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jóvenes que inspiran

Eugenia Tenenbaum: "Las mujeres artistas existían, pero no nos han hablado de ellas"

La joven divulgadora ha centrado sus esfuerzos en la investigación de la Historia del Arte con perspectiva de Género, una mirada que asegura no haber encontrado durante su formación.

Eugenia Tenenbaum.
Eugenia Tenenbaum.
E.T.

Escuchar a Eugenia es como abrir un libro lleno de historias. Habla con calma, pero es categórica. Dice que es algo tímida, pero cuando habla sobre su pasión suena rotunda e inapelable. A sus 25 años, compagina su último año universitario con una insaciable sed de ampliar sus conocimientos sobre la Historia del Arte con perspectiva de Género y una comunidad que roza los 60.000 seguidores en Instagram donde comparte información y reflexiones producto de largas horas de investigación.

Para quienes quieran dar respuesta a la pregunta que se ha quedado en el aire: ¿qué es la perspectiva de Género? "Es una corriente revisionista que se puede aplicar a cualquier disciplina, y que intenta demostrar los vacíos y fallas que tienen los discursos hegemónicos y el espacio desde el que se ejercen. El objetivo es, a través de esa visibilidad de las ausencias, introducir esos sesgos de género que han tenido que ver con el desarrollo de la historia de las mujeres y su acceso o contribuciones a determinadas disciplinas", explica la joven, a quien le gustaría poder compaginar la divulgación con la docencia y la investigación freelance el día de mañana.

Aunque asegura que volvería a cursar la carrera de Historia del Arte una y mil veces y agradece las herramientas y metodologías de investigación que le ha aportado, en su mente no está formar parte de la Academia ni limitarse los conocimientos que ha podido adquirir. Porque en esta formación reglada no ha dado respuesta la pregunta a la que lleva tiempo dando vueltas y fue el detonante de lo que hoy ha construido: ¿Dónde están las mujeres artistas?

"¿Cómo puede ser que un autor del siglo XVI incluyese a mujeres en su obra y uno del siglo XX no contase con ninguna?"

"No fue hasta tercero de carrera cuando una profesora nos habló por primera vez sobre mujeres artistas. Ahí fue donde mi cabeza hizo 'click'. La gente cree que las mujeres artistas no existieron porque no se habla de ello, pero sí lo hicieron. Al principio pecamos de buenismo y pensamos que la desaparición se debe a una serie de catastróficas desdichas. Pero, cuando investigas, te das cuenta de que ha sido un sistema estructural muy bien definido para mantener a las mujeres relegadas", arranca Eugenia. 

"Todo se legitima a partir del siglo XIX, cuando surgen las academias y el racionalismo está en auge. Porque, ¿cómo puede ser que un hombre del siglo XVI, considerado uno de los primeros historiadores del arte como lo fue Giorgio Vasari publicase en 1550 un libro recogiendo las vidas de grandes artistas e incluyese a mujeres de su contemporaneidad, y Ernst Gombrich, cuyo manual de Historia del Arte publicado en el siglo XX y considerado un marco referencial de esta disciplina no introdujese a ninguna? Justo cuando más mujeres tienen acceso al ejercicio de las artes y comenzaban los movimientos de liberación femenina tanto europeos como americanos y la primera ola de feminismo se levantaba en Europa y pedía el sufragio. Esta invisibilización no ha sido sino una forma de impedir que las mujeres supieran lo que otras estaban haciendo, porque eso ponía en tela de juicio las instituciones masculinas", sentencia. 

"Aunque solo sea por lógica, si hemos sido siempre el 50% o más de la población, ¿cómo es posible que no hayamos existido? Es imposible a nivel estadístico. Porque solo somos una minoría cultural, no hemos sido una minoría poblacional. Por lo tanto, tenemos que haber hecho algo en la Historia", expone.

