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Tercer Milenio

Aquellos maravillosos inventores

Axel Wenner Gren: el comercial que inventó el aspirador doméstico y fundó Electrolux

No era científico ni ingeniero, sino agente de ventas. Tenía buenas ideas y acabó fundando la compañía Electrolux.

El aspirador Luxomatic, lanzado en 1964, incorporaba un cable retráctil.
El aspirador Luxomatic, lanzado en 1964, incorporaba un cable retráctil.
Electrolux

Pese a la creencia popular, no todos los inventores son investigadores, ingenieros, o tienen una sólida formación científica. A veces –la mayoría, de hecho- basta con tener una (buena) idea y la determinación suficiente para hacerla realidad. Y Axel Wenner-Gren, el agente de ventas sueco fundador de la compañía Electrolux en un perfecto ejemplo de ello. No en vano fue el maravilloso inventor del aspirador moderno.

A los 15 años y tras completar la educación obligatoria, Axel Wenner-Gren (1881-1961) abandonaba la granja familiar en su Uddevalla natal y se trasladaba a Goteborg para empezar a trabajar en el comercio de importación de especias de su tío materno por el día, mientras por la noche asistía a la escuela nocturna para estudiar alemán inglés y francés. De este modo, descubrió su gusto y talento para las ventas y los negocios a la par que adquiría unos conocimientos que le iban a abrir muchas puertas en su inminente carrera profesional. 

Tras cinco años de aprendizaje junto a su tío, en el verano de 1902 Axel se trasladaba a Alemania para completar su formación académica en la Berlín Handelsakademie, graduándose en un tiempo récord de cuatro meses, en diciembre de ese mismo año.

Así, a los 21 años Axel Wenner-Gren ya se sentía preparado para hacer carrera y dejar su huella en el mundo de los negocios y las ventas. Una carrera que comenzaba en la filial alemana de la compañía Alfa-Laval Separator, donde, según sus propias palabras, iba a adquirir sus “primeros conocimientos sobre el arte de las ventas”. En los siguientes años Axel prosiguió estudiando técnicas de venta y márquetin y ganando experiencia como agente comercial en diversos países europeos y EE. UU.

Mirando escaparates

Entonces, en 1908 y mientras paseaba por la céntrica Kärntnerstrasse de Viena, una calle repleta de tiendas y comercios, Axel reparó en un imponente aparato que destacaba en el escaparate de uno de ellos: un aspirador de la marca Santo, un sólido y voluminoso “prodigio” de fabricación norteamericana, armado con un gran depósito cilíndrico rígido, que pesaba más de 20 kg, que costaba un dineral y que era uno de los primeros aspiradores eléctricos 'domésticos' comercializados.

El aspirador de vacío era un invento muy reciente. Había sido inventado apenas seis años antes, en 1902, por el ingeniero inglés Cecil H. Booth y, en realidad, no tenía nada de doméstico. Se trataba de un ingenio montado sobre un carro tirado por caballos e integrado por un voluminoso motor de combustión, una todavía más grande bomba de succión o vacío, y un depósito colector aún mayor y rematado por un juego de mangueras. El carro-aspirador se aparcaba en la calle y las mangueras aspiradoras se introducían por las ventanas de la vivienda para la que se había contratado el servicio de limpieza.

El aspirador eléctrico doméstico, basado en el principio de vacío ideado por Booth, iba a ser inventado en EE. UU.  por James Murray Spangler, que trabajaba de portero en unos grandes almacenes de Ohio y era asmático, por lo que lo pasaba fatal cada vez que le tocaba sacudir el polvo, que era por otro lado una tarea bastante frecuente. Así, en 1908 decidió combinar un pequeño motor eléctrico con un cepillo con su mango, al que ató una manguera y una funda de almohada a modo de bolsa recolectora, inventando de este modo el primer aspirador eléctrico. 

Luego le enseñó su creación a su prima, quien estaba casada con William Hoover, un hombre de negocios que tenía una pequeña compañía de fabricación de sillas de montar. Hoover entendió que un negocio de sillas de montar en una ciudad no tenía mucho futuro en un momento en que los primeros coches empezaban a reemplazar a las monturas. Así que decidió comprarle los derechos de la patente al 'primo' de Spangler y reconvertir su fábrica para fabricar los primeros aspiradores domésticos, los Hoover. Justo en el momento en el que las viviendas de ciudades americanas comenzaban a estar electrificadas. 

Y casi de inmediato, otras compañías estadounidenses vieron el filón y comenzaron a fabricar y comercializar sus propios modelos. Uno de ellos, el Santo que había captado la atención de Wenner-Gren que, entonces, lo vio claro: el éxito y la fortuna –su éxito y su fortuna- pasaban por convertir aquel aparato, todavía de aspecto, tamaño y precio industrial, en un electrodoméstico mucho más pequeño, ligero, manejable, atractivo y asequible; que se convirtiese en indispensable para el día a día de millones de atareadas amas de casa.

Convencido de ello, su primer e inmediato paso fue entrar en la tienda y encontrarse con su dueño, Gustaf Paalen, quien poseía en exclusiva los derechos para la fabricación y distribución de los aspiradores Santo en Europa y quien justo entonces acababa de establecer una nueva fábrica en Berlín. Haciendo gala de su capacidad negociadora, el sueco convencía a Paalen para convertirse en su socio minoritario y adquiría el 20% de la nueva sede, de la que pasaba a ser director ejecutivo. 

