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ESTUDIO DE ESADE

Un estudio de Esade concluye que la jornada continua empeora las notas y quita 8.000 millones a las familias

La combinación de clases con almuerzo temprano y descanso entre medias mejora el aprendizaje y la salud física y emocional de los escolares.

Colegio de infantil y primaria Parque Venecia de Zaragoza
Colegio de infantil y primaria Parque Venecia de Zaragoza
Oliver Duch

Tener un horario lectivo u otro no es algo inocuo. La jornada continua, en este momento el modelo mayoritario en los colegios públicos de Infantil y Primaria españoles, es, sin embargo, la elección más negativa, según desvela un estudio monográfico realizado por los expertos en política educativa de Esade.

Es una opción, aseguran, que perjudica a los escolares y a sus familias y que solo beneficia a los profesores -quienes más la defienden e impulsan-, ya que la tarde sin clases mejora su calidad de vida y su posibilidad de conciliación. El aviso tiene cierto tono de urgencia porque, aseguran, el formato ha recibido un último empujón con las limitaciones de la pandemia y el debate en miles de centros apunta a que puede pasar en breve de mayoritario a casi hegemónico.

Este formato, con clases casi sin descanso desde primera hora de la mañana hasta el comienzo de la tarde, lo que implica también un almuerzo tardío, es «negativo», concluyen, para el aprendizaje y para la salud física y mental de los niños y preadolescentes, lastra los ingresos de las familias, sobre todo de las más pobres, y es un retroceso en la batalla por reducir la brecha de género en el mercado laboral.

Los expertos, por contra, defienden la bondad de la jornada a tiempo completo, que coincide con el cada vez más minoritario horario partido, con almuerzo temprano (12:30 o 13:00) y al menos una hora de siesta o descanso, según la edad, entre bloque y bloque de clases. De hecho, recuerdan, es la regla general entre nuestros socios europeos

El estudio de Esade ha calculado que los ingresos perdidos por las familias por el horario continuo, que limita su capacidad de empleo, al menos de trabajo vespertino, asciende a 8.048 millones anuales y tiene dos claros perjudicados. Las madres, cuidadoras habituales en un país machista, que son las que se dejan dos de cada tres euros de los ingresos perdidos. Y los hogares más pobres, donde más empleo resta el horario matinal. No pueden pagar ni comedores, ni cuidadores, ni extraescolares para alargar la jornada y llevan a sus hijos a los centros públicos que más usan horario matinal (en los concertados aún predomina el partido).

El segundo «perdedor» del horario continuado, según Esade, es el aprovechamiento académico y el bienestar de los niños. Un horario amplio en la escuela, con actividad lectiva y social, mejora sus notas y reduce el fracaso escolar, sobre todo entre los de menos recursos. Lo mismo ocurre con el almuerzo temprano y la pausa del horario partido. Encaja mejor con sus biorritmos -su atención aumenta por la mañana, disminuye al mediodía y vuelve a mejorar por la tarde-, la comida temprana previene la diabetes y el sobrepeso infantil y favorece su socialización y autonomía, la siesta mejora el aprendizaje infantil, y la entrada a clase más tardía aumenta el éxito académico de los preadolescentes.

Una solución sin coste

El análisis de los expertos concluye que «los beneficios en niños de 3 a 12 años de la jornada completa superan con creces los costes de mantener este horario». De hecho, consideran que la solución es poner en marcha un plan de medidas para recuperar la jornada a tiempo completo sin que nadie pierda y todos ganen.

Su plan, que valoran en una inversión educativa adicional de 1.140 millones al año, tendría coste cero para las arcas públicas porque el dinero saldría de la mejora de recaudación por IRPF que provocaría el aumento de los ingresos familiares. Habría que ampliar la cuantía y número de las becas comedor hasta llegar a 270 euros y el 40% de alumnos; construir comedores en el 27% de colegios que faltan; y habría que compensar a los profesores por la hora diaria adicional de permanencia en el centro que añadirían con un extra de unos 2.000 euros anuales.

Más de la mitad de los alumnos pobres carece de beca comedor

Save the Children presentó ayer un estudio complementario. Otro de los factores que contribuye al avance de la jornada matinal es la incapacidad de muchas familias para pagar el comedor escolar. Detrás está la raquítica política de becas de casi todas las autonomías. Más de la mitad de los escolares de familias pobres, más de un millón de niños, carece de beca comedor. La situación es dramática en Murcia, Extremadura o Madrid, con subvenciones ridículas. El modelo a seguir, según la ONG, es Euskadi. La mayoría de colegios mantiene el horario partido y todos los alumnos pobres tienen comedor gratis.

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