Un baño en la Historia del Arte con perspectiva de Género

Frida Kahlo, retratada por su amante Nickolas Muray.
Frida Kahlo, retratada por su amante Nickolas Muray.
Nickolas Muray.

Además de, en un sentido hedonista, para satisfacer el goce visual, el Arte y su Historia, según Eugenia, "nos sirven para entender pasado y presente, a pesar de estar, como todas las Humanidades, muy denostada", se lamenta. Sin embargo, el Arte sirve y ha servido para educar, para entretener, para aprender y para someter. 

"Si atendemos al desarrollo iconográfico de los pecados capitales, vemos que la lujuria está representada por una mujer con los cabellos largos, detalle que siempre ha simbolizado un componente sexual femenino. O la vanidad, que se representa como una mujer mirándose al espejo, cuando, en realidad, a las mujeres se nos ha enseñado a ser vanidosas porque se ha reducido nuestra identidad a nuestra belleza.  En la religión vemos la contraposición de la mujer mala, Eva, y la buena, la Vírgen María, y los valores que cada una representa. 

Durante la peste negra, en la que prácticamente murió un tercio de la población europea, la Vírgen María con la tipología de la misericordia apareció como símbolo de esperanza, extendiendo su manto y acogiendo bajo el a la humanidad para no quebrar la fe y sosegar esa necesidad de llegar al paraíso y no caer en los infiernos. A día de hoy, vemos a las mujeres posando en las revistas y eso bebe directamente de la Venus de Urbino y Rosalía reproduce la iconografía goyesca cuando se sitúa en una cama con los brazos en alto en uno de sus videoclips. 

Y en el confinamiento consumimos arte en todas sus formas: música, películas, museos que pusieron a disposición un montón de catálogos de obras y exposiciones virtuales... Todo esto es Historia del Arte porque la Historia del Arte es lo que configura nuestro imaginario colectivo y lo impregna todo. Tenemos que entender que es algo relevante en nuestras vidas, no solo a nivel histórico, sino también a nivel de ocio y diversión", defiende la joven.

"La Historia del Arte configura nuestro imaginario colectivo y lo impregna todo, desde la iconografía de los pecados capitales hasta Rosalía y sus guiños a la iconografía goyesca"

Hablemos de Frida Kahlo, que se ha convertido en un icono pop en el siglo XXI y su rostro aparece en camisetas, tote bags y fondos de pantalla. Pero, ¿qué se sabe de ella más allá de la frase 'Pies para qué os quiero si tengo alas para volar? "Cuando nos acercamos al pasado desde la perspectiva del presente, tenemos que ir con muchísimo cuidado, porque pueden producirse malversaciones. Pasa un poco con el caso de Frida Kahlo", continúa la divulgadora.  "Hay que entender el contexto histórico y hay que tener en cuenta también que no todos los referentes femeninos son feministas, ni tienen por qué serlo", prosigue. "La pintura mexicana del siglo XIX y la primera mitad del XX era muy política, muy comunista, de corte marxista y a favor de la lucha de clases, que era lo que atravesaba México en ese momento. Y Frida era una persona muy leída que, lejos de lo que se conoce, no solo tiene autorretratos. Si bien ella denunció la violencia de género en varios cuadros, como el de 'Unos cuantos piquetitos', un caso de violencia de género muy sonado en el que el agresor explicó que solo había dado '20 piquetitos' a su pareja, a quien le dio 20 puñaladas, la causa de Frida Kahlo estaba más asociada a la lucha de clases. Y no pasa nada porque no sea un referente feminista, porque no necesitamos que lo sea. Con tal de que sea un referente femenino, tal y como están las cosas, nos basta", declara.

