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Vicenç Lozano: "El Papa me dijo que le hablara de Messi en vez del 'procés'"

Lozano explica que de pequeño quería ser cura, pero pronto descubrió que su vocación era el periodismo.

El papa Francisco, en una nueva serie documental de Netflix
El papa Francisco.
S.E.

"El Papa Francisco me dijo: ¿Catalán? Uy, no me hables del 'procés'. ¡Háblame de Messi!". Esta es una de las múltiples anécdotas e intrigas que relata Vicenç Lozano, enviado especial de TV3 a Roma durante 35 años, en su libro 'Intrigues i poder al Vaticà' (Intrigas y poder en el Vaticano), de la editorial Grup62.

En una entrevista con Efe, Lozano explica que de pequeño quería ser cura, pero pronto descubrió que su vocación era el periodismo y, ahora que se ha jubilado, lamenta no haber podido cumplir su sueño de vivir en Roma, aunque después de tantos viajes como enviado especial, para él es como un "puente aéreo".

"El Papa Francisco tiene una personalidad muy simpática, es muy chistoso y próximo a la gente, pero también está muy bien aconsejado por la Secretaría de Estado del Vaticano sobre temas tan delicados como el 'procés'", asegura Lozano, que parece conocer a cada residente de la Santa Sede.

De hecho, durante cuatro décadas, el periodista ha contado con una red de más de 20 confidentes dentro de los muros del Vaticano, a quienes prefiere llamar amigos, y les ubica en posiciones como jardinero o la Guardia Suiza, pero también hay funcionarios, cardenales y miembros de la Curia Romana.

"Se puede trabajar siguiendo todos los protocolos oficiales que marca la institución a nivel de comunicación, la Sala Stampa filtra toda la información en notas de prensa, pero entonces tendrías una visión muy parcial de cómo funciona aquello", argumenta Lozano entre calada y calada de su pipa.

"Mi sueldo me lo pagaba toda la población de Cataluña, por lo que yo también me debía a la gente de fe, sin dejar de ser periodista, lo que significa intentar aproximarse a la realidad del Vaticano con el máximo de honestidad y rigor, pero también teniendo en cuenta que ciertas informaciones podían herir sensibilidades", añade.

Lozano cree que la visión de la sociedad no se ajusta a la realidad del Vaticano, que esconde muchas intrigas desconocidas al público, algunas de las cuales emergen en este libro, pero asegura que aunque parezca una novela, en ningún caso es ficción, sino que se trata de experiencias reales que él ha vivido.

"Este libro tiene unas 400 páginas, pero podría tener 1.200 y una segunda parte si yo contara todo lo que he oído, pero he intentado ser honesto, no hablar de leyendas, no he querido escribir 'El código Da Vinci’", expresa el autor.

Aún así, en el libro, Lozano narra encuentros con altos cardenales en restaurantes lujosos de Roma, donde después del postre no te traen un café, sino un nuevo menú con opciones sexuales y, en ocasiones, es en estos entornos donde los periodistas reciben las confesiones vaticanas más oscuras.

"Los escándalos 'Vatileaks' han mostrado un poco más allá de la cúspide del iceberg que representa a menudo la cúpula de la Santa Sede", asegura Lozano, informaciones que ya han sido publicadas por otros periodistas, entre ellos su amigo Gianluigi Nuzzi, pero que él no ha podido contar hasta ahora.

'Vatileaks' cuenta con tres pilares: las traiciones y la lucha de poder en la cúpula; el blanqueo de dinero de la mafia a través de la banca vaticana (IOR); y el escándalo sexual, cuando salen a la luz los abusos a menores de la Iglesia e incluso se revela que hay actividades de prostitución dentro del Vaticano.

"Tengo que decir que nunca he sufrido interferencias del Vaticano en relación a mi elaboración de la información, como sí ha ocurrido con otros periodistas, y quizás ha sido por el respeto y el rigor que siempre he tenido, un respeto que también he exigido para mi”, comenta el periodista.

Sin embargo, "en temas más peliagudos, sí que hay que cubrirse las espaldas", afirma Lozano, y continúa: "Tenía amigos periodistas, sobre todo italianos, que han tratado el tema de la mafia y lamentablemente ya no están”.

En su caso, Lozano explica que ha tenido intervenido el teléfono y que también le han seguido por la calle de una manera evidente, "un cierto personaje con gabardina y gafas Ray-Ban que parecía el Inspector Clouseau”, comenta.

"Los relojes del Vaticano han estado parados mucho tiempo, sobre todo durante los dos últimos pontificios, y el Papa Francisco ahora intenta ponerlos en marcha, es muy consciente de que o la Iglesia se renueva o muere", certifica Lozano.

Para esto, el Papa también es consciente de la importancia de las redes sociales, donde tiene cuentas que no gestiona él en absoluto, pero que le ayudan en un mundo en el que ya hay más usuarios de Facebook que cristianos.

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