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Gazapos de cine

Proyecto Power: Un gazapo con paternidad y con giro de guion inesperado

¿Saben aquel que dice que están Jamie Foxx, una traficante de drogas adolescente, un cangrejo camarón y un caballito de mar debatiendo sobre el síndrome alcohólico fetal? No es un chiste, sino el diálogo surrealista provocado por una nueva y sorprendente droga.

Fotograma de la película 'Proyecto Power' (2020)
Fotograma de la película 'Proyecto Power' (2020)
Netflix / Screen Arcade

Una nueva e increíble droga en forma de píldoras ha desembarcado en Nueva Orleans. Cuando se consumen, las codiciadas píldoras desbloquean superpoderes únicos en cada individuo, que solo se descubren en el momento de ingerirlas. Cuando la droga se convierte en una creciente amenaza, el agente de policía local Frank Shaver intentará detenerla aliándose con Robin, una traficante adolescente, y Art, un exsoldado que trata de rescatar a su hija Tracy, secuestrada por los traficantes creadores de la droga debido a los extraordinarios y 'familiares' poderes con los que ha nacido.

Encuentra el gazapo científico en este diálogo de la película 'Proyecto Power' ('Project Power'), dirigida por Henry Joost y Ariel Schulman en 2020 y con guion de Mattson Tomlin.

El diálogo

-Vale, dime, ¿cuál es tu poder? Sé que lo has probado –preguntó Robin a Art.
-Lo probé una vez. Casi me mata. Hice daño a mucha gente. Decidí no volver a probarla. Años después tuvimos a Tracy. Sabía que era diferente. De niña nunca se puso enferma ni nada por el estilo. Al crecer se hizo más fuerte. Mostraba síntomas de tener poderes sin probar la píldora –explicó el antiguo soldado.
-Síndrome alcohólico fetal –esgrimió la chica-. Si llevabas mucha de esa mierda en el organismo quizás se la pasases a ella.
-Anda, mira. Eres de barrio pero eres lista, ¿eh? –rio Art.

El gazapo

No seré yo quien cuestione que la joven protagonista de barrio es inteligente. De hecho, a lo largo de la película da sobradas muestras de ser bastante más espabilada que el veterano exmilitar. Aunque precisamente no sea esta su intervención más afortunada. Y es que resulta bastante obvio que ni una ni otro tienen nada claro qué es y cuál es la causa del síndrome alcohólico fetal. En pocas palabras, este se produce cuando la futura madre consume alcohol que, una vez en el sistema circulatorio materno, pasa a través del cordón umbilical y la placenta al feto, pudiendo ocasionar daños o trastornos en el cerebro y otros órganos, especialmente sensibles en tan temprana fase de desarrollo.

De lo anterior se concluye de forma inmediata que solo la madre puede ser la causa del síndrome alcohólico o de cualquier otro síndrome provocado por la ingesta de sustancias tóxicas, su presencia en la sangre materna y su paso a la del feto vía cordón umbilical.

Lo que a su vez permite deducir que por mucho que el padre beba como un cosaco y por muchas mierdas que se meta, si la madre se mantiene abstemia/limpia, no habrá síndrome que valga. Salvo que medie una transfusión sanguínea entre los padres, bastante improbable por otro lado, ya que en los análisis previos se detectaría la presencia de sustancias tóxicas que la imposibilitarían.

En definitiva, que no hay cordón umbilical por donde cogerlo; ni el síndrome, ni la explicación de la inteligente y barriobajera cría… ¿o tal vez sí lo haya? Y ahora es cuando se produce el inesperado giro de guion espoileado en el título. Para lo cual es recomendable recuperar otro diálogo que tiene lugar un poco más adelante en la película:

-Voy a hacerte una pregunta: ¿cuál es el animal más poderoso del mundo? –inquirió Art a su vigilante mientras permanecía atado a una silla.
-Cállate.
-Algunos creen que es el león porque es grande. Pero en realidad es el camarón pistola. Un bichito pequeño, parece inofensivo. Pero te ataca tan deprisa que evapora el agua a tu alrededor. 4.000ºC más que la superficie del sol. Su onda expansiva te arranca la carne del hueso. Y cuando todo acaba, el señor camarón sigue ahí, comiéndose lo que queda.
-Sí.. ¿y qué?
-Que esos poderes los obtenemos de los animales. Y adivina cuál me toco a mí

… pues hombre, aparte de lo obvio del terrible camarón, puestos a adivinar se me ocurre que a lo mejor también te tocó en suerte algo de caballito de mar. Aventuro esto porque en las 35 especies conocidas de este pez es el macho el que se queda embarazado. Lo que significa que el desarrollo de la progenie se completa en el interior del organismo paterno. En estos curiosos animalitos, la hembra es la que, a través de un órgano especializado, el oviducto o ovopositor, penetra al macho y deposita los huevos en la cavidad o bolsa incubadora de este, que entonces fertiliza los huevos con su esperma. Es en el interior de este pliegue o cavidad especializado a modo de útero, donde los embriones completarán su desarrollo gracias al aporte de nutrientes y oxígeno que les llegan por los vasos sanguíneos que irrigan este saco y, más en concreto, el tejido que a modo de placenta rodea los huevos.

Así pues, y si retomamos la explicación ofrecida por el protagonista de que las píldoras confieren a quienes las ingieren superpoderes animales, bien podría ser que al bueno de Jamie Foxx, además de los del camarón cangrejo, también le hubiese correspondido este otro superpoder del hipocampo, de tal modo que hubiese sido él quien gestó a Tracy. Lo que sí justificaría que fuese el responsable del peculiar síndrome pastillero fetal…

…claro que habría que contemplar cómo se lo iba a tomar la madre y su organismo, que salvo que también se hubiese empastillado, difícilmente dispondría de ovopositor y,  por el contrario, sí de un útero con una placenta como dios manda recién formada, preparada y dispuesta a alojar y proveer al embrión con todo lo que necesite hasta el momento del parto.

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