los abuelos en España muestran niveles de satisfacción cuando cuidan a sus nietos, ya que se sienten útiles, más jóvenes y felices.

Rosa Mateo y Joaquín Moreno, junto a sus dos nietos, Daniel y Raquel
Rosa Mateo y Joaquín Moreno, junto a sus dos nietos, Daniel y Raquel
A. Millán

Rosa Mateo y Joaquín Moreno llevan cuidando a sus nietos desde que nació el mayor, hace 24 años. Son de la generación que se ha encargado de padres, hijos y ahora también cumplen su papel, y de qué manera, con los pequeños de la familia. Este matrimonio de 66 y 70 años, ha criado, en gran medida, a cinco niños. "Nos dan mucha alegría. Cuando estamos de vacaciones les echamos en falta", reconoce Rosa.

A día de hoy, su función es recoger del colegio a dos de sus nietos, Raquel y Daniel, de 9 y 5 años, y estar con ellos hasta que su padre va a recogerlos tras salir del trabajo. "Les damos de comer, descansamos un rato y después, la mayor se pone a hacer deberes y el pequeño juega con su abuelo, que es muy chiquero y le entretiene mucho. Después de darles de merendar suelen venir a buscarlos", cuenta la abuela, que asegura que pasa tiempo a diario con ellos desde que nacieron. "Cuando a mi hija se le terminó la baja de maternidad, se quedaron con nosotros los primeros meses. No iban a ir a la guardería siendo tan pequeños. Cuando cumplieron más de un año, comenzaron a ir al centro educativo y nosotros íbamos a recogerles cuando salían", cuenta.

Rosa Mateo, 66 años: "Cuando estamos de vacaciones les echamos en falta"

Rosa Mateo asegura que "los niños dan alegría". "No tiene nada que ver cuidar a mayores que quedarse con niños. Es trabajo igualmente, pero nos gusta y, mientras la salud nos lo permita, lo seguiremos haciendo. Soy feliz con ellos", declara. Raquel y Daniel son niños "buenos", según dice su abuela, aunque el pequeño es cada vez "más revoltoso". En todo caso, le muestran cariño a diario: "Cuando tocan el timbre para subir a casa me dicen cosas bonitas. Algunos días me gritan que me quieren y otros me traen alguna manualidad del colegio".

"Alguna vez me ha llegado a confundir y me ha dicho 'mamá'"

María Reyes Lobeto, de 68 años, suena a las 7.00 de la mañana. No todo los días. Solo cuando su marido, Víctor Arranz
María Reyes Lobeto, de 68 años, suena a las 7.00 de la mañana. No todo los días. Solo cuando su marido, Víctor Arranz
Francisco Jiménez

La alarma de María Reyes Lobeto, de 68 años, suena a las 7.00 de la mañana. No todos los días. Solo cuando su marido, Víctor Arranz, y ella se encargan de su nieto. Y eso es una semana sí y otra no. "Somos de Cantabria y vivimos allí, pero venimos en autobús a Zaragoza dos veces al mes para cuidar a nuestro nieto. Mi hijo está separado y cuando le toca a él acudimos para ayudarle porque es ingeniero de caminos y trabaja muchas horas", subraya María Reyes, que asegura estar "encantada" de hacerlo.

Por la mañana, María Reyes y Víctor llevan a su nieto al colegio, situado en la plaza de Los Sitios de Zaragoza. Al mediodía, sobre las 13.00 (todavía no ha comenzado la jornada completa en los centros educativos), vuelven a por él. "Mientras se ducha, yo termino de preparar el segundo plato. El primero ya lo dejo hecho por la mañana", cuenta María Reyes. Por la tarde, hacen deberes juntos, dan un paseo y leen un rato. "A su padre no le gusta que use mucho la consola, entonces nosotros tampoco le dejamos", apunta. Esta abuela está muy orgullosa de su pequeño y asegura que sabe hablar dos idiomas, inglés e italiano, y toca el violonchelo. 

