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jóvenes que inspiran

“Independientemente de los recursos con los que lleguen, el idioma se convierte en una barrera social que puede aislarlos"

Hace aproximadamente un año, cuando el país se cerraba, nacía Efecto Llamada, una iniciativa promovida por un grupo de jóvenes para ayudar a personas migrantes a practicar el castellano a distancia y que su aislamiento social no fuese por partida doble.

Lara Molina, una de las coordinadoras del proyecto Efecto Llamada.
Lara Molina, una de las coordinadoras del proyecto Efecto Llamada.
L.M.

Quien fantasea con lanzarse a la aventura y comenzar una vida en otro país va predispuesto a salir de la zona de confort, acompañado por la adrenalina de la peripecia y la satisfacción de ver sueños cumplidos. Y, aún así, muchas veces el camino no es fácil. Pero cuando el cambio de país no se lleva a cabo con la motivación de vivir una experiencia personal sino huyendo de un presente decadente o con el objetivo de salvar el futuro, las barreras que emergen en el proceso de adaptación pueden verse mucho más escarpadas. 

Ni qué decir tiene que si, en este proceso, una pandemia corta el contacto social, las posibilidades de sentirse integrado disminuyen mientras crecen exponencialmente los miedos. Miedo, incluso, a algo tan básico como no poder entender lo que está pasando a tu alrededor cuando parece que el mundo se desmorona, porque tu lengua materna no es la misma y las clases de castellano a las que estabas acudiendo se han suspendido temporalmente.

Pero a pesar de este horizonte, la historia a partir de estas líneas es de las que hacen recuperar la esperanza. Porque hace un año, cuando se paralizaron las actividades no esenciales, un grupo de jóvenes decidió de forma altruista echar una mano a estas personas en riesgo de exclusión social. Y así es como nació el proyecto Efecto Llamada.

"Ponemos en contacto a personas voluntarias que hablen castellano con personas migrantes que necesiten practicar y aprender porque, independientemente de los recursos con los que lleguen, el idioma se convierte en una barrera social que puede aislarlos", explica Lara Molina, una de las ocho coordinadoras del proyecto, junto a Laurine Prinet, Sergio García, Koldo López, Beatriz Ortigosa, Josu Chocarro, Rosalía García y Maximilien Neukirch. "Hemos puesto en contacto a alrededor de 1.000 personas, unas 500 parejas, en lo que va de año.

Lara es Geógrafa y está trabajando con una beca de formación en el Instituto Geográfico de Aragón (IGEAR). Ella llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de unirse a alguna causa o colaborar con alguna asociación, hasta que topó con este proyecto gracias a un amigo que la puso en contacto con los creadores, naturales del País Vasco. "Los ocho estamos repartidos por España y nos dividimos las tareas: asignaciones de personas, redes sociales, creación de contenido, material didáctico... Todos tenemos nuestra labor", expone. "También tenemos un protocolo para la resolución de conflictos si surgieran, pero hasta el momento no hemos tenido ninguno", señala.

Su objetivo, dice, es que el aislamiento social que suelen sufrir las personas migrantes pueda reducirse en la medida de lo posible. "Aprender el idioma de otro país es algo básico porque lo necesitas para poder ganarte la vida allí, para comprar, para pedir ayuda". En definitiva: para vivir.

Para proteger la intimidad, no piden ningún tipo de dato personal para poder participar a excepción de un nombre y un correo electrónico o un teléfono de contacto para poder adjudicar las parejas de conversación, por, lo que no tienen un registro sobre el perfil más habitual que demanda este servicio. Lo que sí saben es que la mayoría son personas africanas, ya que muchas hablan francés o wólof, una de las lenguas más habladas en lugares como Senegal, Gambia o Mauritania.

"Conocer a gente de tu edad que viene jugándose la vida por mejorar su situación te hace reflexionar"

"Aunque todos sepamos que esto existe, no somos realmente conscientes de lo que supone para ellos. Conocer a gente de mi edad que viene jugándose la vida por mejorar su situación me hizo reflexionar y darme cuenta de lo importantes que son las pequeñas acciones. Hablar con alguien que lo necesita, que en realidad apenas supone 20 o 30 minutos por semana, puede hacerle la vida más fácil y merece la pena".

Un 'librillo' para aprender conceptos básicos

Durante la andadura de este proyecto, nació otro: la creación de material para poder estudiar, que ha terminado materializándose en un libro: 'Librillo con conceptos básicos del castellano'. Esta herramienta didáctica, nace de la colaboración de Solidary Wheels junto a Efecto Llamada y No name Kitchen. Es gratuita y por el momento está traducida al Urdu e inglés, acompañada de imágenes para facilitar su comprensión, aunque también lo estará al árabe, wolof, dariya, soninke o poulard, entre otros.

¿Quieres unirte como usuario o voluntario?

No hay requisitos que frenen a quien quiera unirse al plan, salvo el de ser mayor de edad. Entre los voluntarios hay gente de 20 años y gente ya jubilada. "Hay de todo y de perfiles muy variados, incluidos ex-profesores universitarios o de Lengua y Literatura". 

Lo único que debes hacer es ponerte en contacto a través de redes sociales y rellenar el formulario de inscripción que encontrarás o por Whatsapp con el número 633638996.

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