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Tercer Milenio

El desmitificador

¿Es posible adelgazar andando? Los mitos de los buenos propósitos

Año nuevo, propósitos nuevos. Como hacer ejercicio y recuperar el buen tipo. ¿Es posible adelgazar andando? ¿Es mejor salir a correr... o te reventarás las rodillas?

No hay pociones mágicas para adelgazar. Ni siquiera el ejercicio funciona sin ayuda de una dieta saludable
No hay pociones mágicas para adelgazar. Ni siquiera el ejercicio funciona sin ayuda de una dieta saludable
Richard Smith

Año nuevo, vida nueva. Seguro que habéis tenido preparada una preciosa lista de buenos propósitos para el 2022. Espero que ninguno sea empezar una dieta detox, son un fraude. Lo mejor para recuperar el tipito preturrones es ponerse las pilas y hacer ejercicio. ¿O no?

El mito

Quemar las calorías extra del turrón, los polvorones y el champán cuesta mucho, y no existe una fórmula mágica (por desgracia). Como con todo, depende. Y, para colmo, ponerse a buscar información en internet sobre este tema es peligrosísimo y, en general, desmoralizante. ¿Es posible adelgazar andando? ¿Es mejor salir a correr... o te reventarás las rodillas? ¿Eres un vago de siete suelas por querer quedarte en casa viendo los últimos capítulos de ‘Queer Eye’?

Verdadero o falso

Es importante empezar dejando claro que hacer ejercicio es antinatural. Los seres humanos hemos pasado miles de años echando a correr solamente para escapar de los leones. A ver, esto es una simplificación enorme, a estas alturas ya sabéis que soy un exagerado. Pero espero que os ayude a comprender que ponerse a hacer deporte por gusto es un comportamiento relativamente moderno. Por eso cuesta tanto.

La primera respuesta son buenas noticias. Puedes perder peso andando. La pega: esta afirmación viene con un asterisco enorme al lado, como las ofertas de juguetes que jamás de los jamases incluyen las pilas. Andar no hace milagros, funciona mucho mejor si al mismo tiempo vigilas la dieta. Si no, nada más volver del paseo tienes un hambre voraz y acabas reponiendo demasiadas calorías.

¿Qué dice la ciencia? Intenta andar rapidico, a buen ritmo, distancias largas y si puedes, al menos 30 minutos cada día. Funciona.

Pero pongamos que andar te parece aburridísimo, aun aprovechando el rato para ponerte al día con todos los podcasts que te bajaste el año pasado y jamás llegaste a escuchar. Prefieres correr. Pero… ¡correr es de cobardes! Y además te destroza las rodillas. Pues resulta que es un mito, según explica Daniel Lieberman, profesor en la Universidad de Harvard y autor de un libro sobre la importancia de la actividad física. Como la mayoría de los corredores terminan teniendo lesiones en sus rodillas, el bulo está muy extendido. En realidad, hacer ejercicio (andando y corriendo) ayuda a mantenerlas sanas y fuertes, siempre y cuando no hagas el cafre. Vamos, que no empieces a entrenar después de años sentado en el sofá corriendo una maratón. Poco a poco.

Y, por último, ¿eres un vago por preferir quedarte viendo Netflix? Pues, como hemos dicho antes, no. No estamos programados para hacer deporte de forma rutinaria, por tanto, es bastante razonable que nos apetezca más bien poco. Por suerte hay un truco. Además de correr para huir de los depredadores, nuestros antepasados también hacían ejercicio cuando la actividad física conllevaba alguna otra recompensa. Nos gustaba, por ejemplo, bailar, porque lo pasábamos en grande. Cuesta, pero intenta hacer del deporte un momento divertido. Pasea con tus amigos. Aprovecha para escuchar tu música favorita. Date un merecido capricho al volver. Al final conseguirás cogerle el gustillo.

De propina

Una vez más, recordad que no hay pociones mágicas para adelgazar. Ni siquiera el ejercicio funciona sin ayuda de una dieta saludable. Lo mejor, si queréis rebajar esos kilicos de más, es hablar con profesionales médicos; así como preparadores físicos y dietistas-nutricionistas. Vuestro desmitificador es divertido desmitificando, pero nada más. Si os ha gustado el rollo evolutivo de los primeros párrafos, el mismo Daniel Lieberman citado en el texto tiene un libro sobre el tema titulado ‘Ejercicio’ (Pasado y Presente). Y si, en general, os mola encontrar relaciones entre ciencia y deporte, no podéis perderos ‘La ciencia de los campeones’ de José Manuel López Nicolás (Planeta). Si, como yo, os habéis propuesto leer más este año nuevo 2022, espero que os gusten las recomendaciones.

Aprovecho, además, para dejaros una propina desmitificadora de verdad, más allá de las recomendaciones tradicionales. Porque, si empezáis a hacer deporte después de meses remoloneando, lo más probable es que tengáis unas agujetas alucinantes el día después. Y, lamentablemente, el famosísimo truco de beber agua con azúcar es… ¡otro mito! 

Hace tiempo, los científicos pensaban que el ejercicio favorecía la formación de cristales de ácido láctico en los tejidos musculares, debido a la escasez de oxígeno. Sin embargo, actualmente todos los indicios apuntan a un origen diferente: pequeñas lesiones musculares. Así que dejaos de trucos del almendruco y, como os recomendaba más arriba, apostad por una combinación de ejercicio con una dieta equilibrada.

Fernando Gomollón Bel Químico y divulgador científico

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