María Reyes Lobeto, 68 años: "Somos de Cantabria y vivimos allí, pero venimos en autobús a Zaragoza dos veces al mes para cuidar a nuestro nieto"

Para María Reyes y Víctor, cuidar a su nieto no supone ningún tipo de esfuerzo. "Lo hacemos encantados. Soy feliz con él. A veces se ha llegado a confundir y me ha dicho 'mamá'. Sin duda, prefiero invertir mi tiempo y mi dinero en él y en sus otros primos antes que en mí misma", reconoce. "Alguna vez me ha preguntado qué pasará cuando me muera. Yo le digo que no tiene que pensar en eso, pero que cuando suceda, tiene que mirar al cielo y saber que la estrella que más brilla soy yo y le voy a estar cuidando siempre", cuenta emocionada.

"Nos vinimos a Zaragoza para estar con Daniela y ayudar así a sus padres"

Calixto Marco, junto a su nieta, Daniela.
Calixto Marco, junto a su nieta, Daniela.
Francisco Jiménez

Calixto Marco tiene 79 años y, a pesar de que recoge muchos días a su nieta Daniela del colegio, no le gusta dar importancia a su labor. "No supone ningún trabajo para mí. Vengo a buscarla, comemos mi mujer y yo con ella y le apoyo con sus deberes", cuenta Calixto, natural de Gallur, pero que ha vivido gran parte de su vida en Cataluña desempeñando la labor de profesor de Castellano y Matemáticas en los Salesianos. 

Calixto Marco, 79 años: "Solo tenemos una nieta, así que hacemos todo lo que esté en nuestra mano por ella"

"Nos vinimos a Zaragoza para estar con Daniela y ayudar así a sus padres. Solo tenemos una nieta, así que hacemos todo lo que esté en nuestra mano por ella. Mi casa está en Cataluña, pero hemos alquilado aquí, en la capital aragonesa. Aún así vuelvo de vez en cuando para ver a mis amigos", cuenta con una sonrisa en la cara. Daniela también pasa las vacaciones con Calixto y su mujer en Calella. "Me gusta mucho estar con mis abuelos. Jugamos con una gata que tenemos y me lo paso bien con ellos", dice la nieta de 10 años.

"El rol del abuelo ha cambiado"

Según un estudio del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, un 95% de los abuelos en España muestran niveles de satisfacción cuando cuidan a sus nietos ya que se sienten útiles, más jóvenes y felices. Otra investigación, en este caso de Drew y Silver Stin, concluye que hay más riesgos de depresión cuando los abuelos pierden el contacto con los nietos y se acentúa si es de manera brusca.

“El rol del abuelo ha cambiado en las últimas décadas. Antes, la mayoría de madres se encargaban de cuidar a lo hijos, algo que cambió con la incorporación de la mujer al mercado laboral. Desde entonces se generó una demanda que ha estado y sigue estando cubierta, en bastantes casos, por los abuelos”, argumenta Carla Borras, psicóloga de la Asociación Psicara. 

Es una generación, define Juan David Gómez, sociólogo y profesor de la Universidad de Zaragoza, que tiene "unas características especiales". "Han sido educados para la asunción de responsabilidades de cuidado, a diferencia de las generaciones de hoy en día, que tienden más a prácticas del placer individual y tienen escasas responsabilidades respecto a cuidados. Como dice el dicho, esclavos de nuestros padres y siervos de nuestros hijos", subraya.

Cuidaron a los padres, especifica, "ante la falta de sistemas de protección social de mayor, no había ley de dependencia". "Ahora, aunque hay guarderías, muchos hijos acuden a sus padres porque el cuidado de una persona que tenga un vínculo de parentesco siempre será con mas cariño, implicación y dedicación que el de un cuidador profesional", sostiene.

En todo caso, advierten tanto la psicóloga como el sociólogo, los abuelos también pueden padecer "sobrecarga". "Creer que son irrompibles termina con situación de estrés y cansancio", asegura Juan David Gómez.

"Hay algunos casos en los que los abuelos se sienten obligados a cuidar de los nietos al estar en un periodo de crisis y no se atreven a decirles que no pueden algunos días o algunos momentos, ya que se sienten egoístas. En esos casos, es importante que los mayores hablen con sus hijos y les expresen que necesitan tiempo también para ellos y que por ejemplo, les gustaría tener el fin de semana libre", apunta Carla Borras, que insiste en que es "necesario que exista una negociación entre padres y abuelos sobre la educación de los hijos".

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