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La ciencia responde

El beneficio de la dieta mediterránea no es igual para todos: los genes mandan

Solo los adolescentes genéticamente favorecidos ven reflejados en su composición corporal los efectos de la dieta mediterránea.

Algunos de los ingredientes de la dieta mediterránea.
Algunos de los ingredientes de la dieta mediterránea.
Valeria Aksakova

A pesar de los numerosos esfuerzos en materia de prevención, en los últimos años, los niveles de obesidad y síndrome metabólico en niños y adolescentes se han incrementado dramáticamente a escala mundial. La dieta mediterránea se ha propuesto como solución para invertir esta tendencia, dadas sus conocidas propiedades beneficiosas para disminuir el riesgo de desarrollo de enfermedades cardiometabólicas en la edad adulta.

Sin embargo, el beneficio de la dieta mediterránea en niños y adolescentes podría depender de la genética, tal y como se ha observado en un reciente estudio.

El componente genético juega un papel fundamental en la respuesta de los adolescentes a la dieta mediterránea, ya que solo algunos de ellos, los genéticamente favorecidos, se benefician de las buenas propiedades de la dieta mediterránea, presentando niveles de adiposidad y riesgo metabólico más bajos. Por otra parte, aquellos individuos genéticamente predispuestos a tener mayor riesgo de obesidad o riesgo metabólico no se benefician de los efectos de la dieta mediterránea en su composición corporal.

¿Cómo se puede valorar si tu alimentación es beneficiosa para ti?

Se ha comprobado en estudios previos que las puntuaciones de riesgo genético son una herramienta de gran potencial para identificar a aquellos individuos con riesgo de desarrollar una enfermedad. Numerosos estudios muestran la asociación entre distintos polimorfismos de genes relacionados con la obesidad y el desarrollo de la misma. En este estudio hemos observado que los beneficios de la dieta mediterránea son influenciados por nuestros polimorfismos genéticos, en cuanto a la mayor o menor predisposición de padecer obesidad o síndrome metabólico.

Los resultados obtenidos apoyan la importancia de tener en cuenta la información genómica para promover estrategias personalizadas de alimentación y un aprovechamiento óptimo de la dieta mediterránea como herramienta de prevención primaria en el desarrollo de enfermedades crónicas en la edad adulta.

¿Qué efecto tiene ser fiel a la dieta mediterránea?

Otra de las nuevas aportaciones del estudio, además del mencionado efecto de interacción entre los genes y la alimentación, es que hemos observado que mantener una dieta mediterránea (adherencia) se asocia significativamente con el índice de masa corporal, la circunferencia de cintura y una puntuación de riesgo metabólico, siendo menores cuando existía una mayor adherencia a la dieta mediterránea. Estos resultados siguen la misma línea que estudios previos de otros autores, tanto en niños y adolescentes como en población adulta.

¿Responden igual hombres y mujeres?

A pesar de que ambos sexos obtenían respuestas significativas en cuanto a la interacción de los genes con la dieta, se ha observado que una mayor proporción de chicas están predispuestas a un efecto positivo de la dieta mediterránea en cuanto a presentar un menor índice de masa corporal, circunferencia de cintura y riesgo metabólico, en comparación con los chicos.

Demasiado jóvenes para ser enfermos crónicos

En enfermedades tan complejas como la obesidad o el síndrome metabólico intervienen múltiples factores. Además, disponemos de escasa información genética ligada a ellas. Por esta razón, las futuras líneas de investigación deberían centrarse, por un lado, en identificar qué factores ambientales o genéticos pueden predisponer a una persona a sufrir enfermedades crónicas a edades tempranas y, por otro, en la prevención de sus complicaciones en la edad adulta.

Miguel Seral Cortés Grupo de investigación GENUD (Growth, Exercise, NUtrition and Development) de la Universidad de Zaragoza

Quién y qué se investiga

El grupo de investigación Growth, Exercise, NUtrition and Development (GENUD) de la Universidad de Zaragoza, coordinado por Luis Moreno Aznar, lleva más de 20 años estudiando la nutrición y el desarrollo de obesidad infantil. Pertenece al Instituto Agroalimentario de Aragón, al Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón y al Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, del Instituto de Salud Carlos III en Madrid. Entre sus líneas de investigación destacan la epidemiología y prevención, complicaciones y tratamiento de la obesidad infantil, programación nutricional, actividad física y nutrición aplicada. Bajo la supervisión de los responsables de cada línea, se encuentra un nutrido equipo multidisciplinar. Genud participa en numerosos proyectos multicéntricos a nivel europeo. Entre ellos destaca el proyecto HELENA (Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in Adolescence), en el cual el investigador oscense Miguel Seral Cortés ha enmarcado su último estudio gracias a la beca predoctoral Iberus Talent-Marie Sklodowska-Curie, financiado por el programa de investigación e innovación H2020 de la Unión Europea.

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