"No todos los referentes femeninos son feministas, ni tienen por qué serlo"

Además, Eugenia ha repetido en numerosas ocasiones que separar la vida y la obra de un artista no es posible, pero que al hacer una lectura en clave biográfica de ello hay que tener mucho cuidado. "Porque al acercarte a la Historia del Arte desde el Periodismo, hay quien alimenta el sensacionalismo y el morbo. Ha pasado con Artemisia Gentileschi, por ejemplo, a quien se le han dedicado artículos que ya ni siquiera mencionan su nombre en el titular, sino que arrancan con un 'La artista barroca que fue violada cuando tenía 17 años'. Y no entiendo que los mismos periodistas que le dedican estos artículos a Artemisia Gentileschi no le dediquen otros a Picasso en vez de como genio, como del gran misógino, maltratador y triturador de mujeres que era. O de Rodin no solo como el gran escultor, sino como el adúltero que destrozó emocionalmente a Camille Claudel. O de Jackson Pollock no como el generador del expresionismo abstracto, sino como un alcohólico cuya frágil masculinidad le impedía entender que su mujer, Lee Krasner, también era una artista que se dedicaba a ello. Y cuando algo únicamente pasa con las mujeres, significa que sigue habiendo una doble moral que combatir. Porque no es justo que no conozcamos a Artemisia como la gran pintora y visionaria que era, sino como a una pobre mujer a la que violaron. Y, al final, las mujeres terminan reducidas al dolor que sufrieron o al daño que les fue infligido. Debemos dejar de aplaudir el trauma de las mujeres, porque eso no es lo más importante que han hecho".

"Debemos dejar de aplaudir el trauma de las mujeres, porque eso no es lo más importante"

El reto de democratizar el conocimiento

Además de los contenidos que ofrece de forma gratuita a través de Instagram, la investigadora también ha puesto a disposición de su público desde verano un curso introductorio sobre la Historia del Arte con perspectiva de Género disponible en varios formatos y está preparando un taller sobre la mujer en España durante el siglo XIX. 

Para compensar el tiempo, el capital y el esfuerzo que requiere acercar este contenido a los usuarios y no perder de vista un modelo de divulgación democrático que facilite el acceso a cualquiera que esté interesado en él independientemente de su clase social o situación socioeconómica, Eugenia ha activado una cuenta en la plataforma de micromecenazgo Patreon. "Permite a las creadoras de contenido obtener una remuneración económica que, a nivel individual, es bastante simbólica. Por ejemplo, yo cuento con dos niveles, uno de tres euros al mes y otra de cinco. A cambio de esa contribución ofrezco, en el nivel uno, una obra de arte analizada con perspectiva de género, que puede ser tanto una obra cumbre de la Historia del Arte como otra que es, quizás, menos conocida; en el nivel dos, además de esa obra, información sobre una mujer artista, tanto a través de su vida como de sus obras", explica. 

Cada uno de los niveles lleva el nombre de dos mujeres que forman parte de la Historia del Arte: Catharina van Hemessen, la primera persona en autorretratarse ejerciendo el oficio de la pintura y Clara Peeters, una bodegonista de gran relevancia en todo el territorio de Flandes y el arte flamenco. "Fueron dos de las primeras artistas de las que tuve conocimiento y me parecía bonito dedicarles este lugar", confiesa.

"En España tenemos muy interiorizada la cultura de la gratuidad: solo pagamos el acceso a internet y podemos disfrutar de contenido gratuito en las redes sociales"

Su idea, dice, es seguir ofreciendo más niveles de mecenazgo conforme vaya preparando material. "Me planteé esta opción porque en España tenemos muy interiorizada la cultura de la gratuidad: solo pagamos el acceso a internet y en todas las redes sociales disfrutamos de un montón de información. Esa información no se genera de manera gratuita, sobre todo cuando son formas de mirar tan reaccionarias y subversivas como la perspectiva de Género en la que todo es formación extraoficial. Tienes que invertir en formaciones, en libros, tiempo y energía en generar todos esos contenidos. Y esto es una forma de sufragar todos los gastos derivados de esa formación, de maquetación de historias y posts, y de toda esa adquisición, de conocimiento o capital intelectual que ponemos a disposición del público", razona. 

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