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Tercer Milenio

Gazapos de ciencia y cine

'Agentes 355': una explosiva combinación para expertos en demoliciones… ¿y en química?

Alguien debería darse prisa por avisar a las agentes secretas de que su plan no va a funcionar y de que van apañadas como no revisen la explosiva receta. Es más, van a quedar como unas 'paquetes' más pendientes de ir de fiesta y de su esmalte de uñas que de ir a clases de química orgánica. Una reputación demoledora.

Fotograma de la película 'Agentes 355' (Simon Kinberg, 2022)
Fotograma de la película 'Agentes 355' (Simon Kinberg, 2022)

Una agente de la CIA, una del servicio federal de inteligencia alemán, una experta informática del MI6 y una asesora de la Dirección Nacional de Inteligencia colombiana deben unir sus fuerzas y superar sus desavenencias para eliminar una poderosa arma informática que puede acabar con el mundo y que está en poder de unos mercenarios dispuestos a venderla al mejor postor.

Encuentra el gazapo científico en este diálogo de la película 'Agentes 355' ('The 355'), dirigida por Simon Kinberg en 2022, con guion de Theresa Rebeck y Simon Kinberg y con Jessica Chastain (Agente Mason Brown), Diane Kruger (Agente Marie Schmidt), Lupita Nyong'o (Agente Khadiyah), Penélope Cruz (Graciela)... en el reparto.

El diálogo

-El paquete está en un despacho a dos pasillos de aquí -anunció Khadiyah
-¿Seguridad? -preguntó su circunstancial aliada Marie Schmidt
-El comprador tiene un equipo, el vendedor tiene un ejército.
-¿Y nosotras? Por favor no digas la una a la otra.
Y no lo hizo. En lugar de eso, extrajo dos pequeños frascos que parecían de perfume de su minúsculo bolso de fiesta al tiempo que presentaba su contenido:
-Acetona, peróxido de hidrógeno. En tu ficha ponía (experta en) 'Demoliciones'. ¿Te apañas con esto?
Y vaya si Marie Schmidt se apañó. Poco después hacía rodar por el pasillo un frasquito relleno con el explosivo que acababa de sintetizar haciendo volar al equipo de seguridad de vendedor que custodiaba la entrada del despacho.

El gazapo

En síntesis -y ya arrancamos con un juego de palabras- puede afirmarse que la escena y el explosivo están basados en hechos reales. Todo hace indicar que lo que la demoledora Marie Schmidt ha fabricado a partir de una pequeña cantidad de acetona y de peróxido de hidrógeno (es decir, agua oxigenada) es peróxido de acetona (o, mejor aún, triperóxido de triacetona, TPTA para los amigos químicos), que es un compuesto muy explosivo y muy inestable -lo que implica que explota con suma facilidad-. Y que además se sintetiza fácilmente a partir de productos cotidianos al alcance de cualquiera, como la ya referida agua oxigenada, un básico de cualquier botiquín; y acetona, otro básico, este para quitar el esmalte de uñas. Todo lo cual convierte a la TPTA en uno de los explosivos predilectos de agentes secretos (y por desgracia también de terroristas y otros desalmados) obligados a improvisar una bomba deprisa y corriendo con lo primero que pillen.

Y lo cierto es que el resultado es de lo más efectista y efectivo. Porque basta una cantidad mínima de la misma para dejar fuera de juego al equipo de seguridad de los 'malos'. Dos gramos de TPTA son suficientes para provocar una detonación. Eso si no se dispone de un frasquito -como el que, huelga decir, sí disponen las agentes-, porque todavía hace falta menos cantidad de producto si la reacción se efectúa en el interior de un frasco o se confinan en él los cristales formados. El resto ya lo pone de su parte la TPTA y su elevada sensibilidad a la fricción, la temperatura o un impacto. Lo que significa que basta con agitar un poco el frasco y/o hacerlo rodar para que detone. Una elevada sensibilidad que es consecuencia directa de su inestabilidad.

Pero, ahora que caigo, todavía no hemos revelado cuál es el gazapo presente en el diálogo, que a estas alturas de la película ya parece más secreto que las propias protagonistas. Desvelemos su identidad: el fallo del plan urdido por Khadiyah y la demoledora Marie es que se han olvidado del tercer ingrediente necesario para que la reacción de síntesis del triperóxido de triacetona tenga lugar.

Es básico -otro juego de palabras- añadir un ácido fuerte como sulfúrico, clorhídrico o nítrico que actúe como catalizador de la mezcla. En ausencia de este medio ácido, la reacción de formación del explosivo es mucho más lenta y tienden a formarse otros derivados menos complejos. El motivo de ello es el mismo que le confiere su explosividad. El TPTA es un compuesto muy poco estable. Eso significa que tiene muy poca tendencia a formarse. Por decirlo de un modo sencillo, los reactivos de partida se muestran muy remolones o reacios a la hora de combinarse para formarlo porque les supone un gran esfuerzo. Tienen que invertir mucha energía en el proceso. El catalizador lo que hace es facilitarles la tarea, rebajar mucho el esfuerzo y la energía que hay que consumir.

Veámoslo con una analogía: imaginemos a unas agentes secretas que tienen que transportar grandes piedras desde una cantera a lo alto de una empalizada para luego emplearlas como armas arrojadizas. Subir semejantes pedruscos hasta allí arriba cuesta mucho. Pero si a las agentes se les facilita un par de carretillas, estas ejercerán como catalizadores al rebajar mucho la energía que hay que invertir, con lo que se acelera y facilita completar el transporte. Pues el ácido fuerte es la 'carretilla' molecular que permite a los reactivos de partida reaccionar entre sí y formar el compuesto explosivo.

Y ahora sí, que empiece la fiesta. Que por eso van armadas con un bolsito, frascos de perfume y quitaesmaltes.

Un compuesto experto en demoliciones

El triperóxido de triacetona es un compuesto muy inestable que, a la mínima oportunidad o bajo el mínimo estímulo o empujoncito, tiende a descomponerse en acetona y ozono, compuestos mucho más estables, liberando grandes cantidades de energía en el proceso de descomposición. Por establecer una -otra- sencilla analogía química, pensemos en el aliño de una ensalada. Si la agitamos constantemente, el aceite y el vinagre se emulsionan, pero en cuanto aflojamos o detenemos la agitación estos tienden a separarse de nuevo. Por la sencilla razón de que se encuentran mucho más cómodos por separado que obligados a mezclarse. Mientras la emulsión es muy inestable, la bifase que forman el vinagre en la parte inferior y la película de aceite sobre ella es mucho más estable. 

¿Y por qué se libera tanta energía en el proceso? Visualicemos la molécula de TPTA como en un minúsculo conjunto de muelles que mantenemos comprimido a base de hacer fuerza con nuestros dedos. Pero que en cuanto aflojamos un poco -o perturbamos el sistema: como que alguien nos haga cosquillas por fricción, nos agarre y sacuda nuestra muñeca, o sea tan puñetero como para acercar la llama de un mechero- aprovechan para saltar por los aires, separarse unos de otros y recuperar su menos comprimida y más estable forma inicial liberando mucha energía en el proceso.

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