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Tercer Milenio

Aquellos maravillosos inventores

Horace-Bénédict de Saussure: el naturalista inventor de instrumentos meteorológicos, de la geología y del alpinismo

De la pasión por subir montañas al interés por la botánica, la geología y la meteorología.

Retrato de Horace-Bénédict de Saussure
Retrato de Horace-Bénédict de Saussure
Biblioteca de Ginebra

Para Horace-Bénédict de Saussure (Ginebra 1740-Ginebra 1799) todo empezó con su padre, experto en temas agrícolas y, sobre todo, con su tío materno, el naturalista Charles Bonnet, quien le transmitió el gusto por el estudio de la naturaleza y la botánica y le guio en sus primeros pasos. Fueron también familiares las primeras excursiones que Horace-Bénédict efectuó por las montañas del macizo del Jura; que desde entonces repetiría a menudo para hacer observaciones, tomar notas y recolectar especímenes; y que iban sembrar en él una imperecedera pasión por la montaña con la que iba a comenzar a alimentar el sueño de escalar las grandes cimas y picos que divisaba al sur, en los vecinos Alpes dominados por la imponente silueta del Mont Blanc.

Con apenas 14 años, Horace-Bénédict comenzaba a estudiar filosofía natural en la Universidad de Ginebra, donde se graduaría en 1759 con una disertación final sobre la transmisión del calor por los rayos solares en la que ya se vislumbraba su naciente interés por la meteorología que iría a más a lo largo de los años hasta convertirse en el foco de sus investigaciones.

Al año siguiente emprendió la primera de las múltiples excursiones que a lo largo de su trayectoria iba a realizar al vecino valle francés de Chamonix a fin de recolectar muestras y ejemplares por petición de otro de los personajes que más le influyeron en su juventud, el anatomista y botánico suizo Albrecht von Haller, la mayor eminencia científica del país en ese tiempo y conocido de su tío. 

Durante la expedición ascendería a la cima del Brévent, un pico situado justo enfrente del Mont Blanc, que por aquel entonces aún estaba por hollar y que a partir de ese instante se iba a convertir en su 'ballena blanca'. Una obsesión que iba a tardar en cumplir casi treinta años. Tres décadas durante las cuales Horace-Bénédict pasó de ser un prometedor botánico recién graduado a rector de la universidad, consumado alpinista, experto en geología alpina y afamado escritor, además de sobresaliente inventor de instrumentos meteorológicos.

En 1762, y tras haber optado ya el año anterior al puesto de profesor de Matemáticas, fue nombrado profesor de Filosofía Natural en la Universidad de Ginebra. Dos años después realizaba una segunda expedición al valle de Chamonix que le impulsaría a dejar la botánica en un segundo plano para centrarse en la geología y la meteorología

En 1766 inventaba el electrómetro, un aparato para medir el potencial eléctrico. Y un año más tarde fabricaba el primer horno solar, capaz de alcanzar los 160ºC de temperatura. En 1774 era elegido rector de la universidad de Ginebra, un cargo desde el que se empeñó en promover y poner en marcha su plan para el desarrollo de un sistema de educación pública. Al no conseguirlo, decidió fundar por su cuenta la Société des Arts, que aspiraba a convertirse en un centro de encuentro donde profesionales de distintos oficios y disciplinas intercambiasen y combinasen ideas y conocimientos. De este modo, en 1776 abandonaba el cargo de rector y se convertía en el primer presidente de la sociedad.

En esa misma época comenzó estudiar de forma exhaustiva la flora, geología, topografía y meteorología de los Alpes, con continuas expediciones acometidas casi siempre en compañía de su hijo. Unos trabajos que iban a resultar en la publicación, en 1779, del primer volumen de sus 'Voyages dans les Alps' (Viajes por los Alpes), que recogía sus expediciones y observaciones por las montañas de un modo ameno y asequible para todo el mundo. Esta crónica se considera el primero o uno de los primeros libros de viajes; que le confirió reconocimiento y popularidad; y en la que iba a introducir por primera vez el término geología.