Tras varios años de fructífera colaboración durante los cuales Axel Wenner-Gren se familiarizó con todo lo concerniente a la fabricación de aspiradores y estableció numerosos contactos, en 1921 decidía que había llegado el momento de poner punto final a aquella sociedad y hacer realidad su visionaria idea. Tras revender su parte a Paalen, retornaba a Estocolmo y contactaba con dos compañías locales: Elektromekaniska, que fabricaba los Santo para el mercado sueco; y Lux, fabricante de unas populares lámparas de queroseno. Axel Wenner-Gren establecía un acuerdo a tres bandas para la fabricación de aspiradores más ligeros por el cual Electromekaniska y el propio Wenner se hacían cargo del desarrollo de los nuevos equipos y su fabricación; Lux cedía su nombre para la comercialización de los nuevos aspiradores, y él mismo se encargaría de negociar las ventas. 

Verdaderamente domésticos

En 1912, los tres socios presentaban su primer aspirador, el Lux I, que solo pesaba 14 kilos y que tuvo una exitosa salida al mercado. Y un año después, el Lux II, de solo 9 kilos y que posiblemente puede considerarse como el primer aspirador realmente doméstico. Y con el que se disparó la demanda. Pero justo entonces estalló la I Guerra Mundial, que supuso un obligado parón en la producción que Wenner y el departamento de investigación y desarrollo de Electromekaniska emplearon en el crear el 'futuro' Lux III, que ya solo pesaba 3,5 kg y que en 1916 presentaban a sus socios de Lux, a quienes el nuevo modelo les pareció demasiado ligero y pequeño y no permitieron que se comercializase con su nombre. Una decisión que marcó el final de la asociación pero no del sueño de Wenner Gren quien, a raíz de aquello, fundaba su propia compañía Elektron -que absorbía a Electromekaniska- para comercializarlo en Suecia.

En 1919, con el final del conflicto bélico, Axel Wenner Gren entendió que era el momento para asaltar los mercados de toda Europa y EE. UU. Haciendo otra vez gala de sus habilidades negociadoras llegaba a un acuerdo con Lux para recuperar su nombre comercial con lo que Elektron se convertía en AB Electrolux.

De este modo, en 1921 Electrolux sacaba a la venta su primer aspirador: el revolucionario e icónico modelo V. Hasta ese momento, todos los aspiradores tenían forma de barril más o menos voluminoso. Pero el modelo V no. Pequeño y ligero, tenía un alargado depósito cilíndrico dispuesto en horizontal que incorporaba unas barras deslizadoras –inspiradas en las de los trineos tan típicos de Escandinavia- que facilitaban su arrastre de una estancia a otra y que se convertirían en un estándar de la marca hasta que en los años 50-60 fueron definitivamente reemplazados por ruedas. 

Un modelo que marcó el camino, ya que todos los aspiradores de Electrolux se han caracterizado desde entonces por presentar un estilizado y sofisticado diseño por expreso deseo de su fundador, que pretendía que sus electrodomésticos fuesen asimismo un signo de distinción y elegancia que todas las mujeres desearan tener. Deseo que encontró su mejor exponente en 1937 con el Modelo XXX, diseñado por el prestigioso artista Lurelle Guild, con un cuerpo o depósito menos cilíndrico, más estrecho, inspirado en los aerodinámicos diseños que en aquel tiempo imperaban en coches y trenes; y recubierto por un material cuya textura imitaba el cuero o la piel de reptil en diversas tonalidades de gris. El XXX se convirtió en el electrodoméstico más exitoso en la historia de la compañía Electrolux con más de 14 millones de unidades vendidas, y el más longevo en cuanto a producción pues se siguió fabricando hasta 1954.

Pero volvamos a 1921 porque el inmediato éxito del modelo V disparó las ventas de la compañía de forma exponencial, lo que permitió a Axel Wenner-Gren consumar su ambicioso plan de expansión: en los siguientes años establecía una división en EE. UU. y abría factorías y oficinas de venta en toda Europa y Latinoamérica.

Una de las claves del éxito de Axel Wenner Gren fue el interés que siempre mostró en las aplicaciones de la investigación científica más pionera. Así, casi al mismo tiempo que el V se convertía en un éxito de ventas, el empresario se interesaba en la investigación de dos jóvenes científicos suecos, Batzar von Platen y Carl Munters, quienes acababan de construir un prototipo de refrigerador basado en el principio de absorción y cuya principal ventaja –en aquella época- es que no dependía del suministro eléctrico para su funcionamiento. Y otra vez el visionario empresario no dudó en realizar una considerable inversión para convertir aquel rudimentario prototipo en la primera nevera de ese tipo, que Electrolux lanzaba al mercado en 1925. 

En 1931, la compañía sacaría un segundo modelo aún más evolucionado que se iba a convertir en otro éxito de ventas como demuestra que en la década de 1930 se comercializasen más de 4 millones de unidades.

Tras convertirse en una de las mayores fortunas del mundo, y a pesar de ampliar sus intereses a la filantropía y la política, Axel Wenner-Gren continuó siempre prestando atención a la investigación científica más pionera en busca de nuevas posibilidades de negocio, lo que le llevó a crear o participar en compañías como ALWAC para la fabricación de los primeros ordenadores; o ALWEG constructora de instalaciones de trenes monorraíl como el original de Disneyland. Así como a montar un laboratorio de investigación aeronáutica.

Miguel Barral Técnico del Muncyt

Esta sección se realiza en colaboración con el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

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