Pero más trascendente aún es que, durante esas tres décadas y fundamentalmente a partir de 1780, como si anticipase la inminencia de su sueño, Horace-Bénédict de Saussure inventó toda una colección de aparatos de meteorología:

El higrómetro de cabello (o de Saussure) era un tipo de higrómetro de absorción -que se basan en la propiedad que poseen muchas sustancias orgánicas de alargarse por la humedad y acortarse por la sequedad-. La peculiaridad del de Saussure es que empleaba como materia orgánica un cabello humano –aunque otros modelos recurrían a pelos de caballo- tensado y desengrasado para favorecer la absorción de la humedad del ambiente. La humedad relativa se mide con una aguja sobre una escala que previamente ha sido calibrada exponiendo el pelo a un ambiente completamente seco y a otro saturado de vapor de agua. Desde su invención en 1783 por Saussure, este tipo de higrómetros fueron ampliamente usados hasta mediados del siglo XX, cuando surgieron modelos más precisos.

El higrómetro de cabello (o de Saussure)
El higrómetro de cabello (o de Saussure)
The Board of Trustees of the Science Museum

El heliométro o heliotermómetro era un instrumento específicamente diseñado por Saussure para medir la intensidad de los rayos solares –una cuestión que, como se ha visto, desde siempre había atrapado su interés-: consistía en un par de termómetros, uno encerrado en una caja negra y otro dispuesto en el exterior, de tal modo que la fuerza de la radiación solar se determinaba comparando la temperatura que marcaban uno y otro.

Por su parte, el cianómetro y el diafanómetro, asimismo introducidos en 1783, eran dos instrumentos de una lúcida sencillez ideados por el suizo para estimar o cuantificar cuán azul era el cielo y cuán diáfano o transparente era el aire de alta montaña y así poder estudiar cómo ambos aspectos variaban con la altura. 

El cianómetro era un aro o círculo que recogía una escala de todos los grados de azul posibles entre el blanco y el negro. La medición se efectuaba mirando al zenit a través del círculo a una distancia fija y comparando el azul celeste con los diferentes tonos de la escala. 

El diafanómetro consistía en un lienzo de color verde oscuro en cuyo centro se localizaba un círculo negro rodeado de una franja blanca. La transparencia del aire se estimaba midiendo la distancia a la que el círculo dejaba de ser distinguible sobre el fondo.

Saussure desciende del Mont Blanc
Saussure desciende del Mont Blanc

Por fin, en 1786, dos guías de montaña, Jacques Balmat y Michel-Gabriel Paccard, conseguían hollar el Mont Blanc y abrir de este modo una ruta a la cumbre. Solo unos meses después, el 3 de agosto de 1787, la expedición científica liderada por Horace-Benedict de Saussure –acompañado de su ayudante y 18 guías que transportaban todo su equipo e instrumentos meteorológicos- partía hacia la cumbre, que alcanzarían tras tres jornadas de ascensión. Durante las poco más de tres horas que permanecieron en la cima, el meteorólogo aparcó su fascinación y se afanó en tomar toda suerte de medidas. Al verano siguiente retornaría durante una semana para realizar medidas en la cima del vecino Col du Grant, mientras su hijo y un colaborador hacían lo propio en el valle situado a los pies de la montaña y en Ginebra respectivamente, en lo que supuso el primer ejemplo de meteorología cuantitativa coordinada.

Sin embargo, esta frenética actividad se vio abruptamente interrumpida a partir de 1794 cuando sufrió una serie de ataques que le causaron una parálisis parcial. Unos problemas de salud que no le eran nuevos y que ya le habían llevado a renunciar a su puesto de profesor en 1786 -aunque no a su pasión por la montaña ni a su obsesión por alcanzar la cima del gigante blanco-. 

Finalmente, en 1796, y ya bajo la dirección de sus hijos, se publicaba el cuarto y último volumen de sus 'Voyages'. Unos 'Viajes' que descubrieron al gran público el placer de escalar montañas y supusieron el nacimiento del montañismo como actividad deportiva y recreativa.

Miguel Barral Técnico del Muncyt

Esta sección se realiza en colaboración con el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

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